Violencia digital de género y relaciones afectivas


¿Qué es la violencia digital de género y relaciones afectivas?

 Violencia digital de género en las relaciones afectivas se define como un conjunto de comportamientos que tienen como objetivo controlar, humillar, amenazar o causar un daño al otre miembre de la pareja o expareja a través de medios digitales.

Las tecnologías de la información y comunicación amplían el campo en el que se puede ejercer violencia de género y en muchas ocasiones representan una nueva herramienta para el control y la vigilancia en las relaciones afectivas. Las dinámicas basadas en el desequilibrio de poder propias de las situaciones de violencia se transfieren del mundo offline al mundo online.

 Algunas las características de las tecnologías de la información son utilizadas para ejercer esta violencia, como por ejemplo: la amplitud de la audiencia (puedes llegar a muchas personas al mismo tiempo) y la permanencia en el tiempo de los contenidos (una vez que los contenidos son publicados en Internet, es difícil poder tomar control sobre ellos).

En varias ocasiones la violencia digital en la pareja tiende a ocurrir junto con la violencia psicológica y física fuera del mundo digital. Las formas más habituales de violencia digital en la pareja son el robo de contraseñas y acceso a información personal, mensajes ofensivos y descalificativos, suplantación de identidad, insultos, amenazas, control de ubicación. También los mitos del amor romántico representan un factor de riesgo para la identificación de las violencias digitales en las relaciones afectivas. 

Algunos de los síntomas de la violencia digital en las relaciones afectivas pueden ser:

Intimidación y acoso: enviar mensajes de texto o mensajes de redes sociales insultantes o amenazantes; etiquetar en publicaciones o fotos hirientes; publicar fotos vergonzosas tuyas.    

Monitoreo y acecho: Robar o exigir conocer tus contraseñas; mirar a través de tu teléfono o computadora sin permiso; obligarte a que mandes tu ubicación en tiempo real, utilizar un software espía para monitorear lo que haces.

Intimidación sexual: exigir que tomes o envies fotos o videos explícitos con los que no te sientas cómoda; enviarte fotos o videos explícitos sin tu consentimiento; compartir tus fotos o videos con otras personas o tomarte fotos íntimas sin tu consentimiento.  

Control: decidir a quién puedes seguir o ser amiga en línea; controlar a quién puedes enviar mensajes; exigiendo tu atención constante a través de la tecnología; haciéndole sentir insegure por no responder a los mensajes de inmediato.

Fuentes: 
Carmen Rodríguez-Domínguez (2017) Ciberagresores en las relaciones amorosas y su relación con la violencia psicológica, el sexismo y los celos, https://www.joyfulheartfoundation.org/blog/digital-abuse-signs-and-help

Investigación e ilustraciones LMR

La culpa

La culpa no vale para nada si luego lo vas a hacer igual pero con esa cosa que al final no te va a dejar disfrutar“.

Chirigota Gaditana, La Culpa (canción)

¿De dónde viene el sentimiento de culpa?

Diversos estudios realizados tanto en adolescentes como en jóvenes y en adultos confirman que las mujeres experimentan el sentimiento de culpa con mayor intensidad que los hombres. La herencia de una cultura patriarcal influye fuertemente en esto.

Chimamanda Ngozi Adichie en su libro Todos Deberíamos Ser Feministas menciona que las mujeres hemos sido criadas sintiéndonos inherentemente culpables de algo. “Enseñamos a las chicas a tener vergüenza”. “Cierra las piernas”. “Tápate”. 

Chimamanda Ngozi Adichie, Todos Deberíamos Ser Feministas, 2015

“Les hacemos sentir que, por el hecho de nacer mujeres, ya son culpables de algo. Y lo que sucede es que las chicas se convierten en mujeres que no pueden decir que experimentan deseo. Que se silencian a sí mismas. Que no pueden decir lo que piensan realmente. Que han convertido el fingimiento en un arte”.

Desde niñas se inculca a las mujeres normas que fomentan la obediencia. De este modo, la mujer aprende a sentirse culpable si hace algo que no se debe hacer. Nos encontramos así ante un mecanismo de control —o de adaptación— aprendido en la niñez que repercute en la vida adulta cuando al ser excluida social o culturalmente hay una tendencia a que la mujer se sienta culpable desde su discriminación.

Liliana Mizrahi, Las mujeres y la culpa, 2003

Al sentimiento de culpa lo acompañan emociones como tristeza, angustia, frustración, impotencia, y también muchas veces pensamientos reiterativos e improductivos. 

Se suele sentir culpa por:    

  • Algo que hicimos en el pasado o que no hicimos. 
  • Algo que no estamos o estamos haciendo. 
  • Algo que vamos o no vamos a hacer. 

¿Por qué sentimos culpa?

Para que se manifieste el sentimiento de culpa, intervienen 3 aspectos:

  1. Acto causal (real o imaginario)
  1. Percepción y autovaloración negativa de un acto por parte de la persona
  1. Emoción negativa derivada de la culpa propiamente dicha, los remordimientos.

La interpretación que hacemos de lo que hicimos o no hicimos, y el grado de importancia, es decir la valoración, que hacemos de esto, son decisivos en el sentimiento de culpa.Los juicios que hacemos sobre nuestros actos y que provocan un sentimiento de culpa, son ideas, y no tienen por qué ser reales. Es decir, el sentimiento de culpa surge de un proceso subjetivo, es decir, está determinado por nuestra interpretación y valoración de los hechos.

¿Culpa o Vergüenza?

Cuando aparece la culpa, muchas veces también aparece la vergüenza. La culpa se siente ante una conducta concreta (“he hecho algo malo, he cometido un error”), mientras que con la vergüenza tendemos a descalificarnos (“soy mala persona, mala pareja, mala trabajadora o mala madre”). 

¿Cómo afrontar los sentimientos de culpa?

–  Recuerda que los pensamientos y los juicios son ideas, no son realidades. En nuestros pensamientos intervienen factores como: el grado de flexibilidad y tolerancia hacia los errores que cometemos, nuestra capacidad de aceptación, nuestro grado de empatía, los cuales nos liberan de la culpa.

– Si hemos cometido un error, una forma más productiva de responder es responsabilizarnos por lo ocurrido en vez de quedarnos atrapadas en la culpa. Responsabilizarnos de nuestras acciones, aceptando nuestros límites y las circunstancias que no podamos controlar, aprendiendo de nuestras experiencias.

– Identifica la conducta que te produce la culpa. Piensa qué es lo que te hace sentir culpable para poder detectarlo.

– Acepta que los errores forman parte de tí como persona, son la clave de tu aprendizaje y del cambio, y no un signo de torpeza o fracaso.

– Piensa que no se puede ser perfecta en el cumplimiento de normas, sobre todo cuando tenemos la tendencia a exigirnos más de lo que podemos dar.

– Expresa verbalmente cómo te sientes, tu arrepentimiento ante el error cometido.

– Repara el daño. Pon en marcha conductas para hacer consciente a la persona implicada que no sólo te arrepientes y pides perdón sino que también no vas a repetir el daño.

– Responsabilízate. Sustituye la culpa por la responsabilidad.

Fuentes:

https://www.areahumana.es/sentimiento-de-culpa/

https://nadieescool.com/apuntes-feministas-con-la-culpa-a-otra-parte/

https://www.gestalt-terapia.es/por-que-sentimos-mas-culpa-las-mujeres-que-los-hombres/

https://www.falladecarnaval.com/2019/05/la-chirigota-feminista-que-canta-al.html