La culpa

La culpa no vale para nada si luego lo vas a hacer igual pero con esa cosa que al final no te va a dejar disfrutar“.

Chirigota Gaditana, La Culpa (canción)

¿De dónde viene el sentimiento de culpa?

Diversos estudios realizados tanto en adolescentes como en jóvenes y en adultos confirman que las mujeres experimentan el sentimiento de culpa con mayor intensidad que los hombres. La herencia de una cultura patriarcal influye fuertemente en esto.

Chimamanda Ngozi Adichie en su libro Todos Deberíamos Ser Feministas menciona que las mujeres hemos sido criadas sintiéndonos inherentemente culpables de algo. “Enseñamos a las chicas a tener vergüenza”. “Cierra las piernas”. “Tápate”. 

Chimamanda Ngozi Adichie, Todos Deberíamos Ser Feministas, 2015

“Les hacemos sentir que, por el hecho de nacer mujeres, ya son culpables de algo. Y lo que sucede es que las chicas se convierten en mujeres que no pueden decir que experimentan deseo. Que se silencian a sí mismas. Que no pueden decir lo que piensan realmente. Que han convertido el fingimiento en un arte”.

Desde niñas se inculca a las mujeres normas que fomentan la obediencia. De este modo, la mujer aprende a sentirse culpable si hace algo que no se debe hacer. Nos encontramos así ante un mecanismo de control —o de adaptación— aprendido en la niñez que repercute en la vida adulta cuando al ser excluida social o culturalmente hay una tendencia a que la mujer se sienta culpable desde su discriminación.

Liliana Mizrahi, Las mujeres y la culpa, 2003

Al sentimiento de culpa lo acompañan emociones como tristeza, angustia, frustración, impotencia, y también muchas veces pensamientos reiterativos e improductivos. 

Se suele sentir culpa por:    

  • Algo que hicimos en el pasado o que no hicimos. 
  • Algo que no estamos o estamos haciendo. 
  • Algo que vamos o no vamos a hacer. 

¿Por qué sentimos culpa?

Para que se manifieste el sentimiento de culpa, intervienen 3 aspectos:

  1. Acto causal (real o imaginario)
  1. Percepción y autovaloración negativa de un acto por parte de la persona
  1. Emoción negativa derivada de la culpa propiamente dicha, los remordimientos.

La interpretación que hacemos de lo que hicimos o no hicimos, y el grado de importancia, es decir la valoración, que hacemos de esto, son decisivos en el sentimiento de culpa.Los juicios que hacemos sobre nuestros actos y que provocan un sentimiento de culpa, son ideas, y no tienen por qué ser reales. Es decir, el sentimiento de culpa surge de un proceso subjetivo, es decir, está determinado por nuestra interpretación y valoración de los hechos.

¿Culpa o Vergüenza?

Cuando aparece la culpa, muchas veces también aparece la vergüenza. La culpa se siente ante una conducta concreta (“he hecho algo malo, he cometido un error”), mientras que con la vergüenza tendemos a descalificarnos (“soy mala persona, mala pareja, mala trabajadora o mala madre”). 

¿Cómo afrontar los sentimientos de culpa?

–  Recuerda que los pensamientos y los juicios son ideas, no son realidades. En nuestros pensamientos intervienen factores como: el grado de flexibilidad y tolerancia hacia los errores que cometemos, nuestra capacidad de aceptación, nuestro grado de empatía, los cuales nos liberan de la culpa.

– Si hemos cometido un error, una forma más productiva de responder es responsabilizarnos por lo ocurrido en vez de quedarnos atrapadas en la culpa. Responsabilizarnos de nuestras acciones, aceptando nuestros límites y las circunstancias que no podamos controlar, aprendiendo de nuestras experiencias.

– Identifica la conducta que te produce la culpa. Piensa qué es lo que te hace sentir culpable para poder detectarlo.

– Acepta que los errores forman parte de tí como persona, son la clave de tu aprendizaje y del cambio, y no un signo de torpeza o fracaso.

– Piensa que no se puede ser perfecta en el cumplimiento de normas, sobre todo cuando tenemos la tendencia a exigirnos más de lo que podemos dar.

– Expresa verbalmente cómo te sientes, tu arrepentimiento ante el error cometido.

– Repara el daño. Pon en marcha conductas para hacer consciente a la persona implicada que no sólo te arrepientes y pides perdón sino que también no vas a repetir el daño.

– Responsabilízate. Sustituye la culpa por la responsabilidad.

Fuentes:

https://www.areahumana.es/sentimiento-de-culpa/

https://nadieescool.com/apuntes-feministas-con-la-culpa-a-otra-parte/

https://www.gestalt-terapia.es/por-que-sentimos-mas-culpa-las-mujeres-que-los-hombres/

https://www.falladecarnaval.com/2019/05/la-chirigota-feminista-que-canta-al.html

Crianza y cuidados en confinamiento

Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2017), en América Latina, la proporción de tiempo dedicado a quehaceres domésticos y cuidados no remunerados de las mujeres duplica la de los varones en la mayor parte de los países.

Si sumamos el trabajo remunerado y el no remunerado, a nivel global, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, 2018) estima que las mujeres trabajan 2,6 horas más que los hombres en promedio, diariamente.

Estos datos hacen parte de una realidad que no tiene en cuenta el contexto de la pandemia. Esta reforzó la deuda histórica que tienen los gobiernos y las estructuras familiares patriarcales con las mujeres como responsables de fortalecer políticas públicas y contratos sociales equitativos para la distribución de las labores del cuidado.

El agudízale de la triple jornada genera niveles de estrés, ansiedad y depresión que agrava los problemas de salud mental en los hogares. En este artículo no hablaremos del alarmante aumento de la violencia doméstica, sin embargo reconocemos que agrava la situación precaria que vivimos las mujeres.

Debemos tener en cuenta el contexto socioeconómico y cultural en que vivimos las mujeres para entender las situaciones diarias que atravesamos, no atribuirlas a mitos sobre el estado de ánimo de las mujeres y los ciclos menstruales.

En este momento las mujeres nos encontramos enfrentadas a jornadas laborales de más de ocho horas en teletrabajo en las que combinan sus roles de cuidadoras con les hijes acompañándoles en clases virtuales, dedicándoles tiempo y atención y/o con adultes mayores en sus jornadas diarias; y tomando a su cargo labores domésticas del hogarcocinar, comprar, limpiar y demás. 

Esta triple jornada no permite el desarrollo integral de nuestros proyectos de vida personales, fuera del espacio familiar. Al generar mayores niveles de estrés en todos los miembros del hogar, la comunicación asertiva en la resolución de roces o conflictos es casi nula. 

Es por esto que desde Vita Activa te acompañamos, escuchamos y dejamos para antes de dormir o al inicio de la jornada meditaciones para impulsar tu esfuerzo diario.

Te admiramos profundamente.  Gracias por todo lo que haces <3

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