Vivir con miedo

El contexto politico de nuestros paises tiene en común la vivencia de temor, inseguridad, angustia. Por eso queremos hablar del miedo en estos contextos.

¿Qué es el miedo?

Sentir miedo por algo es natural. La cuestión es cómo reaccionamos ante él. 

¿Cómo experimentamos el miedo?   

– La sensación de ser vulnerable, desprotección, de que fácilmente se puede sentir daño.   

– El estado de “alerta”, de tensión por lo que pueda suceder, que lleva a estar continuamente en guardia.   

– La impotencia individual, esa sensación de no poder hacer nada, que lo que suceda no depende de ti.   

– La alteración del sentido de la realidad, no saber realmente dónde está el peligro. Este aparece como amenaza difusa.    

¿Cómo afrontamos el miedo?

– Reconocerlo: Se reconoce y se es consciente de que se tiene miedo; ¿qué es lo que siento? ¿qué es lo que pienso?          

 – Analizarlo: para evaluar los riesgos y planificar como protegerse de ello. (Por ejemplo: los riesgos que puede significar participar en una marcha)

– Socializarlo: compartir tus experiencias con tus compañeras. Explorar cuáles son los sentimientos comunes, esto ayuda a reconocer los miedos  con los que lidian las demás  personas.

– Deconstruirlo: Preguntarse ¿qué se puede hacer para afrontarlo?     

 Algunas recomendaciones:

– Evitar las posturas rigidas, frecuentemente ante el miedo se toman tres posturas. Se niega: como forma de afirmarse y sentirse bien con uno misma Se  trata  de  ocultar: para  no  preocupar a tus compañeras y por procuar generar un mal clima. 

– Evitar temas  o  situaciones  que  pueden  provocarlo. “Lo  dejaremos  para otra ocasión, ahora no tenemos tiempo”.

– Promoviendo la solidaridad:  nuestro grupo puede ser un espacio para el apoyo mutuo, para prestarnos mutuamente fuerzas, controlar las reacciones impulsivas, compartir experiencias y dar soluciones a los problemas. 

Fuentes:    

Carlos Martín Beristain y Francesc Riera, Afirmación y resistencia, “La comunidad como apoyo”  Disponible en: https://primeravocal.org/wp-content/uploads/2013/03/beristain-afirmacion-y-resistencia-1.pdf

La revolucion Noviolenta. Disponible en: https://www.antimilitaristas.org/IMG/pdf/tallerADN.pdf

Clemencia Correa, El miedo y su afrontamiento Disponible en: https://docs.wixstatic.com/ugd/536db9_0e4f5d08b3534a9d9c187b82f609397c.pdf

Investigación y texto de LMR

Autocuidados en resistencia

Autocuidado | Resistencia | Consejos

En momentos que la sociedad civil se enfrenta a decisiones gubernamentales explotadoras o extractivistas, se activan y reactivan viejas heridas para quienes trabajamos en medios, comunicación, activismo, defensa de
derechos humanos y movilizaciones ciudadanas.

En lenguaje técnico se le llama estrés post-traumático, no obstante en el lenguaje de la calle, de la redacción, de las cafeterías y los autobuses es ese miedo viejo, ese dolor y angustia del pasado que regresa cuando presenciamos eventos del presente. El amargo en la boca, el insomnio sin razones, los recuerdos, los sonidos.

Esta no pretende ser una guía sino un glosario de consejos para abordar lo que sentimos y pensamos mientras que estamos en la calle cubriendo las protestas, preparando la mochila con pañuelos y vinagre, tomando café frío en las madrugadas mirando para afuera.

1. Lo que sientes es real. La memoria muscular y corporal es el legado más antiguo y más fidedigno de nuestro paso por el mundo. El miedo se alberga en las células, en el cabello y en los recuerdos que pasan de
generación en generación.

2. Nombra tu miedo. Ponerle palabras a lo que sentimos es importante, lo vuelve manejable, lo atrapa en una hoja de papel, en una conversación con un colega, una amiga.

3. Recuerda y aprende de lo que pasó en el pasado. Es importante recordar que la memoria es el receptáculo de las estrategias que las personas que nos antecedieron guardan para que enfrentemos el presente.

4. Planea lo que puedas planear. Por ejemplo planea los momentos en los que vas a descansar, comer, pasar tiempo con quienes amas. Planéalo religiosamente, esto sirve más cuando trabajas en equipo, respeta los turnos. Si trabajas de forma independiente o sola pon límites a las horas de entrega, de servicio o de colaboraciones.

5. Mueve tu cuerpo. Sentado en una silla, caminando por la calle, en el suelo, en la calle mueve tu cuerpo, agita tus brazos y piernas. El miedo y el estrés tienden a congelar los músculos. Por eso los movimientos repentinos después duelen o lastiman.

6. Busca momentos de descanso. Medita, canta, escucha música, mira imágenes de naturaleza, sal afuera si puedes. Deja el trabajo o la situación en la que te encuentres por unos minutos.

7. Escucha a las demás personas. Es importante pensar en la labor importante que tiene la palabra y la escucha activa. Intenta no juzgar y acompañar. Recuerda hacerlo solamente cuanto te sientas bien y seguro.

8. Intenta identificar aquellas circunstancias que son desencadenantes
para ti.
 El trauma secundario (vicarious trauma) es real y se relaciona con el estrés que sentimos cuando alguien más está estresado o sufriendo frente a nosotros. Es responsable y realista pedir una pausa o pedir un relevo cuando la situación desencadena reacciones muy fuertes en nosotros.

9. Confía en tu comunidad y en dividirse las tareas de cuidado. El peso del estrés aumenta para las personas que cuidan de otros.

10. “Cuidar de mí misma no es egoísmo, es supervivencia y es también una declaración política de guerra”. Dejemos que las palabras de Audre Lorde suenen y resuenen. Que mientras hagamos nuestro trabajo y busquemos soluciones pacíficas para los conflictos que nos rodean, podamos invocar el amor, la solidaridad y la no violencia para nosotras mismas y quienes nos rodean.

Si necesitas primeros auxilios psicológicos o apoyo frente a violencias en línea estamos siempre disponibles. Vita Activa es una línea de ayuda gratuita, confidencial y anónima. Usa Signal, Telegram o WhatsApp +52155-8171-1117

Publicamos este texto en El Soberano de Chile, el 22 de octubre del 2019. Hoy por hoy es necesario revisarlo y compartirlo nuevamente con todes ustedes. A todes quienes están luchando por justicia, dignidad, seguridad, paz y salud en nuestro continente, reciban nuestra solidaridad y apoyo. Porque merecemos vivir en un mundo en el que quepan muchos mundos.