rias jogja
Medallion Vita Activa 2022

SOMOS UNA LÍNEA DE AYUDA / WE ARE A HELP LINE

Si estás experimentando estrés, trauma, crisis, cansancio crónico y/o violencias de género, contáctanos.

Apoyamos a mujeres y personas LGBTIQ+, periodistas, activistas y defensorxs de los derechos de género, del trabajo, de la madre tierra y de la libertad de expresión.

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If you are experiencing stress, trauma, crisis, burnout and/or if you are facing gender based violences, contact us.

We provide online support and strategic solutions for women and LGBTIQ+ journalists, activists and gender, land and labor rights, and freedom of expression defenders.

Revive nuestro #VitaFEST2023, el festival de cuidados comunitarios para la resiliencia digital / Relive our #VitaFEST2023, the Virtual festival of community care for anti-patriarchal, trans-inclusive and anti-racist digital innovation.

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Narrativas positivas, una alternativa de esperanza (Parte 2)

Post G.S.

Comienza en Narrativas positivas, una alternativa de esperanza (Parte 1)

¿Qué puedo hacer para CREAR contenidos que inspiren a otres a trabajar contra las injusticias?

Thomas Coombes propone como modelo la comunicación basada en la esperanza, que consiste en encontrar la esperanza en cualquier historia y situación. 

Esto no es sencillo, y cualquier persona incrédula diría que significa “fingir demencia” e ignorar lo negativo para no hacernos cargo. Todo lo contrario. Cuando hablamos de esperanza, no nos referimos a “ser positivas” y pensar que “todo es perfecto tal y como es”. Sino a mirar los desafíos con la motivación de encontrar una solución y proyectar un futuro mejor. 

¿Y cómo se hace? A través de 5 cambios narrativos:

1. Pasar del Miedo a la Esperanza: Cuesta imaginar futuros justos y equitativos porque no solemos verlos plasmados en ningún lugar. Entonces la propuesta es que, en lugar de centrarnos sólamente en lo que tememos y repudiamos, comuniquemos hacia dónde queremos ir, qué modelo de mundo es el que queremos lograr con nuestras luchas.

2. Pasar del Problema a la Solución: Es importante visibilizar las problemáticas sociales, pero los activismos también podemos nutrirnos de ofrecer soluciones claras. Visiones y caminos recorridos por otres para afrontar esta situación. Alternativas.

3. Pasar de estar “En Contra de” a estar “A Favor de”: Hablar de los valores que sostenemos es mucho más inspirador y nos permite conectar mejor con quienes nos leen que enfatizar las situaciones a las que nos oponemos. Además, así dejamos de darles difusión gratuita. 

4. Pasar de la Amenaza a la Oportunidad: Interpretar una situación como amenaza, le quita la potencial de transformación. Es útil apelar a valores compartidos entre “los bandos” de un conflicto, por ejemplo, para activar en la audiencia un sentido de humanidad compartida y la creencia de que somos parte de un todo. 

5. Pasar de Víctimas a Humanas: Las historias de sobrevivientes, de luchadoras, pueden despertar la empatía y el respeto. Son personas con agencia, que de formas complejas y diversas fueron capaces de gestionar sus vivencias. Son fuente de inspiración clave para aprender y multiplicar sus fortalezas.

¿Y qué podemos hacer para PERCIBIR las alternativas e imaginar un mundo mejor?

  1. Elegir a qué medios y creadores de contenido les regalamos nuestra energía.
  2. Tomar descansos de la exposición mediática.
  3. Conectar con personas que practiquen el cuidado y apoyo mutuo y con actividades que nos llenen, apasionen y den calma.
  4. Tener visión crítica de lo que consumimos. No todo lo que se publica es real o muestra el panorama completo.
  5. Mantener una actitud abierta a encontrar la esperanza, la solución o la inspiración en cada encuentro con amigues, familia, en cada historia cotidiana o extraordinaria.

Los mensajes movilizan cuando van más allá de lo intelectual. Las ideas viajan a través de las emociones. Y no sólo la agenda de la violencia debe guiar la comunicación*. No podemos vivir sólo del miedo, la rabia, la indignación y la frustración. Balanceemos nuestra “dieta emocional” y también sumemosle el goce, el disfrute, los afectos y los sueños. Recompensas necesarias por las cuales valga la pena sostenernos, luchar y mirar hacia adelante. 

Fuentes y recursos para ampliar

Estudio de Mutante.org sobre por qué se difunden más los contenidos sobre inseguridad en las redes
Charla TED de Per Espen Stoknes “Cómo transformar la fatiga apocalíptica en acción contra el calentamiento global” 
Capacitación “Del apocalipsis a la esperanza”, Puentes + Inspiratorio
Curso sobre Periodismo de soluciones, Knight Center 
“Hope, not fear: A new model for communicating human rights”, de Thomas Coombes
*Capacitación interna sobre comunicación y redes con Revista Volcánicas 
VitaFest 2023: Desinformación, Malainformación y Bienestares Digitales 

Narrativas positivas, una alternativa de esperanza (Parte 1)

Post G.S.

Al ingresar a las redes sociales nos llegan cientos de estímulos y mensajes. Algunas noticias sobre ajuste, represión y violencia. Estados en WhatsApp sobre robos e inseguridad. Imágenes angustiantes de animales o niñes sufriendo en algún lugar. Es posible que, rápidamente, sintamos tristeza, frustración e indignación, y a la vez lo reflejemos en nuestros propios perfiles.

El texto de alguna story lamenta: “¿Por qué las cosas terribles le suceden a quienes menos lo merecen? ¿Ya nadie se preocupa por el prójimo? Al final parece que conviene ser una basura egoísta”.

Y así, el mensaje de la desesperanza se replica y continúa. Tristeza, indignación, impotencia. Tristeza, indignación, impotencia. Tristeza, indignación, impotencia. Parálisis.

Para que el mundo sea un lugar que habitemos con disfrute, un lugar justo, diverso, amable, en el que podamos conectar y desarrollar nuestros sueños más potentes, necesitamos una alternativa. Tanto si eres periodista, activista, o parte de las audiencias que quieren narrar y percibir el mundo de una forma más alentadora, en este artículo te presentamos una posibilidad desde la comunicación basada en la esperanza.

¿Por qué caemos en este ciclo, si sabemos que no nos hace bien?
No se trata de que seamos tontas, incapaces o masoquistas. Ni tampoco es que nos sucede sólo a nosotras. Es que así funciona el cerebro humano y las plataformas aprovechan este funcionamiento para generar rédito.

La neurociencia dice que cuando recibimos estímulos alarmantes del mundo, nuestra amígdala (parte del sistema límbico, que regula las emociones) detecta una amenaza. No importa si ese estímulo es “real” o digital, o si nos afecta directamente. La amígdala liberará cortisol (la hormona del estrés) y entraremos en modo huída, ataque o parálisis. Se nos acelera el corazón y se apaga la corteza prefrontal, que se encarga del pensamiento racional.

Así, el terreno queda preparado para que viralicemos ese posteo angustiante. Y no casualmente, los contenidos que despiertan miedo, rabia o impotencia son los privilegiados por los algoritmos. Esto funciona gracias a cuatro características de las redes sociales:

  1. Funcionan como un espacio de competencia permanente entre millones de contenidos que tratan de captar nuestra limitada atención.
  2. Son preponderantemente visuales y premian las imágenes fuertes/impactantes.
  3. Se adaptan a los consumos más frecuentes y además los refuerzan.
  4. Hacen circular y amplían lo que sea que cause más interacción, en muchísimos casos, informaciones cortas, falsas y lanzadas sin contexto.

¿Por qué es importante romper el ciclo?
Cuando estamos constantemente expuestas a mensajes aterradores y desesperanzadores que despiertan el estado de supervivencia, aparece lo que Per Espen Stoknes llama “fatiga apocalíptica”. Nos agotamos, tratamos de evitar pensar en ello y las problemáticas sociales nos parecen demasiado grandes, complejas o lejanas en el tiempo para abordarlas efectivamente. Básicamente nos resignamos y se reduce nuestra voluntad para responder. Todo lo opuesto a lo que necesitamos en la búsqueda de un mundo mejor.

Y en poblaciones resignadas e impotentes, se termina gestando la necesidad de protección y estabilidad. Algo que aprovechan inteligentemente las figuras mesiánicas y autoritarias, muchas veces cuestionando la democracia y el Estado, haciéndonos creer que todo está perdido para tener vía libre.

Continúa en Narrativas positivas, una alternativa de esperanza (Parte 2)

MENTAL HEALTH IS AT RISK WITHOUT FREEDOM OF THE PRESS

Post Florencia Pagola

In Latin America and in the world, there are very few studies and specialists who investigate the relationship between mental health and journalism. But the few that exist are conclusive when they say that journalism is a risky profession for the mental health of those who practice it.

This risk can be aggravated when a person, in addition to practicing journalism, is a woman, LGBTIQ+, Afro, indigenous or elderly; lives in a country with high corruption or under a totalitarian regime; practices journalism in a capital city or in the interior of the country; covers issues of corruption or violence against women.     

On International Press Freedom Day, this article will delve into a topic that is little talked about: why mental health in journalism is so neglected and what strategies are being implemented to take care of it.

A public health problem

The Universidad Técnica Particular de Loja in Ecuador investigated how the pandemic affected frontline risk groups such as health personnel and journalists. Byron Fernando Bustamante, one of the researchers, realized that journalists were the most invisible and vulnerable group.

The research focused on journalists from Ecuador, Venezuela and Peru, and showed that they present high risks of somatization, anxiety, insomnia and depression. The figures are alarming, according to this article. 

Towards the end of 2023, Bustamante said in an interview that one of the factors that generates vulnerability in journalism is “working against time”, referring to the deadline or delivery time of an article or report. Also, being exposed to the “red chronicle”, in relation to police or violence issues.

Moreover, the researcher said that the problem with those who practice journalism is that, unlike health personnel who have a “system that historically protects them”, media managers are not taking responsibility for the effects of their work on their mental health.

But this is not only a problem of those who cover the red chronicle or go to war. María Miret García is a Spanish journalist who stopped working in more than one media due to anxiety, and became a journalist specialized in journalists’ mental health. 

She told IJNet’s Pamela Howard Global Crisis Forum how work-related stress affects those who work in journalism: “It has become normalized that in a newsroom everyone takes sleeping pills. It is not understood that it is a mental health problem and a public health problem”. The journalist emphasized that the stress of daily coverage, the stress of every day, little by little, becomes “immediate”.

García listed the factors that most negatively affect the mental health of those who work in journalism:

  • The high work demands.
  • The immediacy of the news or the pressure to get the job done quickly.
  • The precariousness of journalistic work.
  • The lack of good working conditions in newsrooms.
  • Lack of support for journalists from media managers.
  • The widespread idea of the “24-hour” or “all-terrain” journalist.
  • The mental health of young female journalists.

The Spanish journalist said that there is also a generational difference in mental health. The millennial generation, unlike previous generations, has no problem asking for help and talking about it. At the end of 2023, as part of the research that gave rise to this article, young Latin American female journalists were interviewed to find out about their experiences of mental health in relation to their profession.

Francis Peña is a 27-year-old Venezuelan journalist who covered politics for several years for her country’s media. At some point in her career she felt “too burdened” and began to feel the need to practice journalism in a way other than exposing herself in demonstrations and risking her health. 

Eventually she gave up journalism to become a freelancer and do more relaxed stories. In the process, she created the newsletter Una Jeva Normal, which she promotes as a safe space to talk about mental health from her experience as a journalist. She said: “I had the impulse to continue doing journalism, so I created the newsletter. I did it for myself, I needed answers, I wasn’t crazy and I hadn’t thrown my future and my career out the window. I felt guilty about leaving journalism at that moment”.

For Peña, the responses from fellow journalists to the newsletter were surprising. “They had the same disenchantment as I did, that heaviness of always covering sadness and misery, human rights violations. There comes a moment when you feel that it is morbid, that why do you cover it so much”. 

When Peña described the symptoms that made her realize she needed a change in the way she practiced journalism, she spoke of how she “felt rushed all the time” because she had to be aware of everything that was happening in her country. Then she began to feel disinterested in her work, it no longer seemed important to her and, later, she began to feel very tired. Typical symptoms of burnout. 

Indira Rojas, a Venezuelan journalist who works for a local digital media, agreed that the daily coverage is very hard: “Fears and anguish have been created in me from what I see, and a feeling of impotence of not being able to change the reality in a country where the institutions are taken over”. She, who covers issues related to violence against women, said that hearing and seeing the experiences of other women impacts her as a woman. “They are things that could happen to me, that generates fears, concern and anxiety,” she said. 

At 33 years old, Rojas said she cannot lead an independent life and own her own home because her salary is not enough. She considered that one of the factors that has most affected her mental health is job insecurity. “Having the civic life that we all pursue, having a house of our own has become a privilege. That affects my emotional and mental health.”

The problem is that all this is not talked about in the Latin American media, or was not talked about. Rojas said that he was trained in media where spending more time at the computer or on the street makes you a better journalist. “A criterion of giving your life and your time to do that role, I have learned that it hurts our jobs and personal life,” he added. 

From Peru, journalist Elizabeth Salazar shared a similar idea: “My generation is the 24/7 journalist who cannot disconnect. That journalism is an apostolate and that we have a job above what we may feel as people”. 

To get away from this imposition, like Peña, Salazar decided to quit his job as a journalist in the editorial office of a digital media in his country and become a freelancer. “I wanted to take time for projects, but also to take the breaks I needed, I have to do things for myself. We are humans, not information production machines and that doesn’t have to make us lower quality journalists,” he explained.

In this process, Salazar said she changed her priorities, learned to listen to her body and mind to know when she needs help, support and to stop. 

The counter to the idea that journalists are not machines appears in those who speak openly about mental health. In Peña’s words, it is the need for the media and its managers “to see you as a human being and not a machine that writes and tells stories all day long”. And for García, directly, “the media are machines for crushing journalists”.  

The dancing journalist

“We have become accustomed to the fact that the journalist’s identity is tied to that, that you are a journalist. You forget that you can exercise your identity in other ways. I found in dance a strategy to help my mental health, I realized that I could be the journalist who dances and not just the journalist,” said Rojas. 

The strategies used by the people interviewed for their emotional and mental wellbeing are varied. Some of the ones they mentioned are: 

  • Doing physical exercise.
  • Taking days off and vacations.
  • Build a support network to turn to for help and genuine listening.
  • If possible, access psychological therapy.
  • In spare time, read articles/books or watch movies/series on topics that are not necessarily part of your agenda, especially if they are children’s literature.
  • Write about journalism and mental health. Like Peña, García manages one that he called Almas Rotas (Broken Souls).
  • Use time management tools (for freelance work), take breaks during work, get up from your chair at certain intervals.
  • Regulate notifications from social networks, even disconnecting for as long as necessary.
  • Have a time limit in the day to finish work and disconnect.
  • Journalism and media schools promote preventive training for self-care in mental health and that the media provide psychological support to their workers, according to researcher Bustamante.

A FEMINIST PERSPECTIVE ON DATA EXTRACTIVISM

What is data extractivism?

When we hear the word extractivism we think of the extraction of natural resources, an economic and political model that causes great damage to the environment, that requires large amounts of common goods, such as water, and that affects in multiple ways the communities that live near where the extractive practices are carried out, such as through sexual violence and massive displacement of communities.

This extractivism is based on the capitalist system and establishes an international division of labor that assigns to some countries the role of importers of raw materials to be processed and to others that of exporters; this division is beneficial for the economic growth of the former, but does not take into account the terrible damage generated in the countries from which the raw materials are extracted (Rosa Luxemburgo Foundation, 2013).

Why then talk about extractivism on our personal data? 

Paola Ricaurte mentions in “Decolonizing and depatriarchalizing technologies” (2022) that “extractivism in the territories, although in the first instance it alludes to the dispossession of natural resources, ultimately means to remove from their place, to dislocate, to deprive communities of the ways of sustaining life (community organization, ancestral knowledge, technologies, cosmovisions, spiritualities, native seeds, practices to strengthen the social fabric, ways of building a sense of the common and imaginaries of the future)”.

With the passage of time and the development of new technologies, it is essential to understand extractivism as a process associated with the dispossession of bodies-territories both in its material and immaterial and relational sense because the threatened common goods are not only those taken from the land (Ricaurte, 2022), but those taken from us.

When we talk about data extractivism then we refer to a global process where large volumes of data are extracted from people (data related to the most intimate sphere of our lives and our subjectivity) for the economic gains of large international technology companies at the expense of our security and freedom to decide on our autonomy on the Internet.

In addition, to store these large amounts of data, it is necessary to build the necessary infrastructure for them and the extraction of natural resources along with the use of common goods such as water.

Maximilian Jung argues in 2023 in the blog “Digital Capitalism is a Mine, Not a Cloud” that the big companies that appropriate, aggregate and sell the data they mine decide on what data is “worth” collecting, how it is stored, tagged and analyzed, often without informed consent. He also says that if the violence of data collection replicates the practices of historical colonialism, the mass of data captured and commodified, particularly through its automated algorithmic processing, deepens current forms of racial, gender and class oppression.

With data extractivism, capitalism has invaded our autonomy and privacy: reducing us to sources of information that can be mined. Information that is part of our subjectivity, creativity, expression in the world and form of resistance.

What we can do: apply the rules of consent

Data as a business model = consent as an unequal power struggle”.

Peña and Varon, 2019

In “The consent of our data bodies lessons from feminist theories to enforce data protection” written by Paz Peña and Joana Varon explains that we, as consumers of services from very few companies that have a monopoly on communication tools and social networks, are deprived of “no” when confronted with the terms and conditions of such platforms. 

We are forced to make an oversimplified binary choice between agreeing or disagreeing, while the latter means digital exclusion, because we will not be able to access these tools or platforms. 

The authors point out that this type of consent is an individual approach based on the “assumption that all people are autonomous, free and rational with the capacity to consent, without taking into account unequal power dynamics”. In other words, consent must have an intersectional and accessible view that takes into account the different forms of inequality that impact our lives in all its forms, including in the digital sphere.

The text proposes a feminist view of the understanding of meaningful consent that we can apply to the collection of personal data. According to this view, consent must be: 

(a) Free, including the possibility of “no” or “only on some elements”.

b) Clear, i.e. that it can be understood, 

c) Informed, fully aware of its uses and implications. 

d) Current, it can be withdrawn and modified at any time.

e) Specific to a given situation and therefore a change in the situation or in the policies of use, as well as on any of the central elements of the relationship with the platform, will require updating/validating the consent again.

d) Retractable.

Joana Varon and Paz Peña conclude that if we are willing to make sense of consent for data collection and processing, we would at least need to think about and design technologies that allow for a material expression of all the characteristics of consent mentioned in feminist debates. More importantly, we would need to consider that there are no universal standards if there are different conditions of power vis-à-vis whom to give consent. 

How about we start by reviewing what we are saying “yes” to regarding our digital bodies?

References: 

“Decolonizing and depatriarchalizing technologies” (Paola Ricaurte, 2022).
“Digital capitalism is a mine not a cloud” (Maximilian Jung, 2023)
“Consent to our data bodies: Lessons from feminist theories to enforce data protection” (Paz Peña and Joana Varon, 2019).

BUILDING COMMUNITY CARE COLLECTIVELY

Post L.M. and N.M.

In conversations during VitaFest, during in the Panel ‘Mental Health Management’ and the Workshop ‘Community Mental Health Care’, we defined community care as:

a series of collective actions focused on maintaining and improving group health and well-being by building in community a present and a future that benefits and improves the living conditions of our community”. 

Community care is an approach used to enable people in a community to support each other. Community care focuses on individual well-being being intrinsically linked to the well-being of others. It has a major effect on mental health, as one’s own well-being is understood as an extension of that of the community of which they are a part of.

A fundamental aspect of community care is the recognition of the systemic inequalities that women and the LGBTTIQ+ population go through, intersecting with the situation of racialized and/or disabled people, among others. This inequality directly affects the well-being of these groups.

Community-based care responds to inequalities by creating new structures of mutual support provided by members of a community, according to Mental Health America.

Caring for ourselves and each other has become the real challenge of the post-pandemic world and a true exercise in rebellion,” is how we define it in our report, Persistir y Resurgir Persist and Resurge (2022). 

From this context, community mental health has an important role to play in addressing the effects of racism, marginalization, violence, trauma and other social factors.

Community care as a trench vindicates values and practices such as solidarity, reciprocity, equality and the balanced redistribution of care tasks. “Managing to materialize this redistribution online and in physical space improves our social well-being and leaves no one out,” the Report adds.

In addition, we recognize that “Alone we cannot heal and repair the damage that violence generates in us. When we turn to the community to take care of our digital and physical bodies, we accompany and support each other in order to heal”.

At Vita Activa we believe that the knowledge and tools for self-support and community care should be available to everyone. 

So here are some tips/reminders about community care and mental health that can help you start this year off right:

  • The body does not understand concepts, it understands sensations. It is important to always keep in mind tools that help us manage emotional crises and allow you to get support, especially when you have just suffered the impact of news, an accident or have experienced digital or analogous violence in your personal or community life.
  • Psychological first aid refers to a first instance of care that you can receive when you have experienced a personal or community crisis. This tool allows the person who receives it to make his or her own decisions through self-management and supportive accompaniment: only you know what is best for you.
  • Applied at the right moment, empathic conversations can reduce the effects of trauma generated by crises in the long term and allow you to regain control over yourself and your actions.
  • Psychological first aid is not therapy. In some cases, empathic conversations may be insufficient or ill timed; it is an act of responsibility to recognize when we need professional help. It is an act of sorority to set caring limits to our support when this is the case.
  • Build spaces and communities with empathy and respect. Your relationships and context in times of crisis are meant to be a companion and support you in understanding what is happening to you, as well as to give you back control over your actions and reactions. Not judging experiences, making autonomous decisions and waiting to decide when you are ready are clear signs of sisterhood.
  • We take care of ourselves by recognizing our right to disconnect, by pausing everything and turning off our screens. By physically meeting people and connecting with what is around us that is not digital. Holistic self-care is a right to which we should aspire.
  • The crisis means that we have to start designing new ways to cope with the circumstances and generate changes in the present and the future.

And you, how do you build community care from your space?

Sin libertad de prensa, la salud mental está en riesgo

Por Florencia Pagola

En América Latina y en el mundo, existen muy pocos estudios y especialistas que investiguen la relación entre la salud mental y el periodismo. Pero los pocos que hay son concluyentes cuando dicen que es una profesión de riesgo para la salud mental de quien lo ejerce. 

Este riesgo puede agravarse cuando una persona, además de ejercer el periodismo, es mujer, LGBTIQ+, afro, indígena o adulta mayor; vive en un país con alta corrupción o bajo un régimen totalitario; ejerce el periodismo en una capital o en el interior del país; si cubre temas de corrupción o la violencia contra las mujeres.     

En el Día Internacional de la Libertad de Prensa, en este artículo se profundizará sobre un tema que poco se habla: por qué está tan descuidada la salud mental en el periodismo y qué estrategias de cuidado se están implementado.

Estudios y especialistas que investigan la relación entre salud mental y periodismo concluyen que es una profesión de riesgo para quien la ejerce. Sin salud integral para les periodistas, no hay libertad de prensa. Más en vita-activa.org

Un problema de salud pública

Desde la Universidad Técnica Particular de Loja en Ecuador, se investigó cómo afectó la pandemia a los grupos de riesgo en la primera línea como el personal de salud o el gremio periodístico. Byron Fernando Bustamante, uno de los investigadores, se dio cuenta que el de periodistas era el grupo más invisibilizado y vulnerable.

La investigación se centró en periodistas de Ecuador, Venezuela y Perú, y demostró que presentan altos riesgos de somatización, ansiedad, insomnio y depresión. Las cifras son alarmantes, según registra este artículo

Hacia el final 2023, Bustamante contó en una entrevista que uno de los factores que genera vulnerabilidad en el ejercicio periodístico es el “trabajar contra el tiempo”, haciendo referencia al deadline o tiempo de entrega de un artículo o reportaje. También el estar expuestos a la “crónica roja”, en relación a los temas policiales o sobre violencia.

Es más, el investigador dijo que el problema con quienes ejercen el periodismo es que, a diferencia del personal de salud que tiene un “sistema que históricamente les protege”, los directivos de medios de comunicación no se están responsabilizando por las afectaciones que tiene el trabajo en su salud mental.

Pero este no es solo un problema de quienes cubren la crónica roja o van a la guerra. María Miret García es una periodista española que dejó de trabajar en más de un medio por ansiedad, y se convirtió en una periodista especializada en salud mental de periodistas. 

Ella contó en el Foro de Crisis Mundiales Pamela Howard de IJNet cómo afecta el estrés laboral en quienes ejercen el periodismo: “Se normalizó que en una redacción todos tomen pastillas para dormir. No se entiende que es un problema de salud mental y un problema de salud pública”. La periodista hizo hincapié en que el estrés de la cobertura diaria, el estrés de todos los días, poco a poco, se vuelve “fulminante”.

García enumeró los factores que más afectan de forma negativa a salud mental a quienes ejercen el periodismo:

  • La alta exigencia laboral.
  • La inmediatez de las noticias o la presión para que el trabajo se haga rápido.
  • La precarización del trabajo periodístico.
  • La falta de buenas condiciones laborales en las redacciones.
  • La falta de apoyo hacia periodistas por parte de los directivos de los medios.
  • La idea extendida del periodista “24 horas” o “todo terreno”.

La salud mental de las periodistas jóvenes

La periodista española aseguró que en la salud mental también hay una diferencia generacional. La generación millenial, a diferencia de las generaciones anteriores, no tiene problema en pedir ayuda y hablar sobre el tema. A finales del 2023, en el marco de la investigación que dio origen a este artículo, se entrevistó a periodistas mujeres jóvenes y latinoamericanas para conocer sus vivencias en torno a la salud mental con respecto a la profesión.   

Francis Peña es una periodista venezolana de 27 años que cubrió política varios años para medios de su país. En algún punto de su carrera se sintió “demasiado cargada” y comenzó a sentir la necesidad de ejercer el periodismo de otra forma que no sea exponiéndose en las manifestaciones y arriesgando su salud. 

Finalmente dejó de hacer diarismo para convertirse en freelance y hacer historias más reposadas. En ese proceso creó el newsletter Una Jeva Normal, que promueve como un espacio seguro donde hablar sobre salud mental desde su experiencia como periodista. Así lo contó: “Tenía el impulso de seguir haciendo periodismo, por lo que creé el newsletter. Lo hice para mí, necesitaba respuestas, no estaba loca y no había botado mi futuro y mi carrera por la ventana. Yo sentía culpa de dejar el periodismo en ese momento”.

Para Peña, las respuestas de colegas periodistas al newsletter fueron sorprendentes. “Tenían el mismo desencanto que yo, esa pesadez de siempre estar cubriendo tristeza y miseria, violación a los derechos humanos. Llega un momento que sientes que es morbo, que para qué lo cubres tanto”. 

Cuando Peña describió los síntomas que le hicieron darse cuenta que necesitaba un cambio en la forma en la que ejercía el periodismo, habló de que se “sentía acelerada todo el tiempo”, porque tenía que estar enterada de todo lo que pasaba en su país. Luego empezó a sentir desinterés por su trabajo, ya no le parecía importante y, más tarde, a sentirse muy cansada. Los típicos síntomas del burnout o síndrome del quemado. 

Indira Rojas, una periodista venezolana que trabaja para un medio digital local, coincidió en que las coberturas diarias son muy duras: “Se han creado en mí miedos y angustias a partir de lo que veo, y una sensación de impotencia de no poder cambiar la realidad en un país donde las instituciones están tomadas”. Ella, que cubre temas relacionados con la violencia hacia las mujeres, dijo que escuchar y ver las experiencias de otras mujeres le impacta como mujer. “Son cosas que me podrían pasar a mí, eso genera miedos, preocupación y ansiedad”, aseguró. 

A sus 33 años, Rojas dijo que no puede llevar una vida independiente y tener una casa propia porque su salario no le alcanza. Ella consideró que uno de los factores que más ha afectado su salud mental es la precarización laboral. “Tener la vida ciudadana que todos perseguimos, tener una casa propia se ha convertido en un privilegio. Eso afecta mi salud emocional y mental”.

El problema es que de todo esto no se habla en los medios latinoamericanos, o no se hablaba. Rojas contó que se formó en medios donde estar más tiempo en la computadora o en la calle te hace mejor periodista. “Un criterio de entregar tu vida y tu tiempo a hacer ese rol, he aprendido que eso nos hace daño para nuestro empleo y vida personal”, agregó. 

Desde Perú, la periodista Elizabeth Salazar compartió una idea similar: “Mi generación es del periodista 24/7 que no se puede desconectar. Que el periodismo es un apostolado y que tenemos una labor por sobre lo que podamos sentir como personas”. 

Para correrse de esta imposición, al igual que Peña, Salazar decidió renunciar a su trabajo como periodista en la redacción de un medio digital de su país y convertirse en freelance. “Quería tomarme tiempo para proyectos, pero también para hacer las pausas que necesitaba, tengo que hacer cosas para mí. Somos humanos, no máquinas de producción de información y eso no nos tiene por qué hacer periodistas de menor calidad”, explicó.

En este proceso, Salazar dijo que cambió sus prioridades, aprendió a escuchar su cuerpo y su mente para saber cuándo necesita ayuda, apoyo y parar

El contraponerse a la idea de que los y las periodistas no son máquinas aparece en quienes hablan abiertamente sobre salud mental. En palabras de Peña, es la necesidad de que los medios y sus directivos “te vean como un ser humano y no una máquina que escribe y cuenta historias todo el día”. Y para García, directamente, “los medios son máquinas de machacar periodistas”.  

La periodista que baila

Nos han acostumbrado a que la identidad del periodista está amarrada a eso, a que eres periodista. Te olvidas que puedes ejercer tu identidad de otras formas. Encontré en la danza una estrategia para ayudar a mi salud mental, me di cuenta que podía ser la periodista que baila y no sólo la periodista”, contó Rojas. 

Las estrategias que llevan adelante las personas entrevistadas para su bienestar emocional y mental son de lo más variadas. Algunas de las que mencionaron son: 

  • Hacer ejercicio físico
  • Tomarse días libres y vacaciones
  • Construir una red de apoyo a la que pedir ayuda y escucha genuina
  • De ser posible, acceder a terapia psicológica 
  • En el tiempo libre, leer artículos/libros o ver películas/series de temas que no necesariamente sean parte de tu agenda, especialmente si son literatura infantil
  • Crear un newsletter sobre periodismo y salud mental. Al igual que Peña, García gestiona una que llamó Almas Rotas.
  • Utilizar herramientas de gestión del tiempo (para el trabajo freelance), hacer pausas durante el trabajo, levantarse de la silla en determinados intervalos.
  • Regular las notificaciones de las redes sociales, incluso desconectarse por el tiempo que sea necesario.
  • Tener una hora límite en el día para finalizar el trabajo y desconectarse.
  • Que las facultades de periodismo y medios de comunicación promuevan la capacitación preventiva para el autocuidado en salud mental y que los medios provean acompañamiento psicológico a sus trabajadores, según el investigador Bustamante.

5 años de Vita Activa, 5 aprendizajes

Post: G.S.

Un 1 de abril de 2019 Vita Activa nacía con una pregunta: ¿Quién cuida a las que cuidan? ¿Cómo está la salud mental de activistas y defensoras de los derechos humanos?

Desde entonces, la organización ha acompañado y recibido acompañamiento de otras acompañantes. Las “Vitas” han sido un apoyo para quienes nos buscan, y también se han dejado atravesar por contradicciones, experiencias y aprendizajes permanentes a partir de cada conversación. 

En los últimos meses, Vita Activa preguntó a su audiencia en redes sociales, a su Consejo Asesor y a sus aliadas cuáles fueron los 5 años lecciones que estos 5 años dejaron.

Aquí puedes encontrar los 5 aprendizajes colectivos más fundamentales y en proceso de transformación, destacados por la comunidad de Vita Activa en redes sociales y a compañeras en el activismo. 

5 años de Vita Activa, 5 aprendizajes.

Aprendizaje N°1: “Si escucho a mi cuerpa, tomo mejores decisiones

Escuchar y atender a la cuerpa “física” significa estar AQUÍ con ella, preguntarle qué necesita en ESTE momento para sentirse calmada, en ESTE contexto, con las posibilidades a mano. Aprender a darle tiempo a esta escucha sin teorizar, es un desafío que implica “simplemente” dejar que la cuerpa sienta lo que está sintiendo, sin juzgarla o ignorarla en pos de “seguir adelante”.

El cuerpo no entiende de conceptos sino de sensaciones”, es algo que suele repetir el terapeuta e integrante de Vita Activa, César Montesano: ¿Qué quiere decir la cuerpa cuando se tensa frente a ciertas situaciones, cuando se le dificulta dormir o concentrarse, cuando quiere escapar del presente? ¿Cómo se deja que fluya el movimiento (o quietud) que la cuerpa propone en este momento?, ¿se está alimentando bien?, ¿se está expresando?, ¿está descansando y disfrutando?

Aprender a estar en el presente no es fácil y no siempre es posible controlar todas las variables. Volver al centro y sentir lo que la cuerpa comunica es un ejercicio constante. Pero es el primer paso para tomar decisiones más acertadas y seguras. 

Aprendizaje N°2: “Descansar es resistir

No sólo desde afuera se nos exige NUNCA PARAR. Se aprende a asociar el valor propio a la “productividad”, a la “eficiencia”. Se aprende a sentir culpa incluso en nuestros momentos de ocio y dispersión. 

Suena intuitivo, pero descansar y bajarle al ritmo de trabajo es parte de lo que hace a las personas sentirse más conectadas y, por lo tanto, ser más creativas. Vale preguntar a quién le pertenece la creencia de que sólo es valiosa una persona que está llena de tareas y actividades. Y un buen comienzo es explorar con qué emociones se encuentra cuando se está “haciendo nada”.

“No somos heroínas siempre, ni le debemos pruebas a nadie de que todo lo podemos solas. No somos lo que producimos. No tenemos que ganarnos nuestros descansos. El descanso es un derecho que nos pertenece, aunque a veces no podamos ejercerlo en este mundo hostil”.
Aprendizajes de Vita Activa

Y entonces, ¿cómo se hace? Una propuesta es aprender a marcar los límites sin culpa, cuidar a qué/quiénes se le dedica la energía, descubrir qué actividades sirven a cada persona para descansar y agendar tiempos concretos a respetar para ponerlas en práctica.

En este video Lu An Méndez, miembra del Consejo Asesor de Vita Activa, cuenta cómo vive este aprendizaje.

Aprendizaje N°3: “Mi vida digital también es real. Las tecnologías y la virtualidad afectan mi cuerpa y mi territorio

Todos los datos que constituyen la identidad de cada persona en línea, todo eso que forma parte de ella en las plataformas digitales y los sentires que vienen de sus interacciones, del contenido que consume y de la hostilidad o libertad que percibe del ambiente digital, forma parte de lo que se denomina la “cuerpa digital”. 

La vida en línea es igual de real que la vida fuera de las plataformas. Por ello tiene sentido que lo que pase allí afecte, que las redes que allí se tejen sean igual de importantes para la cotidianeidad que las físicas. Y también que las violencias digitales tengan impactos reales. Estas siguen las mismas lógicas y las más afectadas son mujeres y personas LGBTIQA+, periodistas y activistas de los derechos humanos.

Las tecnologías no son neutrales. En general no consideran el impacto ambiental material que generan en los países de los cuales se extraen las materias primas para su creación. Por ejemplo, las Inteligencias Artificiales están atravesadas por sesgos de quienes las programan y reproducen sus prejuicios y violencias. Para ello, es necesario ponerle ojo a las estrategias para generar autonomía y seguridad digital.

Aquí te dejamos algunos tips de seguridad digital con perspectiva de género.

Aprendizaje N°4: “Pedir ayuda es un acto de valentía. Nadie se salva sole

Las mujeres y personas LGBTIQA+ suelen estar siempre disponibles para apoyar a otras en apuros. Pero ¿por qué cuesta tanto admitir que también están sobrepasadas y necesitan ayuda? Se ha instalado el discurso del autocuidado como un deber individual, lo que las deja aisladas, responsabiliza de todo el malestar y resta potencia

Un aprendizaje en práctica continua es que las redes de apoyo salvan, porque sanar es un acto colectivo. Si una persona sana la relación con el trabajo, por ejemplo, podrá apoyar a otras en su proceso, y viceversa. En este sentido, el autocuidado es fundamental, pero es insuficiente a nivel estructural. 

Como la sociedad funciona como un micelio, todas las personas están conectadas y, por eso, Vita Activa propone apuntar a los cuidados comunitarios: “Yo te cuido, tu me cuidas, nos tenemos. Juntas somos más fuertes“.

Si te interesa profundizar más en este tema, te dejamos esta reflexión.

Aprendizaje N°5: “Un ‘¿cómo estás hoy?’ puede cambiarlo todo

En las empresas, organizaciones e incluso en espacios de activismo, se suele privilegiar el hacer, el concretar y el producir en detrimento del sentir, el habitar, el experimentar. En estos lugares se pasa gran parte del tiempo, por lo cual, aplicar la escucha y presencia activa podría ser la primera semilla para que allí florezca la seguridad y la contención comunitaria.

En Vita Activa se practican círculos de cuidado. Son reuniones en las que las integrantes de la organización se permiten conectar, compartir cómo cada una aprende, se equivoca y vive la labor y el activismo. 

En la práctica esto implica un cambio de mentalidad y de dinámicas a las que quizás no se han tenido acercamiento antes, pero está comprobado que en espacios donde una persona se sienta segura y escuchada, se reducirá su estrés y agotamiento y además se facilitará la retroalimentación y la innovación

¿Te animas a tomar y adaptar lo que te resuene de estos aprendizajes?

Vita Activa es una línea de ayuda para mujeres y personas LGBTIQA+, periodistas, activistas y defensorxs de los derechos de género, del trabajo, de la madre tierra y de la libertad de expresión.

Si necesitas acompañamiento, contáctanos:

apoyo@vita-activa.org (ESP) | support@vita-activa.org (ENG)

@VitaActivaOrg | #VitaActivaOrg | www.vita-activa.org +52155-8171-1117 (Signal, Whatsapp)

Germinar 2023, Informe Anual de Vita Activa

Lanzamos Germinar 2023, un recurso para mujeres y personas LGBTIQA+, periodistas, activistas y defensoras de derechos humanos y libertad de expresión que refleja el trabajo, la investigación y la creatividad de Vita-Activa.org durante el período.

Desde distintas partes del mundo, las Vitas han reunido sus esfuerzos y conocimientos en torno al acompañamiento empático, la autonomía digital y la comunicación feminista, desde la trinchera de la línea de ayuda gratuita, anónima y confidencial.

Vita Activa acompaña a través de la escucha empática y la contención emocional hace casi ya 5 años en el mundo digital. No sólo acompaña, sino que también investiga, analiza, crece y aprende. Así es que creemos importante compartir el sentido y el valor de nuestro quehacer como acompañantes: qué hacemos, para qué y por qué. 

En este informe encontrarán estadísticas de trabajo, el análisis de los casos que recibimos, aprendizajes en torno a la autonomía digital, la comunicación transfeminista y los encuentros con otras organizaciones, además de recursos y consejos de autocuidado y cuidados comunitarios.

Algunos datos sobre nuestras usuarias del Informe “Germinar 2023”: 

  • 91.2% mujeres cisgénero; el 2,4% de hombres cisgénero; 4.8% como personas de género no binario; y el 1,6% prefirió no decirlo.
  • El 40% de nuestras usuarias son periodistas.
  • El 53,6% de las personas que acuden a nosotros son menores de 30 años; el 30,4% entre 30 y 40 años; el 12% tiene más de 40 años y el 4% no contestó. 
  • Atendemos a personas de Argentina, Bélgica, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, El Salvador, Guatemala, Holanda, México, Mongolia, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, España y Venezuela. 
  • Los casos más numerosos provienen en orden descendente de México (33,6%), Argentina (12,8%), Colombia (8,8%) y El Salvador (8,8%).
  • Nuestras usuarias acuden a Vita Activa para abordar violencia, crisis emocionales y solicitudes de información o ayuda.

También encontrarás información sobre #VitaFEST2023, festival virtual de cuidados comunitarios para la innovación digital antipatriarcal, trans-incluyente y antirracista. Posicionadas de forma presencial y virtual, nos encontramos para problematizar la existencia de una inteligencia artificial feminista, la desinformación de género y los bienestares digitales.

  • 215 participantes se inscribieron en el evento. 
  • El 78% se identificaron como mujeres cis-género  y el 16% como personas de género no binario. 
  • +50% de nuestras participantes eran menores de 30 años. 
  • Todas provenían de más de 12 países de habla hispana, incluido Estados Unidos. 
  • El 4% se identificó como indígena, el 4% como afrodescendiente y el 10% como mestizo. 
  • El 7% fueron personas con discapacidad
  • El festival fue interpretado en lengua de señas argentina en su totalidad. 
  • Contamos con 20 panelistas, organizadoras interseccionales y multinacionales, que hicieron de #VitaFEST un éxito.

Año tras año, nuestro informe anual es una herramienta para compartir aprendizajes y respuestas del trabajo de Vita Activa durante el período.

Esperamos que estos aprendizajes nutran otras experiencias y multipliquen las luchas por bienestares digitales e integrales.

Confiamos en que este informe germinará en otros territorios, con la autonomía de sus propios cultivos. Y que cuando nos florezca la esperanza, esta sea con memoria y sororidad.

Informes anteriores:
Persistir y resurgir 2022
Resistir 2021
Existir 2020

Todo lo que tienes que saber de #VitaFEST2023

📢 Estamos muy felices de anunciar que el 8 de diciembre llega #VitaFEST 2023 💜 Festival virtual de cuidados comunitarios para la innovación digital antipatriarcal, trans-incluyente y antirracista.

¿En este contexto? Sí. En este mundo en llamas, donde el neoliberalismo ganó las elecciones presidenciales en Argentina, hay incendios forestales en Bolivia y calor extremo en Brasil, la democracia que pende de un hilo en El Salvador, la guerra en Medio Oriente, el caos en el ecosistema digital donde la seguridad y la autonomía digital están en peligro de extinción…

En esta coyuntura, decidimos encontrarnos en el #VitaFEST2023 en Argentina. Posicionadas de forma presencial y virtual, nos encontramos para problematizar la existencia de una inteligencia artificial feminista, la desinformación de género y los bienestares digitales.

Necesitamos apuntar nuestra mirada a la construcción de un futuro digno y colectivo, en el que quepamos todes.

¿Qué es? Festival para la innovación digital antipatriarcal, trans-incluyente y antirracista. En la mesa en Buenos Aires o en una sala en Zoom, nos reunimos para colectivizar los aprendizajes de nuestras organizaciones trans y ciberfeministas, junto con activistas de América Latina y el Caribe.

¿De qué va el VitaFest este año? La cita es sobre resiliencia digital. Últimamente se ha puesto el foco sobre el impacto que podrían tener el avance de la inteligencia artificial, la existencia de las zonas grises en el manejo de los datos digitales, y la proliferación de las fake news en nuestras democracias Latinoamericanas. Desde los feminismos interseccionales creemos que recién estamos rascando la superficie.

¿Cómo son las políticas y las innovaciones que necesitamos para defender los derechos humanos digitales? ¿Cómo evitamos que las tecnologías acentúen las desigualdades ya existentes en nuestras sociedades? ¿Qué cuidados comunitarios nos proponemos?

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📅 Aparta la fecha: Diciembre 8, 2023

¿De qué tratarán los paneles?

Panel 1: Inteligencia Artificial y Feminismos Latinoamericanos

Conversaremos sobre el auge de la inteligencia artificial en Latinoamérica y la mirada imprescindible del transfeminismo interseccional en torno a la autonomía y soberanía de los datos y su papel en la erradicación de violencias de género. ¿Cuáles son los retos, desafíos y proyecciones para el desarrollo de una inteligencia cibertransfeminista latinoamericana?

Panel 2: Desinformación, mala información y bienestares digitales

La desinformación es un fenómeno cada vez más común que nos atraviesa en tantas formas como sus diversas maneras de manifestarse. ¿Cómo inciden la desinformación y quienes la ejercen o luchan contra ella en nuestra presencia, permanencia y reivindicación de nuestras voces en el debate público y bienestar en lo digital? 

¿Quiénes pueden participar?

Convocamos a mujeres y personas LGBTIQ+, periodistas, activistas y defensoras de los derechos de género, del trabajo, de la madre tierra y de la libertad de expresión. Activistas y hacktivistas en ciberfeminismos y tecno feminismos. Víctimas del conflicto sociopolítico y de género. Círculos de mujeres y artistas digitales con perspectiva de género. Y  a todas las personas interesadas e involucradas en salud mental, inclusión y el respeto por los derechos humanos: ¡Bienvenides!

¿Cómo asistir a VitaFest 2022?

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Sobre nosotras

Vita-Activa.org, es una línea de ayuda para mujeres y personas LGBTTIQ+, periodistas, activistas y defensoras de los derechos humanos que enfrentan violencias de género en línea, estrés, ansiedad, cansancio crónico, trauma y dolor. 

Nuestros servicios en español e inglés son gratuitos, confidenciales y anónimos. Proporcionamos primeros auxilios psicológicos y digitales, manejo holístico de la crisis y toma de decisiones estratégica. 

Encuéntranos en apoyo@vita-activa.org (Español) y support@vita-activa.org (English) | @VitaActivaOrg | +52155-8171-1117 (Whatsapp, Signal, Telegram)