VITA FEST

#VitaFest el Festival de cuidados comunitarios para la resiliencia digital se celebró este 4 y 5 de Junio del 2022 de manera gratuita, virtual y empática para reflexionar, compartir y cosechar las experiencias de mujeres y personas LGBTTIQ+, periodistas, activistas y/o defensoras de los derechos humanos en línea en América Latina.

¡Revive las sesiones plenarias y paneles, así como algunos talleres en nuestro canal de YouTube!

Si quieres hacer un donativo para el VitaFest te dejamos un par de opciones acá:

  • 5 USD si eres estudiante.
  • 15 USD si eres una persona profesional en América Latina.
  • 50 USD si estás donando a nombre de tu organización.
  • 150 USD, si estás donando a nombre de una fundación y organización internacional

Muchas gracias por tu apoyo….Las Vitas

Hablemos de Salud Mental

Yo soy muy mía, yo me transformo, soy mariposa, yo me transformo”.

Saoko, Rosalía (2022)

Cuando hablamos de salud mental nos enfrentamos al estigma de sentirnos competentes o incompetentes, la discriminación de aquellos sistemas que dependen de estándares imposibles de perfección y “normalidad”, y el dolor que sentimos cuando nos enfrentamos a las diferentes dimensiones de nuestras cuerpas. En este post hablaremos de estos tres temas importantes y estableceremos la agenda del mes de Mayo, el mes de la Salud Mental; y en preparación de nuestro Vita Fest*

Siempre competente nunca incompetente

Ser competentes implica que algunas de nuestras características y habilidades personales, aquellas que permiten medir la eficiencia de nuestro desempeño en el trabajo son consideradas óptimas. OJO, las competencias no son habilidades, aunque son similares. Las habilidades se aprenden, mientras que las competencias son cualidades inherentes que posee una persona: habilidades de colaboración, conocimiento y habilidad. En entrevistas de trabajo y evaluaciones profesionales, las competencias se utilizan como puntos de referencia contra las cuales se evalúa a las personas. Sin embargo, nuestras habilidades, esas que nos pertenecen nos hacen únicas son objeto de juicio. 

Aquí una de las claves…ser percibida como competente depende del juicio de una persona y de reglas de eficiencia y funcionamiento predeterminadas. Cuando se habla de Salud Mental, la competencia la determinas tú…¿soy la persona indicada para este trabajo?, ¿poseo las habilidades que el trabajo requiere? Y lo más importante ¿en el ambiente de trabajo y con las exigencias que se plantean…veo espacios viables para colaborar, crecer y desarrollarme profesionalmente? Si la respuesta no es afirmativa entonces las competencias de tus empleadores son las que deben ser cuestionadas. ¡Tu salud mental lo vale!

Espacios discriminatorios para las personas neurodivergentes**

El concepto de neurodiversidad reconoce que las funciones cerebrales y las características del comportamiento son sólo indicadores de la diversidad de la especie humana y no diagnósticos que discriminan o estigmatizan. En lugar de pensar que algo va mal si una persona no funciona igual que otra, la neurodiversidad acepta todas las diferencias y considera que todas y todos tenemos derecho a crecer y desarrollarnos en armonía con nuestras capacidades y necesidades. La neurodiversidad también trata estas diferencias de forma más neutral, en lugar de considerarlas intrínsecamente «malas» o problemáticas, y hace hincapié en que la neurodiversidad es beneficiosa. 

Discriminarnos por ser diferentes es una violación a los derechos humanos; de la misma manera que alejarnos del desarrollo profesional cuando expresamos nuestras necesidades mentales y emocionales es simplemente un error. El bienestar de las personas en lo profesional inicia con un paquete de estímulos y prestaciones que protegen, abordan y empoderan la salud mental.

Autocuidado y cuidados comunitarios libres de dolor

Cuidar de nosotras mismas y de las demás personas se ha convertido en el verdadero desafío del mundo post-pandémico. Mucha de la energía que dedicamos a mantener nuestros límites personales y profesionales en espacios laborales, familiares e íntimos se fué a SOBREVIVIR.

Poco quedó en nuestro banco de tiempo para responder de manera empática a la pregunta…¿cómo estoy hoy? 

Nuestras historias y experiencias personales están circunscritas en nuestras cuerpas, mentes y espíritus, no podemos dejar que pase un día más sin reclamar el cuidado, las atenciones y las condiciones que necesitamos para florecer y crecer, no solamente para existir.

En el dolor no hay innovación, creatividad y fuerza; desde el valor que derivamos de las grupas de mujeres y personas afines y aliadas, colectivas, hermanas y amigues es que renovamos nuestra salud mental.

Aboguemos por mejores condiciones para estar mejor y ser mejores en lo que elegimos hacer. 

Como dice la Rosalía, “fuck el estilo”. Nuestras vidas valen mucho más que un trabajo o un currículum.

¡Feliz Mes de la Salud Mental…bebæs!

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* Nuestro festival tendrá lugar de manera virtual los 4 y 5 de Junio. Inscríbete de manera gratuita a nuestra magnífica reunión sorora y comunitaria en https://vita-activa.org/vita-fest/

** El término «neurodiversidad» fue acuñado por la socióloga Judy Singer, que es autista, en 1997. https://psicoamena.com/psicologiadeldesarrollo/ser-neurodivergente/

El Burnout, ¿por qué afecta más a las mujeres?

“Si alguna vez te has preocupado por no hacer lo suficiente y al mismo tiempo te has sentido demasiado exigido, eres un ser humano. Si alguna vez has sentido esos síntomas contradictorios del agotamiento y también has sentido que se te prohíbe reconocerlo, probablemente seas una mujer”,  Emily y Amelia Nagoski

Emily y Amelia Nagoski (hermanas gemelas) son dos investigadoras feministas que estudian el burnout (el síndrome del cansancio extremo) y cómo afecta en mayor proporción y de forma diferenciada a las mujeres. Ellas mencionan que la sociedad capitalista y patriarcal en la que vivimos es especialmente dura con las mujeres, de quienes se espera que den, den y den, sin pedir nunca un descanso, con una sonrisa y manteniendo la calma: estándares imposibles de cumplir. La brecha entre lo que hacen las mujeres y lo que la sociedad espera que sean las mujeres es una de las principales causas de agotamiento, esta diferencia genera que  las mujeres sientan constantemente que no son lo suficientemente buenas.

Las Nagoski plantean que existe una suposición profundamente incrustada y tácita de que las mujeres deben darlo todo, cada momento de su vida y toda su energía, al cuidado de los demás, esta suposición ve al  “autocuidado” como algo egoísta porque utiliza los recursos personales de las mujeres para promover su bienestar en lugar de usar estos recursos en el cuidado del otro.

Emily Nagoski en su blog contradice otras posturas que creen que el agotamiento extremo o burnout, no tiene solución, ella menciona que esta creencia  es un síntoma de agotamiento, ya que la definición del burnout está formada por el agotamiento emocional, la despersonalización y la disminución de la sensación de logro. Esta última es la razón por la que las personas quemadas sienten que nada de lo que hacen puede marcar la diferencia.

La cura no es la revolución, porque el capitalismo no es un enemigo externo que debamos derrotar y conquistar; no es un virus para nuestro sistema inmunológico colectivo. El capitalismo somos nosotras. Es una enfermedad autoinmune: nuestro propio cuerpo social se ataca a sí mismo”, Emily Nagoski 

En ese sentido, el autocuidado puede tratar algunos de los síntomas del agotamiento, pero no puede curar la enfermedad en sí. Si no es el autocuidado individual, ¿cómo tratamos una enfermedad autoinmune?

La respuesta a esta pregunta para Emily Nagoski es que para curar la enfermedad del burnout; tenemos que ayudar al cuerpo a aprender a no tratar partes de sí mismo como el enemigo. Para ella la cura del agotamiento no puede ser una fantasía de revolución, ni el autocuidado. La respuesta es simplemente el cuidado como una acción constante; que se refleja cuando todes nosotres nos volvamos hacia les demás con amabilidad y compasión. Cuando vemos el cansancio y el agobio de les demás y les ofrecemos apoyo sin juzgarles, cuando nos damos cuenta de nuestra propia sensación de insuficiencia y nos permitimos que las demás personas sean testigos de ella y nos expresen su amor. 

La “cura” consiste en que cada une de nosotres se niegue a dejar que las fuerzas de la opresión racista, sexista y capitalista nos impidan amar al máximo a los demás. 

En el libro “Burnout: el secreto para desbloquear el ciclo de estrés”, Emily y Amelia Nagoski plantean algunos consejos prácticos para enfrentar el burnout, aquí algunas ideas qué comparten: 

  • Cuando te sientas agotada y abrumada, lo más probable es que lo que necesites sea descansar. No siempre puedes conseguirlo, pero es importante darse cuenta de que el problema no es que tu cuerpo o tu mente estén “fallando”, sino que están hambrientos de descanso. Explora tu entorno en busca de estrategias para añadir un poco más de descanso a tu vida, y pide ayuda.
  • Escucha a tu cuerpo. Aprende qué señales envía cuando está en apuros. Cuando envíe esas señales, confía en él y dale lo que necesita. Esa necesidad suele ser alguna forma de movimiento corporal, conexión amorosa, descanso o autoexpresión creativa.
  • Las mujeres no necesitan más herramientas de productividad, no necesitan más “valor”, necesitan más apoyo. 
  • Resiste el mensaje de que las mujeres tienen que “ser buenas, fuertes y educadas” todo el tiempo, recuerda que somos humanas. 
  • Ve los retos como momentos en los que puedes crecer y aprender. La idea es redefinir el éxito en tus propios términos. 
  • Establece objetivos específicos y personales que sean medibles, estén bajo tu control, sean agradables y puedas alcanzarlos rápidamente. Esto te ayudará a recordar tu propia definición de éxito.
  • Lucha contra la impotencia haciendo algo, lo que puedas. Grita. Camina. Baila. Convierte tu dolor en arte. Organiza tus libros. Demuéstrate a ti misma que eres competente y capaz.
  • Conéctate con personas que te entienden y comprendan los problemas que enfrentas.  

Referencias:  Nagoski, Emily, Burnout: You Don’t Have to Wait for the Revolution, to Feel Better. https://enagoski.medium.com/burnout-you-dont-have-to-wait-for-the-revolution-to-feel-better-cb278867aebc

Post: LM

El lenguaje como herramienta para una internet segura

Post por: Andrea Medina Medina @neapaax de @IntegradosChile y @somosfoich

Mi primer acercamiento a la discapacidad desde el periodismo fue hace poco más de 10 años, cuando comencé a desarrollar la idea sobre cómo internet elimina barreras para las personas con discapacidad y nos hace iguales a todas las personas. Con esa simple premisa comencé a investigar y logré realizar una investigación y un sitio web de noticias para personas con discapacidad. 

Hace 10 años recién comenzaba a educarme sobre la discapacidad (porque ser una persona con discapacidad no significa que una sepa del tema) y aprendí que la discapacidad se genera por las barreras en los espacios físicos y las actitudes de las personas, que generan brechas, inequidades, prejuicios y discriminación, lo que finalmente impide nuestra participación en igualdad de condiciones. 

En mi investigación plantee que el ciberespacio está libre de barreras para personas con discapacidad física, considerando que se eliminan variantes como el cuerpo físico, pasando a un virtual, permitiendo un trato igualitario al no existir espacios físicos, como lugares con escaleras, calles en mal estado, etc., y poder tener un trato en igualdad de condiciones con las demás personas. 

Sin embargo, ya pasados los años, he aprendido más sobre la diversidad dentro de la discapacidad, las implicancias de la discapacidad en nuestra vida, la importancia de la accesibilidad, la autodeterminación, la autonomía y la participación como principios rectores y -por sobre todo- el uso del lenguaje como una herramienta para representar la diversidad. 

He aquí un importante hecho que no aprecié hace 10 años, el lenguaje puede afectar las interacciones y se puede convertir en una barrera importante para las personas con discapacidad al momento de usar Internet. Claro, en esos años era alentador cómo las redes sociales nos abrían el mundo a todas las personas y sobre todo a las personas con discapacidad, que pasamos mucho tiempo en nuestros hogares por la falta de accesibilidad en nuestras ciudades o por la necesidad de asistencia y apoyos para desarrollar actividades. De esta forma, Internet y las redes sociales se volvían una tierra prometida para nuestra autonomía. 

Pero la tierra prometida de los primeros años, se volvió una tierra con matices, claroscuros similares a la tierra física donde habitamos, con espacios seguros, diversos y respetuosos, pero con otros llenos de hostilidad, resentimiento y peligros, que finalmente se convierten en barreras para las personas con discapacidad. 

Sí, porque esta vez no hablamos de barreras físicas, sino de barreras actitudinales, que vuelven a hacer surgir la discapacidad, invadiendo nuestros cuerpos virtuales y dejando una estela en nuestras vidas virtuales, que se traspasa a nuestras vidas físicas y afecta nuestra salud mental. 

Cuando escribí mi investigación hace 10 años, no vislumbré la importancia del lenguaje y la reconstrucción de estereotipos y prejuicios del mundo físico en el mundo virtual. Si bien esto hoy es un problema, no considero que invalide la premisa anterior, sino que más bien actualiza el desarrollo de la idea original, considerando aspectos que han cambiado y evolucionado durante estos años en Internet y nuestras sociedades. 

Las personas con discapacidad buscamos espacios seguros, ambientes donde podamos estar tranquilas y en confianza, sin cuestionamientos a nuestro ser o actuar sólo por tener una condición de salud en particular. Internet nos brinda esto al lograr conectarnos con personas con vidas similares sin importar la discapacidad, pero existen personas que no dan tregua y persisten con la vulneración de nuestros derechos aún en espacios virtuales. 

Existe personas con discapacidad, especialmente jóvenes, que utilizan los espacios virtuales para relatar sus vidas cotidianas y hacer activismo sobre la inclusión de las personas con discapacidad, pero que se ven afectados por comentarios con lenguaje ofensivo, juicios respecto a sus vidas o evidencian prejuicios existentes en el mundo físico en el virtual. Lamentablemente, de esta situación no están ajenas otras personas, como niñas, niños y adolescentes, mujeres, personas de la comunidad LGBTTIQ+, personas indígenas, entre otras que pertenecen a comunidades segregadas. 

Ante este panorama, nuestro deber es afrontar este problema creando conciencia sobre la Internet segura y construyendo ambientes virtuales libres de prejuicios y respetuosos para todos, todas y todes. 

De ahí que debemos volver a lo básico, volver al lenguaje y hacer que sea nuestra herramienta para estas nuevas tareas. Así como el lenguaje es nuestra herramienta para visibilizar a las comunidades segregadas en el mundo físico, hoy debe ser nuestra herramienta para establecer comunidades virtuales seguras, donde prime el trato respetuoso y libre de barreras actitudinales y discriminación.

El lenguaje es la base de la comunicación, de lo que comunicamos y cómo nos comunicamos, por eso debe ser nuestra herramienta principal para construir una Internet segura para todas las personas. No permitamos que el lenguaje se convierta sólo en manifestaciones de prejuicios, sino que sea la forma como demostramos y validamos la existencia de la diversidad en todos nuestros mundos, el físico y el virtual. 

Espacios seguros online

Hemos desarrollado una sensación permanente de lucha, nos ponemos alerta como mecanismo de protección; y no es por demás, el último año hemos sobrevivido a mucho: nos hemos enfrentado a la discriminación, a las violencias, a los duelos, al temor y a las enfermedades propias y de otras. Esto nos llevó a un desgaste físico y emocional – en la cuerpa analógica y en la digital. 

¿Cómo puedo calmar la sensación de alerta que me desgasta? 

  • Identificar -o construir – espacios seguros. Los espacios seguros son entornos positivos que nos permiten sentirnos protegidas de los peligros, además, nos permite desarrollarnos, crecer y pedir apoyo. 

Los espacios seguros se caracterizan por la diversidad, ser inclusivos y no violentos. El cuidado y la ternura hacia nosotras mismas se vuelven parte esencial y nos permiten recuperar fuerzas para enfrentar las interacciones en estos espacios donde la alerta es necesaria.

 ¿Cómo podemos construir espacios seguros online? 

  • Crear espacios seguros empieza por el autocuidado digital, por ejemplo, tomar tiempo para escucharte a ti y tu cuerpa.
  • Reflexionar sobre el contenido que estás consumiendo o los espacios donde te encuentras con otres, participando e intercambiando información.
  • Sentir ansiedad ante una notificación, mensaje o fotografía es una señal oportuna para limpiar nuestro espacio de lo que nos haga tener sentimientos o sensaciones negativas. 
  • Ampliar nuestros círculos de contactos, diversificar las voces que escuchamos y rodearnos de personas y grupas que que nos hacen bien
  • Muchas personas enfrentamos violencias, buscamos y necesitamos espacios seguros. Aunque el tamaño de Internet pueda hacernos sentir solas, aisladas, como las únicas personas que viven violencias, no lo somos. ¡No estamos solas!
  • Respetar mis propios límites me hace sentir valiosa y escuchada.
  • Respetar mis vivencias, experiencias y narrativas, sin minimizar ni exagerar las reacciones que puedo tener ante estas.
  • Evitar replicar las dinámicas de violencia offline, estableciendo acuerdos claros sobre el lenguaje que uso en mis redes. Estos acuerdos deben de ser claros en cuanto a lo que entiendo por consentimiento, confidencialidad e intimidad. 

¿Por qué es importante participar en espacios seguros?

Identificar y participar en la construcción de espacios seguros en internet es una forma de reivindicar el espacio virtual desde la ternura, el cuidado y el autocuidado. 

Nos recuerda que tenemos autonomía y poder, devolviéndonos el sentido de pertenencia y dignidad al tomar un papel activo protegiendo nuestra cuerpa digital; nos hace sentir acompañadas y nos recuerda que podemos sentirnos acuerpadas en línea.

Hacer de internet un entorno seguro para todes, empieza recuperando un espacio a la vez.

Generar un espacio laboral seguro

Un espacio laboral seguro es un lugar o entorno en el que nos sentimos comodes al colaborar con nuestras equipas de trabajo; y en el que no nos sentimos castigades o juzgades al compartir nuestros pensamientos o cuando admitimos los errores que hemos cometido. En un espacio seguro fomentamos el sentimiento y la práctica de la pertenencia. 

Un espacio seguro es aquel en el que podemos ser nosotres auténticamente, autoaceptándonos y apoyándonos para crecer y elevarnos juntes.


¿Cuáles son los beneficios de contar con un espacio seguro en tu trabajo?

  • Reduce el estrés y el agotamiento: cuando las equipas de trabajo se sienten seguras en el trabajo, es más probable que expresen sus inquietudes desde el principio y pidan apoyo, lo que evita que los problemas menores se conviertan en mayores.
  • Fomenta la innovación: lo cual está conectado tanto a la creatividad como a la posibilidad de tomar riesgos y sentirse segure en tu lugar de trabajo.
  • La retroalimentación se hace fácil: en entornos de poca confianza la retroalimentación honesta puede ser difícil.  En los espacios seguros de trabajo, la retroalimentación sucede fácilmente de manera continua, lo que genera mejores resultados en las equipas.

¿Cómo generar un espacio seguro en tu espacio de trabajo?

  • Muestra compromiso con tu equipa de trabajo: Presta atención cuando tu compañere hable, valora sus ideas y opiniones. Practica la escucha activa. Puedes hacer preguntas para asegurarte de que entiendes las ideas u opiniones de la otra persona. Al participar activamente, se crea un entorno en el que la gente siente que está bien hablar. 
  • Evita culpar por los errores: Cuando algo va mal, se tiende buscar a alguien a quién culpar. Pero, para construir y mantener un espacio seguro en el lugar de trabajo, debemos centrarnos en las soluciones. 
  • En lugar de “¿qué ha pasado y por qué?”, pregunta “¿cómo podemos asegurarnos de que esto vaya mejor la próxima vez? Estas preguntas convierten la responsabilidad en un esfuerzo de grupo, en lugar de señalar a una persona por un error.
  • Promueve el diálogo: Las equipas de trabajo están llenas de personas con diferentes orígenes y perspectivas, fomentar el diálogo sobre esas diferencias ayuda a generar un espacio seguro. 
  • Establece una conexión emocional: La conexión emocional es una fuerza motivacional muy poderosa de nuestro cerebro, ayuda a nuestro equipo a sentirse incluidas, apreciadas y seguras. 

Referencias:
https://www.psychologytoday.com/us/blog/mental-health-in-the-workplace/202111/psychological-safety-work

Texto e investigación: LM

Ciberfeminismo y Tecnofeminismo*

¿Qué es el ciberfeminismo?  Es un término acuñado en 1994 por la filósofa Sadie Plant, para describir el trabajo de feministas interesadas en teorizar, criticar y explotar internet, el ciberespacio y las tecnologías de medios en general.

Las tecnologías de comunicación e información (o sea internet) no son neutrales, en términos de género, son profundamente masculinas en su configuración y representación. Sin embargo, las tecnologías de comunicación podrían ser una herramienta vital para el desmantelamiento del patriarcado, la pregunta es ¿cómo? 

El ciberfeminismo es una teoría feminista que surgió en la década de los noventa cuando internet comenzaba a redefinir el mundo. Para las ciberfeministas, internet era una plataforma inédita de pensamiento libre con potencial de cambiar la manera en que las mujeres eran percibidas. Sadie Plant y una colectiva de artistas en Australia llamada VNS son las matriarcas de esta teoría que surgió de un breve movimiento artístico y utópico.

Plant, argumenta que las mujeres son naturalmente aptas para usar internet, porque las mujeres e internet son de naturaleza similar, ambas según Plant, “son sistemas no lineales y autorreplicantes que se ocupan de hacer conexiones”. 

Plant planteó que es importante ver las computadoras e internet como lugares para que las mujeres se involucren en nuevas formas de trabajo y juego. Un lugar donde las mujeres se sientan liberadas de las limitaciones tradicionales y sean capaces de experimentar con la identidad y obtener nuevas vías para reclamar poder y autoridad. Su visión del ciberespacio es como un espacio familiar y acogedor para las mujeres, donde pueden y deben aprovechar las oportunidades para avanzar y desafiar la autoridad masculina. 

 El ciberfeminismo sostiene que la tecnología no es neutral en términos de género, sino que es profundamente masculina en su configuración y representación. Esta premisa se encuentra acompañada de una mirada optimista sobre la oportunidad de agenciamiento de las mujeres en las tecnologías de la información y comunicación a través de la participación crítica.  

Las aportaciones ciberfeministas fueron cruciales para restaurar el protagonismo de las mujeres en el desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación. Más de un siglo después que Ada Lovelace escribió en papel los primeros programas para ordenadores (1815), estas mujeres buscaban reclamar su lugar en la tecnología que numerosas otras habían ayudado a crear a través del tiempo pero nunca fueron reconocidas. 

El reconocimiento de la labor de mujeres no fue el único resultado del movimiento. Pues este invitaba a mujeres a que participaran críticamente en el ciberespacio, también a teorizar, criticar y aprovechar la tecnología emergente. 
La relación entre genero y tecnología se comienza a replantear más puntualmente en una teoría posterior conocida como tecnofeminismo. La sociologa Judy Wajcman acuño el termino en un libro donde analiza las distintas maneras en que las tecnologías tienen género, tanto en su diseño como en su utilización.

¿Qué es el tecnofeminismo? El término creado por Judy Wajcman (2004) implica la combinación del feminismo con los estudios sociales de la tecnología. Para las tecnofeministas, la tecnología se constituye como un producto tecnológico, como causa y consecuencia a la vez de las relaciones de género. Judy Wajcman plantea que los avances tecnocientíficos están transformando radicalmente la relación mujer-máquina, analiza las distintas maneras en que las tecnologías tienen género, tanto en su diseño como en su utilización. 

El tecnofeminismo se aproxima a las TIC con más conciencia sobre los viejos y nuevos problemas de discriminación de las mujeres en las tecnologías.  Según Wajcman la desvinculación de las mujeres de la tecnología también supone una desvinculación de los ámbitos de poder.  La investigación tecnofeminista se ha dedicado a analizar el desarrollo de tecnologías concretas en cada una de sus fases y teniendo en cuenta los elementos técnicos y de género que las conforman y que se construyen mutuamente. Así, para el tecnofeminismo, la política feminista y la participación de las mujeres en el diseño de las TIC es esencial.  

*NB: Los ciberfeminismos y tecnofeminismos por sus reclamos y reivindicaciones interseccionales por deconstruir los binarios y las relaciones de poder tecnopatriarcales incluyen a las mujeres y a toda la comunidad LGBTTIQ+. El ciberfeminismo es transciberfeminismo; el tecnofeminismo es tecnotransfeminismo.

Referencias: 

Vergés Bosch, Núria, Teorías Feministas de la Tecnología: Evolución y principales debates, http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/45624/1/Teor%C3%ADas%20Feministas%20de%20la%20Tecnolog%C3%ADa.pdf

El tecnofeminismo” de JUDITH WAJCMAN  https://www.redalyc.org/pdf/2971/297124045011.pdf 

Violencia Digital contra las mujeres https://cdhcm.org.mx/wp-content/uploads/2021/03/InformeViolenciaDigital.pdf

El dilema de sobreacompañar

Cuando nos encontramos con una persona en situación de crisis, pueden activarse ciertos mecanismos que, en vez de acompañar, perjudican. Muchas veces creemos que estamos ayudando pero, en realidad, lo que sucede es que sobreacompañamos. Aunque tengamos las mejores intenciones, el sobreacompañamiento provoca efectos negativos en la  de las acompañantes salud mental y en la de quienes se acercan a nosotras para recibir apoyo.

Para empezar, ¿qué es el sobre acompañamiento? Podría explicarse como una forma de vincularnos con otra persona que, en vez de acompañarles, buscamos rescatarles o resolver sus problemas. Es la acción de imponer las respuestas, sin permitirles explorar las suyas y subestimando su proceso de autorregulación, es decir, la sabiduría que llevan basada en su experiencia y contexto.


En el sentido más adultocrático, sobre acompañar es infantilizar a la persona en crisis, como a un ser inferior que no puede por sí misme. Sin embargo, cuando una persona pide ayuda, hay un indicio de que quiere tomar el camino a sentirse mejor y está en búsqueda de la puerta de la vida. De alguna manera, cuando reconoce que necesita ayuda, esa persona ya tomó sus muletas para caminar y pide que le acompañemos en ese andar. Sin embargo, si hacemos demasiado fuerza por ella, podría desvanecerse y dejar de sostenerse a sí misma.


¿Cómo nos afecta? En realidad, el impulso de solucionar sus problemas puede convertirse, sin quererlo, en el acto de quitarle sus muletas e imponer soluciones que, aunque en nuestra experiencia son válidas, pueden no serlo para les otres. Esta acción no sólo perjudica a la persona que necesita acompañamiento, sino que también pone en riesgo nuestra propia tranquilidad mental y emocional y trae excesiva preocupación.


Entre más grave sea el caso, más fácil es que surja el sobre acompañamiento. Pero en el intento de rescatar, al sobre-acompañar, estamos subestimando a la persona, colocándola en una posición inferior a la persona acompañante y dejando de lado su auto responsabilidad. Desde la perspectiva feminista, en el acompañamiento no hay jerarquía, sino que las personas son iguales en una relación horizontal.


Esa relación horizontal es la que nutre la confianza necesaria para el acompañamiento feminista. Esta confianza “va creciendo como una enredadera con sus formas serpenteantes y sorpresivas, pero firmes. Así también, es una confianza que abraza la autonomía de las mujeres” (La Revuelta, 2018).

Reproducir la horizontalidad en los vínculos es lo que nos permitirá sanar las heridas de forma colectiva, sin reproducir jerarquías. ¿Cómo evitarlo? Por eso, a la hora de acompañar, es útil preguntar “¿Cómo puedo ayudarte?”, en vez de suponer lo que la otra persona necesita. Así es cómo podemos caminar junto a ella por su propio sendero de la vida y no imponerle otro que sienta ajeno y pueda abandonar rápidamente. Ten en cuenta siempre que acompañar no es resolver.

Si sientes el impulso de hacerlo, busca aire hasta volver a la relación horizontal. Confía en la persona y transmítelo, eso aumentará su propia confianza. Esto puede parecer extraño porque, a su manera, en el acompañamiento se ponen a prueba prácticas y ejercicios de solidaridad de un “ser humanas de otra manera que como lo hemos sido hasta ahora” (Laboratorio Nacional Diversidades, 2018).


Escucha con todos los sentidos y, si crees que el caso se ha tornado demasiado grave, haz la pregunta mágica: “¿Crees que eres un peligro para ti misme o para otras personas?”. Confía en la respuesta y, de ser necesario, acompaña a esa persona a buscar ayuda profesional.

No olvides que:

  1. Cuando una persona pide ayuda, ya tiene sus muletas.
  1. Si queremos acompañar, no supongamos. En su lugar, preguntemos.
  1. El acompañamiento acompaña, no soluciona.
  1. Evitemos subestimar a la persona que acompañamos.

Encontrarnos en acompañamiento no sólo es un quehacer feminista, sino que es sostén colectivo, que nos comparte saberes de otras personas y nos hace concientes de la fuerza de la diversidad. Sólo el acompañamiento generoso, solidario y, sobre todo, horizontal, puede profundizar esta fuerza y hacerla flexible y accesible a todo quien la necesite.

Texto: NM

Ilustraciones: PP  

La vida digital es vida real

Se tiende a creer que lo que pasa en Internet o cómo nos relacionamos con los medios digitales carece de realidad, que lo que ahí pasa pertenece al mundo de la ficción. Sin embargo nuestra vida digital y nuestra vida física, son muy difíciles de separar. 

Pasamos gran parte de nuestro día cambiando de pantalla en pantalla, muchas de las actividades de nuestra cotidianidad se realizan a través de Internet, desde comunicarnos con nuestras amigues, familia, trabajo, entretenimiento, pagos de servicios etc, nuestra vida está atravesada por el mundo digital. 


Lo que pasa en la vida digital se relaciona con lo que pasa en nuestra vida física y viceversa, se retroalimentan todo el tiempo. Un ejemplo de esto se puede ver en los efectos de la violencia digital; la diferenciación de la vida real y la vida digital hace creer que los daños de las violencias que suceden en línea son menos graves que las violencias que se cometen en el mundo físico…nada más lejano a la realidad.  

Los daños de la violencia digital son bastante significativos, en la cuerpa, en la vida, en la forma de expresarse y en el ejercicio de nuestros derechos. En la mayoría de los casos, los efectos de estas violencias repercuten en la vida física. 


En ese sentido, si pensamos el autocuidado como parte de nuestra vida física es importante pensar en incluir la dimensión digital, para esto te recomendamos: 

  • Elimina las aplicaciones que no necesitas o de las que deseas tomar un descanso.
  • Elimina fotos o videos qué no te gusten o crees que ya no necesitas. 
  • Asigna un tiempo para eliminar de tus contactos, amigos, seguidores que no conoces o con los que no te sientas cómoda con la idea de qué ven tus fotos o información.  
  • Deja de seguir páginas o perfiles que comparten contenido violento, o que no son de tu agrado. 
  • Desactiva las notificaciones de las aplicaciones para qué no interfieran con tus momentos de tranquilidad. 

¡Tenemos una cuerpa digital que merece ser cuidado con amor!