Generar un espacio laboral seguro

Un espacio laboral seguro es un lugar o entorno en el que nos sentimos comodes al colaborar con nuestras equipas de trabajo; y en el que no nos sentimos castigades o juzgades al compartir nuestros pensamientos o cuando admitimos los errores que hemos cometido. En un espacio seguro fomentamos el sentimiento y la práctica de la pertenencia. 

Un espacio seguro es aquel en el que podemos ser nosotres auténticamente, autoaceptándonos y apoyándonos para crecer y elevarnos juntes.


¿Cuáles son los beneficios de contar con un espacio seguro en tu trabajo?

  • Reduce el estrés y el agotamiento: cuando las equipas de trabajo se sienten seguras en el trabajo, es más probable que expresen sus inquietudes desde el principio y pidan apoyo, lo que evita que los problemas menores se conviertan en mayores.
  • Fomenta la innovación: lo cual está conectado tanto a la creatividad como a la posibilidad de tomar riesgos y sentirse segure en tu lugar de trabajo.
  • La retroalimentación se hace fácil: en entornos de poca confianza la retroalimentación honesta puede ser difícil.  En los espacios seguros de trabajo, la retroalimentación sucede fácilmente de manera continua, lo que genera mejores resultados en las equipas.

¿Cómo generar un espacio seguro en tu espacio de trabajo?

  • Muestra compromiso con tu equipa de trabajo: Presta atención cuando tu compañere hable, valora sus ideas y opiniones. Practica la escucha activa. Puedes hacer preguntas para asegurarte de que entiendes las ideas u opiniones de la otra persona. Al participar activamente, se crea un entorno en el que la gente siente que está bien hablar. 
  • Evita culpar por los errores: Cuando algo va mal, se tiende buscar a alguien a quién culpar. Pero, para construir y mantener un espacio seguro en el lugar de trabajo, debemos centrarnos en las soluciones. 
  • En lugar de “¿qué ha pasado y por qué?”, pregunta “¿cómo podemos asegurarnos de que esto vaya mejor la próxima vez? Estas preguntas convierten la responsabilidad en un esfuerzo de grupo, en lugar de señalar a una persona por un error.
  • Promueve el diálogo: Las equipas de trabajo están llenas de personas con diferentes orígenes y perspectivas, fomentar el diálogo sobre esas diferencias ayuda a generar un espacio seguro. 
  • Establece una conexión emocional: La conexión emocional es una fuerza motivacional muy poderosa de nuestro cerebro, ayuda a nuestro equipo a sentirse incluidas, apreciadas y seguras. 

Referencias:
https://www.psychologytoday.com/us/blog/mental-health-in-the-workplace/202111/psychological-safety-work

Texto e investigación: LM

El dilema de sobreacompañar

Cuando nos encontramos con una persona en situación de crisis, pueden activarse ciertos mecanismos que, en vez de acompañar, perjudican. Muchas veces creemos que estamos ayudando pero, en realidad, lo que sucede es que sobreacompañamos. Aunque tengamos las mejores intenciones, el sobreacompañamiento provoca efectos negativos en la  de las acompañantes salud mental y en la de quienes se acercan a nosotras para recibir apoyo.

Para empezar, ¿qué es el sobre acompañamiento? Podría explicarse como una forma de vincularnos con otra persona que, en vez de acompañarles, buscamos rescatarles o resolver sus problemas. Es la acción de imponer las respuestas, sin permitirles explorar las suyas y subestimando su proceso de autorregulación, es decir, la sabiduría que llevan basada en su experiencia y contexto.


En el sentido más adultocrático, sobre acompañar es infantilizar a la persona en crisis, como a un ser inferior que no puede por sí misme. Sin embargo, cuando una persona pide ayuda, hay un indicio de que quiere tomar el camino a sentirse mejor y está en búsqueda de la puerta de la vida. De alguna manera, cuando reconoce que necesita ayuda, esa persona ya tomó sus muletas para caminar y pide que le acompañemos en ese andar. Sin embargo, si hacemos demasiado fuerza por ella, podría desvanecerse y dejar de sostenerse a sí misma.


¿Cómo nos afecta? En realidad, el impulso de solucionar sus problemas puede convertirse, sin quererlo, en el acto de quitarle sus muletas e imponer soluciones que, aunque en nuestra experiencia son válidas, pueden no serlo para les otres. Esta acción no sólo perjudica a la persona que necesita acompañamiento, sino que también pone en riesgo nuestra propia tranquilidad mental y emocional y trae excesiva preocupación.


Entre más grave sea el caso, más fácil es que surja el sobre acompañamiento. Pero en el intento de rescatar, al sobre-acompañar, estamos subestimando a la persona, colocándola en una posición inferior a la persona acompañante y dejando de lado su auto responsabilidad. Desde la perspectiva feminista, en el acompañamiento no hay jerarquía, sino que las personas son iguales en una relación horizontal.


Esa relación horizontal es la que nutre la confianza necesaria para el acompañamiento feminista. Esta confianza “va creciendo como una enredadera con sus formas serpenteantes y sorpresivas, pero firmes. Así también, es una confianza que abraza la autonomía de las mujeres” (La Revuelta, 2018).

Reproducir la horizontalidad en los vínculos es lo que nos permitirá sanar las heridas de forma colectiva, sin reproducir jerarquías. ¿Cómo evitarlo? Por eso, a la hora de acompañar, es útil preguntar “¿Cómo puedo ayudarte?”, en vez de suponer lo que la otra persona necesita. Así es cómo podemos caminar junto a ella por su propio sendero de la vida y no imponerle otro que sienta ajeno y pueda abandonar rápidamente. Ten en cuenta siempre que acompañar no es resolver.

Si sientes el impulso de hacerlo, busca aire hasta volver a la relación horizontal. Confía en la persona y transmítelo, eso aumentará su propia confianza. Esto puede parecer extraño porque, a su manera, en el acompañamiento se ponen a prueba prácticas y ejercicios de solidaridad de un “ser humanas de otra manera que como lo hemos sido hasta ahora” (Laboratorio Nacional Diversidades, 2018).


Escucha con todos los sentidos y, si crees que el caso se ha tornado demasiado grave, haz la pregunta mágica: “¿Crees que eres un peligro para ti misme o para otras personas?”. Confía en la respuesta y, de ser necesario, acompaña a esa persona a buscar ayuda profesional.

No olvides que:

  1. Cuando una persona pide ayuda, ya tiene sus muletas.
  1. Si queremos acompañar, no supongamos. En su lugar, preguntemos.
  1. El acompañamiento acompaña, no soluciona.
  1. Evitemos subestimar a la persona que acompañamos.

Encontrarnos en acompañamiento no sólo es un quehacer feminista, sino que es sostén colectivo, que nos comparte saberes de otras personas y nos hace concientes de la fuerza de la diversidad. Sólo el acompañamiento generoso, solidario y, sobre todo, horizontal, puede profundizar esta fuerza y hacerla flexible y accesible a todo quien la necesite.

Texto: NM

Ilustraciones: PP  

La vida digital es vida real

Se tiende a creer que lo que pasa en Internet o cómo nos relacionamos con los medios digitales carece de realidad, que lo que ahí pasa pertenece al mundo de la ficción. Sin embargo nuestra vida digital y nuestra vida física, son muy difíciles de separar. 

Pasamos gran parte de nuestro día cambiando de pantalla en pantalla, muchas de las actividades de nuestra cotidianidad se realizan a través de Internet, desde comunicarnos con nuestras amigues, familia, trabajo, entretenimiento, pagos de servicios etc, nuestra vida está atravesada por el mundo digital. 


Lo que pasa en la vida digital se relaciona con lo que pasa en nuestra vida física y viceversa, se retroalimentan todo el tiempo. Un ejemplo de esto se puede ver en los efectos de la violencia digital; la diferenciación de la vida real y la vida digital hace creer que los daños de las violencias que suceden en línea son menos graves que las violencias que se cometen en el mundo físico…nada más lejano a la realidad.  

Los daños de la violencia digital son bastante significativos, en la cuerpa, en la vida, en la forma de expresarse y en el ejercicio de nuestros derechos. En la mayoría de los casos, los efectos de estas violencias repercuten en la vida física. 


En ese sentido, si pensamos el autocuidado como parte de nuestra vida física es importante pensar en incluir la dimensión digital, para esto te recomendamos: 

  • Elimina las aplicaciones que no necesitas o de las que deseas tomar un descanso.
  • Elimina fotos o videos qué no te gusten o crees que ya no necesitas. 
  • Asigna un tiempo para eliminar de tus contactos, amigos, seguidores que no conoces o con los que no te sientas cómoda con la idea de qué ven tus fotos o información.  
  • Deja de seguir páginas o perfiles que comparten contenido violento, o que no son de tu agrado. 
  • Desactiva las notificaciones de las aplicaciones para qué no interfieran con tus momentos de tranquilidad. 

¡Tenemos una cuerpa digital que merece ser cuidado con amor!

Abuso, Acoso y Violencia en línea

Las mujeres y la comunidad LGBTTIQ+ tienen más probabilidad de enfrentar abuso, acoso y violencia en línea. El machismo, la discriminación y otras violencias estructurales encontraron otra vía para expresarse, el espacio digital.


Según varias investigaciones en América Latina el acoso, abuso y violencia en Internet tiene efectos significativos en todos los aspectos de la vida de las personas que las enfrentan. La autocensura, el no sentirse segure de brindar su opinión en Internet o callar su voz para denunciar vulneraciones a sus derechos. Estas afectaciones a la libertad de expresión son algunas de las consecuencias claras de las violencias en línea, pues afectan a la participación de mujeres y personas LGBTTIQ+ en la vida pública. 


El abuso, el acoso y la violencia en línea afectan no solo la salud mental sino también la fuente de ingresos económicos de la población que las enfrenta,  en ese sentido, según la UNESCO (2020) de 714 periodistas mujeres encuestadas, 26% mencionó enfrentar impactos psicológicos de la violencia en Internet, el 17% se sintieron más inseguras como resultado de la violencia en línea, 12% recurrió a ayuda psicológica o profesional en general, 11% perdió su trabajo por el cuadro psicológico diagnosticado, 10% encontró afectada su reputación profesional y 4% perdió el trabajo por temor a la violencia física a partir de lo digital. 


En el ámbito político, la violencia ejercida contra votantes mujeres y candidatas en Internet debilita además el ejercicio de derechos fundamentales y libertades democráticas.  Entre algunas de las violencias qué enfrenta este grupo están las campañas de desprestigio (destinadas a desacreditar a la persona atacada) y difusión de información falsa.  


Las violencias en línea representan una continuidad de la violencia que enfrentan las mujeres y personas LGBTTIQ+ fuera de ella y muchos de nuestros países carecen de estrategias de prevención y respuestas concretas frente a este problema.


¿Qué hacer frente este panorama que describimos?

Cuéntanos qué estrategias aplicar para enfrentar los abusos, el acoso y la violencia en línea. Te escuchamos.


Referencias:

https://espaciopublico.ong/wp-content/uploads/2021/07/Informe_Violencia-digital-de-genero-contra-mujeres-en-Venezuela-Jun2021.pdf

https://espaciopublico.ong/violencia-digital-de-genero-contra-las-mujeres-en-venezuela/#.YU3E63vB8

https://www.alsur.lat/sites/default/files/2021-07/Violencia%20Pol%C3%ADtica%20de%20G%C3%A9nero%20en%20Internet%20ES.pdf

https://www.tedic.org/wp-content/uploads/2021/08/Violencia-Digital-TEDIC-WRO-2021-ES-v01.pdf

Investigación: LMR / Ilustraciones: PP

Recuperar la confianza

¿Valgo por mí misma no tengo valor por lo que produzco, lo que aguanto, lo que sacrifico, lo que dejo de hacer para que otres estén bien?

Durante dos semanas Vita Activa hizo un alto para recuperarse, recargar energía y practicar ejercicios de auto-ayuda, auto-cuidado y desintonxicación digital.

¿Por qué lo hacemos?

Porque nuestra valía está relacionada directamente con el poder de detenernos, el poder poner nuestras necesidades en primer plano, el ser nuestra prioridad primero y en poder pensar en cómo comenzar a cambiar nuestro entorno para que todas podamos operar de manera más respetuosa de nuestras necesidades y nuestra salud mental. Tenemos que proteger nuestro cuerpo y nuestras mentes.

Valía o autoestima

La valía y la autoestima son dos términos relacionados que a menudo se usan indistintamente. Tener un sentido de autoestima significa que te valoras a ti misma, y tener un sentido de valía significa que eres digna -a los ojos del entorno en el que te encuentras. Las diferencias entre los dos son tan pequeñas como para que no logremos distinguirlas. La clave está en la palabra dignidad. Todas tenemos, merecemos y podemos derivar nuestro valor de nosotras mismas. Los derechos humanos son los derechos de todas y de todes.

“La autoestima es lo que pensamos, sentimos y creemos sobre nosotras mismas. La autoestima es reconocer ‘Soy más grande que todas esas cosas’. Es un conocimiento profundo de que soy valiose, que soy adorable, necesario para esta vida y de un valor incomprensible”, Dra. Cristina Hibbert(2013).

Autoestima o autoconfianza

La confianza en una misma no es una evaluación general, sino un sentimiento de confianza y competencia en áreas más específicas. Por ejemplo, puedes tener una gran autoestima pero poca confianza en tí misma cuando se trata de deportes extremos, ciertas materias en la escuela o en tu capacidad para hablar un nuevo idioma (Roberts, 2012).

No es necesario tener un alto sentido de autoconfianza en una misma en cada área de la vida; naturalmente, hay algunas cosas en las que simplemente no serás muy buena y otras en las que sobresaldrás. Lo importante es tener confianza en tí misma en las actividades de tu vida que te importan y un alto sentido de autoestima en general por la manera como haces las cosas. 

Repite estas frases cuando sientas que tu autoconfianza necesita un empujoncito:

Yo creo en mi misma;

Soy tan valiosa como otras personas;

Estoy orgullosa de mis logros y acepto mis fracasos;

Me merezco todas las cosas buenas que me pasan. 

Me respeto a mí misma;

Estoy feliz de ser yo.

Te proponemos que estas semanas que vienen realices estos dos ejercicios y que nos cuentes cómo te vas sintiendo en redes FB/TW/IG @VitaActivaOrg o por correo electrónico en apoyo@vita-activa.org

Referencias:

https://positivepsychology.com/self-worth/

Texto: LMR/LOP | Imágenes: PP

Pedir ayuda


Muchas veces intentamos manejar las cosas por nuestra cuenta y evitamos pedir ayuda, aunque sea difícil aceptarlo, no siempre es posible hacer y manejar cada situación por nuestra cuenta. A veces debemos admitir que no podemos hacerlo todo y recordar qué  somos humanas después de todo. 


¿Por qué es tan difícil pedir ayuda? 


Pedir ayuda puede ser difícil, nos hace sentir incómodes porque requiere ceder el control a otra persona. Otro temor es ser percibide como necesitade. No queremos parecer incompetentes. También tenemos miedo a ser rechazades cuando pedimos ayuda. Muchas personas creemos que está mal perder el tiempo de otra persona pidiéndole ayuda o pidiéndole qué nos escuche.

¿Qué puedo ganar pidiendo ayuda?

  • Cumplir con mis objetivos en lugar de quedarme sin avanza. Cuando no nos sentimos segures de nuestro próximo paso, pedir ayuda nos apoya a sentirnos aliviades porque tenemos más confianza en lo que tenemos qué hacer.    
  • Trabajar en equipo. Al pedir ayuda le damos la oportunidad a la otra persona de que comparta su experiencia con nosotres.   
  • Reforzar mis lazos con esa persona al pedir ayuda. El mensaje que le doy es que admiro su experiencia o habilidades. 
  • Conectar con mi círculo de apoyo, mi grupo, mi manada. 
  • Enraizar mi resiliencia. Pedir ayuda nos permite rodearnos de personas que pueden hacernos sentir bien y nos facilita superar los contratiempos y crecer.
  • Mejorar mi salud mental. Sentirme conectade con las otras personas y aprender cosas nuevas me hace sentir bien. 
  • Pedir ayuda puede hacerte sentir agradecide. Sentir y expresar gratitud nos hace muy bien.

Referencias:

https://www.psychologytoday.com/us/blog/tracking-wonder/202002/4-tips-effectively-ask-help-and-get-yes

https://blog.innerdrive.co.uk/why-its-good-to-ask-for-help

Investigación: LMR

Diseño: PP

Derecho a ser mi prioridad


En los últimos dos meses dos deportistas profesionales; Naomi Osaka y Simone Biles pusieron el tema de la importancia de la salud mental sobre la mesa. Simon Biles es considerada la mejor gimnasta de la historia y decidió no seguir participando en los juegos olímpicos, porque quería concentrarse en su salud mental. Naomi Osaka es la tenista número dos del mundo, tomó la decisión de retirarse de un torneo de tenis hace dos meses atrás por la misma razón. 


Simone Biles y Naomi Osaka nos recordaron que: 

  • Podemos decir no, aunque estemos frente a una gran oportunidad si no nos sentimos en la condiciones para hacerlo.  
  • Podemos decir no a cosas que nos causan malestar.
  • Tenemos derecho a decir no, aunque existan muchas expectativas sobre nosotras y se espera que actuemos de alguna manera en específico. 
  • Ser nuestra prioridad significa proteger nuestra mente y nuestros cuerpos aunque todo el mundo espere lo contrario. 
  • Se puede hacer una pausa, o muchas pausas, detenerse está bien.  
  • Reconocer que necesitamos espacio para sanar es una medida transgresora de autocuidado porque nadie espera que lo hagamos. 
  • Somos humanes, no somos perfectes ni somos robots. 
  • Nuestros sentires son más importantes que todas las expectativas que ponen sobre nosotres.  
  • No tenemos por qué complacer a los demás si no queremos. 
  • Tenemos derecho a priorizar nuestro bienestar.
  • Nuestra salud mental debe ser tratada con prioridad. Es urgente, hoy y siempre. 

Texto LMR

Ilustraciones PP

Comunidad LGBTTIQ+ y Salud Mental

La comunidad lesbiana, gay, bisexual, trasvesti, transgénero, intersex, queer, pansexuales, asexuales y no binaries, pueden experimentar más obstáculos para cuidar su salud mental.

La comunidad lesbiana, gay, bisexual, trasvesti, transgénero, intersex, queer, pansexuales, asexuales y no binaries, pueden experimentar más obstáculos para cuidar su salud mental. Esto suele estar relacionado con los prejuicios que existen en la actualidad en contra de elles.

Las personas LGBTTIQ+ tienen más probabilidades de experimentar desafíos contra su salud mental como depresión o ansiedad. Además del estigma que rodea a las enfermedades mentales que puede impedir que las personas busquen ayuda.

En estudios a gran escala de salud mental no se tiende a incluir a esta comunidad, sin embargo existe evidencia sólida de investigaciones recientes de que les miembres de esta comunidad tienen un mayor riesgo de experimentar afecciones de salud mental, especialmente depresión y trastornos de ansiedad. 

Les adultes y personas jóvenes de la comunidad LGBTTIQ+ tienen más del doble de probabilidades que les adultes y jóvenes heterosexuales de experimentar una condición de salud mental. Las personas transgénero tienen casi cuatro veces más probabilidades que las personas cisgénero (personas cuya identidad de género se corresponde con su sexo de nacimiento) de experimentar una condición de salud mental.

Para muchas personas LGBTTIQ+ , las condiciones socioeconómicas y culturales tienen un impacto negativo en las condiciones de salud mental. Muches en la comunidad LGBTTIQ+ enfrentan discriminación, prejuicios, negación de los derechos civiles y humanos, acoso y rechazo familiar, lo que puede conducir a síntomas nuevos o empeorados, particularmente para aquellos con identidades raciales o socioeconómicas que interseccionan.

Es  ahí donde  el mes del orgullo tiene tanta relevancia, es un espacio en el que las personas de la comunidad LGBTTIQ+ pueden conectarse, lo cual reduce el aislamiento y aumenta la visibilidad, ya que es muy poderoso ver tu identidad en la comunidad que te rodea. También se celebra la rica historia de la comunidad LGBTTIQ+ lo que incluye tanto el dolor como la celebración. Sentirse conectado en una comunidad está relacionado con salud mental positiva.

¿Cómo puede cuidar su salud mental la comunidad LGBTTIQ+?

¿Cómo puede cuidar su salud mental la comunidad LGBTTIQ+?

– Encontrar redes de apoyo, crear redes de apoyo y validación es una excelente manera de no sentir soledad, especialmente si las cosas se ponen difíciles.

– Mantenerse conectades y crear su propia comunidad. No podemos elegir nuestra familia biológica, pero podemos crear nuestra propia comunidad.

– Recordar que nuestra salud mental es tanto individual como colectiva. 

– No sufrir en silencio. Buscar ayuda tan pronto como sientas que la necesitas. Sin importar cuán grandes o pequeños puedan parecer los problemas. 

– Recordar que tienes a tu comunidad qué te respalda.

– Expresar sentimientos y emociones: Hablar con un amigue o llorar si tienes ganas, también puedes expresarte de otras formas como haciendo música, poesía, cocina, baile o escribiendo en un diario.

Referencias:

 https://www.nami.org/Your-Journey/Identity-and-Cultural-Dimensions/LGBTQI

https://www.healthpartners.com/blog/mental-health-in-the-lgbtq-community/

https://www.inverse.com/mind-body/lgbtq-mental-health

Texto e investigación por LMR

Comer emocional

Foto: Creative Commons

Un fenómeno del que se habla muchísimo en estas épocas del año, es el “comer emocional”. La mayoría de los acontecimientos de nuestra vida están relacionados con la comida: celebraciones, reuniones familiares, fiestas, etc. pero también asociamos a la comida situaciones de estrés, miedo, tristeza o angustia.

La forma en la que nos alimentamos es la combinación de factores biológicos, culturales, sociales y emocionales, estos afectan también la forma como comemos. En ese sentido el comer es un comportamiento como muchos de los que tenemos día a día con una influencia mayúscula a corto y largo plazo.

De la comida obtenemos placer, satisfacción, calma, bienestar, consuelo, es por eso que cuando las emociones negativas nos visitan estas provocan una sensación de vacío. Y a veces creemos que la comida es una forma de llenar ese vacío y crear una falsa sensación de “plenitud”. 

El estrés laboral,  preocupaciones económicas, los problemas de salud, problemas en las relaciones interpersonales, etc; pueden ser la causa principal del comer emocional. 

Nuestro estado emocional y la forma como regulamos nuestras emociones, puede cambiar nuestra forma de comer y  producir culpa, miedo, descontrol y desesperación. La ansiedad, la tristeza, la soledad hacen que algunas personas coman, incluso sin tener hambre. 

Cuando esto pasa, es probable perder el control del comportamiento alimentario y, con frecuencia, aparece una alimentación inadecuada que suele tener consecuencias en nuestra salud. 

¿Cómo saber si comes emocionalmente? Reflexiona sobre las siguientes preguntas:

1. ¿Comes más cuando tes siente estresada?

2. ¿Comes cuando no tiene hambre o cuando estás llena?

3. ¿Comes para sentirte mejor (para calmarte cuando estás triste, enojada, aburrida, ansiosa, etc.)?

4. ¿Te recompensas con comida?

5. ¿Se sientes impotente o fuera de control con la comida?

¿Cómo mejorar nuestra relación con la comida?

1. Ser conscientes de cómo comemos y por qué.

2. Ver el “hambre emocional” como una señal que nos indica que algo no está bien a nivel emocional y trabajar al respecto.

3. Incrementar las actividades placenteras que no estén relacionadas con la comida.

4. Entender la relación que hemos desarrollado entre nuestras emociones y nuestra forma de alimentarnos.

5. Encontrar otras formas de lidiar con el estrés. 

6. Buscar apoyo. En momentos de tristeza o ansiedad. Un mensaje o una llamada telefónica rápida a un amigo o familiar puede hacer maravillas con tu estado de ánimo. 

7.  Distinguir el hambre real del hambre emocional, si nos aseguramos de obtener suficientes nutrientes para alimentar el cuerpo y comemos bien durante todo el día, puede que sea más fácil detectar cuándo estemos comiendo por aburrimiento, tristeza o estrés.

8. Ser consciente de nuestra alimentación. Comer mientras se está haciendo otras cosas, como mirar televisión, ver el teléfono celular, puede evitar que disfrutemos plenamente de la comida. Dado que nuestra mente está en otra parte, es posible que no nos sintamos satisfechas y continuemos comiendo aunque ya no tengamos hambre. 

Fuentes: https://www.areahumana.es/comer-emocional/

Investigación por LMR