La trampa del éxito

Post por: NM

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora, conmemorado el 8 de Marzo de cada año, nos invita a reflexionar en torno a nuestro papel en los espacios laborales. En Vita Activa, conjugamos ese rol con nuestra salud mental, para hackear las violencias y compartir consejos para cuidarnos en colectivo. #Noestamossolas.

Cada nuevo espacio que ocupamos en la historia como mujeres e identidades LGBTIQ+, llegó con mandatos basados en el género.

El trabajo no fue la excepción, que además se sumó a  las tareas domésticas y de cuidados, históricamente feminizadas por la división sexual del trabajo. Poco después, se añadieron también las horas de estudio en la escuela y la universidad, cuando las compañeras de la primera ola lograron uno de sus objetivos principales.

Estos lugares de intervención se fueron ampliando para nosotras, y también acumulando. En los primeros siglos del capitalismo, se incorporó la noción del éxito al trabajo, que moldeó esta actividad que tendría que ver en principio con la subsistencia, hasta acercarlo al desarrollo personal.

¿Qué significa realmente el éxito y para qué sirve?

Al preguntarle a cualquier persona del mundo, probablemente la respuesta sería distinta. Parece que el éxito tiene un significado personal para cada quien, dependiendo de su contexto, deseos y necesidades. Sin embargo, su raíz del latín habla de “avance” y también de “llegada”. ¿Llegar?, ¿a dónde?

Sea cual sea el punto de llegada, la meritocracia capacitista unifica la receta: esfuerzo, título universitario, esfuerzo, familia feliz, esfuerzo, trabajo ideal, esfuerzo, cuerpo hegemónico. El éxito es la recompensa del esfuerzo, independientemente del contexto, género u origen, porque según la lógica capitalista: en la libertad del libre mercado, toda persona libre puede alcanzar el éxito.

En el siglo XXI, el modelo de éxito occidental es una mujer jóven, universitaria o profesional, jefa o trabajadora destacada, involucrada en política y en la sociedad, madre comprometida, ama de casa ejemplar y, por supuesto, flaca, espléndida, maquillada y con una sonrisa fresca. Todo junto, claro, porque citando al filósofo y ensayista surcoreano Byung Chul-Han, el verbo “poder” (poder hacerlo todo) es el que rige la sociedad actual, y ya no el “deber”.

La angustia que genera el “no poder”, bajo completa responsabilidad individual y sin asumir que el sistema no está preparado para que todes puedan, es general a la humanidad. Sin embargo, para las mujeres y personas LGBTIQ+, esta “presión por el rendimiento” de la que habla Byung Chul-Han, es mayor: se espera más de nosotras en cada uno de los ámbitos que ocupamos, con menos tiempo y pausas. Esta combinación nos hace más propensas a desarrollar estrés crónico y a alejarnos del ideal del éxito.

¿Cómo afecta esto nuestra salud mental?

Imaginemos esta escena. Una mujer friega el suelo de la casa que alquila, mientras sostiene a une bebé en sus brazos. De fondo se oye un Zoom laboral que exige su atención y también el televisor prendido, que observan madre e hije. Allí, una mujer protagoniza una publicidad de tampones o toallitas, donde se la ve haciendo múltiples tareas, para luego mirar a cámara y decir: “Yo puedo con todo, ¿y tú?”.

No, yo no puedo con todo. Entonces, ¿soy un fracaso? La angustia que sienten las mujeres y personas LGBTIQ+ al no poder alcanzar los estándares inalcanzables y capacitistas es un problema político, que puede manifestarse en depresión, ansiedad y otros síntomas para exteriorizar lo que todes sabemos: nadie puede con todo y nadie parte del mismo lugar.

No sólo el llamado “fracaso” produce estos efectos porque, de hecho, en la sociedad del éxito, llegar puede ser tan decepcionante como no hacerlo. Quienes alcanzan ese objetivo que creían la victoria, que puede ser un trabajo, una casa, una relación, entre otros múltiples hechos según el contexto cultural, encuentran que lo que sigue es más explotación. Y eso puede desgastar incluso lo que nos gusta hacer, o lo que nos hace sentir bien.

El éxito, al final, parece ser no sucumbir a la trampa del éxito. Algunas preguntas y tips para deconstruir el éxito pueden ser:

  • ¡Ejerce resistencia con una siesta! Si el objetivo del capitalismo es que las personas produzcamos hasta vaciarnos y luego desecharnos, entonces la resistencia puede ser llevar nuestras tareas de producción junto con descansos y vacíos que nos permitan recuperarnos. 
  • Atrévete a cuestionar el mandato de éxito en tu contexto. Si quitamos el punto de llegada y, en su lugar, le damos un sentido de “camino” a esta palabra, pregúntate: ¿qué guía tus pasos?, ¿cómo caminas este camino?
  • Confía en tu proceso. En contraste con el intento homologador y capacitista del sistema, nuestro proceso personal para asimilar y encontrar nuestro punto de intervención en la realidad demuestra que cada persona es un mundo. 
  • Define tus propias categorías de bienestar. Encontrar nuestras necesidades para estar bien es una etapa clave al reconocernos, y es allí donde encontraremos el punto de llegada. No hay una receta universal: para cada quien, lo que necesita.
  • Apóyate en tus compañeras. Contrario al mandato individualista, cada vez está más claro que ninguna persona se salva sola. En las buenas y en las malas, recuerda que eres parte de un colectivo, que enfrenta esta misma problemática desde toda su diversidad. No estás sola.

Referencias:

Chul-Han Byung, La sociedad del cansancio, Herder, Barcelona, (2012).

El Burnout, ¿por qué afecta más a las mujeres?

“Si alguna vez te has preocupado por no hacer lo suficiente y al mismo tiempo te has sentido demasiado exigido, eres un ser humano. Si alguna vez has sentido esos síntomas contradictorios del agotamiento y también has sentido que se te prohíbe reconocerlo, probablemente seas una mujer”,  Emily y Amelia Nagoski

Emily y Amelia Nagoski (hermanas gemelas) son dos investigadoras feministas que estudian el burnout (el síndrome del cansancio extremo) y cómo afecta en mayor proporción y de forma diferenciada a las mujeres. Ellas mencionan que la sociedad capitalista y patriarcal en la que vivimos es especialmente dura con las mujeres, de quienes se espera que den, den y den, sin pedir nunca un descanso, con una sonrisa y manteniendo la calma: estándares imposibles de cumplir. La brecha entre lo que hacen las mujeres y lo que la sociedad espera que sean las mujeres es una de las principales causas de agotamiento, esta diferencia genera que  las mujeres sientan constantemente que no son lo suficientemente buenas.

Las Nagoski plantean que existe una suposición profundamente incrustada y tácita de que las mujeres deben darlo todo, cada momento de su vida y toda su energía, al cuidado de los demás, esta suposición ve al  “autocuidado” como algo egoísta porque utiliza los recursos personales de las mujeres para promover su bienestar en lugar de usar estos recursos en el cuidado del otro.

Emily Nagoski en su blog contradice otras posturas que creen que el agotamiento extremo o burnout, no tiene solución, ella menciona que esta creencia  es un síntoma de agotamiento, ya que la definición del burnout está formada por el agotamiento emocional, la despersonalización y la disminución de la sensación de logro. Esta última es la razón por la que las personas quemadas sienten que nada de lo que hacen puede marcar la diferencia.

La cura no es la revolución, porque el capitalismo no es un enemigo externo que debamos derrotar y conquistar; no es un virus para nuestro sistema inmunológico colectivo. El capitalismo somos nosotras. Es una enfermedad autoinmune: nuestro propio cuerpo social se ataca a sí mismo”, Emily Nagoski 

En ese sentido, el autocuidado puede tratar algunos de los síntomas del agotamiento, pero no puede curar la enfermedad en sí. Si no es el autocuidado individual, ¿cómo tratamos una enfermedad autoinmune?

La respuesta a esta pregunta para Emily Nagoski es que para curar la enfermedad del burnout; tenemos que ayudar al cuerpo a aprender a no tratar partes de sí mismo como el enemigo. Para ella la cura del agotamiento no puede ser una fantasía de revolución, ni el autocuidado. La respuesta es simplemente el cuidado como una acción constante; que se refleja cuando todes nosotres nos volvamos hacia les demás con amabilidad y compasión. Cuando vemos el cansancio y el agobio de les demás y les ofrecemos apoyo sin juzgarles, cuando nos damos cuenta de nuestra propia sensación de insuficiencia y nos permitimos que las demás personas sean testigos de ella y nos expresen su amor. 

La “cura” consiste en que cada une de nosotres se niegue a dejar que las fuerzas de la opresión racista, sexista y capitalista nos impidan amar al máximo a los demás. 

En el libro “Burnout: el secreto para desbloquear el ciclo de estrés”, Emily y Amelia Nagoski plantean algunos consejos prácticos para enfrentar el burnout, aquí algunas ideas qué comparten: 

  • Cuando te sientas agotada y abrumada, lo más probable es que lo que necesites sea descansar. No siempre puedes conseguirlo, pero es importante darse cuenta de que el problema no es que tu cuerpo o tu mente estén “fallando”, sino que están hambrientos de descanso. Explora tu entorno en busca de estrategias para añadir un poco más de descanso a tu vida, y pide ayuda.
  • Escucha a tu cuerpo. Aprende qué señales envía cuando está en apuros. Cuando envíe esas señales, confía en él y dale lo que necesita. Esa necesidad suele ser alguna forma de movimiento corporal, conexión amorosa, descanso o autoexpresión creativa.
  • Las mujeres no necesitan más herramientas de productividad, no necesitan más “valor”, necesitan más apoyo. 
  • Resiste el mensaje de que las mujeres tienen que “ser buenas, fuertes y educadas” todo el tiempo, recuerda que somos humanas. 
  • Ve los retos como momentos en los que puedes crecer y aprender. La idea es redefinir el éxito en tus propios términos. 
  • Establece objetivos específicos y personales que sean medibles, estén bajo tu control, sean agradables y puedas alcanzarlos rápidamente. Esto te ayudará a recordar tu propia definición de éxito.
  • Lucha contra la impotencia haciendo algo, lo que puedas. Grita. Camina. Baila. Convierte tu dolor en arte. Organiza tus libros. Demuéstrate a ti misma que eres competente y capaz.
  • Conéctate con personas que te entienden y comprendan los problemas que enfrentas.  

Referencias:  Nagoski, Emily, Burnout: You Don’t Have to Wait for the Revolution, to Feel Better. https://enagoski.medium.com/burnout-you-dont-have-to-wait-for-the-revolution-to-feel-better-cb278867aebc

Post: LM

Acompañamiento psicosocial y justicia transformativa

En América Latina, el poder que tenemos todas las personas para transformar entornos, contextos y núcleos sociales violentos, discriminatorios o (re)victimizantes se ve coartado por los contextos de impunidad, obstáculos en el acceso a la justicia y apatía instauradas en la sociedad civil de forma amplia.

Vivimos en contextos marcados por la normalización de distintas violencias que inciden en la forma en nos desarrollarnos en el mundo. Estos contextos moldean la manera en que participamos en la sociedad,  incluso pueden limitar las posibilidades para aprender, explorar, disfrutar y conocer(nos). 

¿Qué es el acompañamiento psicosocial?

El acompañamiento psicosocial es una propuesta que, en la búsqueda de justicia, también abre posibilidades a la transformación de los entramados sociales que reproducen y sostienen las violencias, la reivindicación de la diversidad con dignidad, con memoria y la participación activa. Es decir, es una herramienta que nos permite construir una justicia empática y sanadora.

De manera amplia, el acompañamiento psicosocial nutre las posibilidades colectivas para identificar, recuperar y construir proyectos de vida en torno a la dignidad y la justicia. Al ser una aplicación práctica del enfoque psicosocial en la intervención de situaciones donde se manifiesta la violencia sociopolítica, el acompañamiento psicosocial permite identificar y atender los complejos matices de las realidades que las personas atravesamos; con el fin de transitar al desarrollo de respuestas creadas por las personas directamente afectadas: para resignificar, reparar y sanar los impactos que esas violencias han traído en sus vidas y en el desarrollo de sus comunidades.

¿Por qué recurrir al acompañamiento psicosocial?

La intención de autonomía y agencia  que está implícita en las herramientas de análisis y construcción colectiva que ofrece este acompañamiento, permite generar posibilidades de transformación. Estas herramientas reivindican la voluntad de supervivencia, resiliencia y la dignidad de las personas que buscan acceso a la justicia y el respeto de sus derechos humanos.

El trabajo de iniciativas que atienden distintas manifestaciones de la violencia de género (más allá de los entornos digitales) y espacios de apoyo solidario que han logrado trascender las barreras de lo físico por medio de las tecnologías,

– Da testimonio de otras posibilidades para incidir activamente en la transformación de los contextos que habitamos.

– Derriba la ingenuidad del asistencialismo y provoca una empatía consciente, crítica y comprometida.

– Crea rutas hacia el acceso a la justicia, en la manera en la que permite construir posibilidades de autonomía para quienes se nutren de estas propuestas.

– Reconoce la manera en que la acción transformativa y el acompañamiento psicosocial promueven el apoyo mutuo. 

Sociedades más justas, libres de violencia

Es importante reconocer- que en múltiples sentidos- las personas y colectividades también somos “nodos” de grandes y ancestrales redes sociales a través de las cuales compartimos, construimos y recibimos información, recursos, consejos, conocimiento, estrategias y herramientas para construir otros futuros posibles. Es aquí donde también cultivamos la potencia de transformación y el poder que todæs tenemos para construir sociedades más justas, más diversas, más participativas y más libres (sí, ¡también libres de violencia!).

Los esfuerzos de distintas iniciativas que buscan ofrecer acompañamiento a personas que enfrentan situaciones de violencia son fruto de años de trabajo, construcción de confianza, diseño e intercambio de metodologías y complicidad entre distintas trayectorias de vida que se han encontrado para consolidar plataformas sociales sobre las cuales podemos acceder a otra forma de entender la justicia.

Algunas iniciativas que promueven el acompañamiento entre la sociedad civil desde América Latina son:

Referencias:

“Valoración del riesgo en la defensa de ddhh. Guía metodológica desde el enfoque psicosocial” Aluna Acompañamiento Psicosocial A.C., noviembre 2021. Texto consultado en diciembre 2021, desde: https://www.alunapsicosocial.org/single-post/valoraci%C3%B3n-del-riesgo-en-la-defensa-de-ddhh-gu%C3%ADa-metodol%C3%B3gica-desde-elenfoque-psicosocial

Blog escrito por AK, a quién agradecemos enormemente su apoyo, solidaridad y conocimientos.

Espacios seguros online

Hemos desarrollado una sensación permanente de lucha, nos ponemos alerta como mecanismo de protección; y no es por demás, el último año hemos sobrevivido a mucho: nos hemos enfrentado a la discriminación, a las violencias, a los duelos, al temor y a las enfermedades propias y de otras. Esto nos llevó a un desgaste físico y emocional – en la cuerpa analógica y en la digital. 

¿Cómo puedo calmar la sensación de alerta que me desgasta? 

  • Identificar -o construir – espacios seguros. Los espacios seguros son entornos positivos que nos permiten sentirnos protegidas de los peligros, además, nos permite desarrollarnos, crecer y pedir apoyo. 

Los espacios seguros se caracterizan por la diversidad, ser inclusivos y no violentos. El cuidado y la ternura hacia nosotras mismas se vuelven parte esencial y nos permiten recuperar fuerzas para enfrentar las interacciones en estos espacios donde la alerta es necesaria.

 ¿Cómo podemos construir espacios seguros online? 

  • Crear espacios seguros empieza por el autocuidado digital, por ejemplo, tomar tiempo para escucharte a ti y tu cuerpa.
  • Reflexionar sobre el contenido que estás consumiendo o los espacios donde te encuentras con otres, participando e intercambiando información.
  • Sentir ansiedad ante una notificación, mensaje o fotografía es una señal oportuna para limpiar nuestro espacio de lo que nos haga tener sentimientos o sensaciones negativas. 
  • Ampliar nuestros círculos de contactos, diversificar las voces que escuchamos y rodearnos de personas y grupas que que nos hacen bien
  • Muchas personas enfrentamos violencias, buscamos y necesitamos espacios seguros. Aunque el tamaño de Internet pueda hacernos sentir solas, aisladas, como las únicas personas que viven violencias, no lo somos. ¡No estamos solas!
  • Respetar mis propios límites me hace sentir valiosa y escuchada.
  • Respetar mis vivencias, experiencias y narrativas, sin minimizar ni exagerar las reacciones que puedo tener ante estas.
  • Evitar replicar las dinámicas de violencia offline, estableciendo acuerdos claros sobre el lenguaje que uso en mis redes. Estos acuerdos deben de ser claros en cuanto a lo que entiendo por consentimiento, confidencialidad e intimidad. 

¿Por qué es importante participar en espacios seguros?

Identificar y participar en la construcción de espacios seguros en internet es una forma de reivindicar el espacio virtual desde la ternura, el cuidado y el autocuidado. 

Nos recuerda que tenemos autonomía y poder, devolviéndonos el sentido de pertenencia y dignidad al tomar un papel activo protegiendo nuestra cuerpa digital; nos hace sentir acompañadas y nos recuerda que podemos sentirnos acuerpadas en línea.

Hacer de internet un entorno seguro para todes, empieza recuperando un espacio a la vez.

Generar un espacio laboral seguro

Un espacio laboral seguro es un lugar o entorno en el que nos sentimos comodes al colaborar con nuestras equipas de trabajo; y en el que no nos sentimos castigades o juzgades al compartir nuestros pensamientos o cuando admitimos los errores que hemos cometido. En un espacio seguro fomentamos el sentimiento y la práctica de la pertenencia. 

Un espacio seguro es aquel en el que podemos ser nosotres auténticamente, autoaceptándonos y apoyándonos para crecer y elevarnos juntes.


¿Cuáles son los beneficios de contar con un espacio seguro en tu trabajo?

  • Reduce el estrés y el agotamiento: cuando las equipas de trabajo se sienten seguras en el trabajo, es más probable que expresen sus inquietudes desde el principio y pidan apoyo, lo que evita que los problemas menores se conviertan en mayores.
  • Fomenta la innovación: lo cual está conectado tanto a la creatividad como a la posibilidad de tomar riesgos y sentirse segure en tu lugar de trabajo.
  • La retroalimentación se hace fácil: en entornos de poca confianza la retroalimentación honesta puede ser difícil.  En los espacios seguros de trabajo, la retroalimentación sucede fácilmente de manera continua, lo que genera mejores resultados en las equipas.

¿Cómo generar un espacio seguro en tu espacio de trabajo?

  • Muestra compromiso con tu equipa de trabajo: Presta atención cuando tu compañere hable, valora sus ideas y opiniones. Practica la escucha activa. Puedes hacer preguntas para asegurarte de que entiendes las ideas u opiniones de la otra persona. Al participar activamente, se crea un entorno en el que la gente siente que está bien hablar. 
  • Evita culpar por los errores: Cuando algo va mal, se tiende buscar a alguien a quién culpar. Pero, para construir y mantener un espacio seguro en el lugar de trabajo, debemos centrarnos en las soluciones. 
  • En lugar de “¿qué ha pasado y por qué?”, pregunta “¿cómo podemos asegurarnos de que esto vaya mejor la próxima vez? Estas preguntas convierten la responsabilidad en un esfuerzo de grupo, en lugar de señalar a una persona por un error.
  • Promueve el diálogo: Las equipas de trabajo están llenas de personas con diferentes orígenes y perspectivas, fomentar el diálogo sobre esas diferencias ayuda a generar un espacio seguro. 
  • Establece una conexión emocional: La conexión emocional es una fuerza motivacional muy poderosa de nuestro cerebro, ayuda a nuestro equipo a sentirse incluidas, apreciadas y seguras. 

Referencias:
https://www.psychologytoday.com/us/blog/mental-health-in-the-workplace/202111/psychological-safety-work

Texto e investigación: LM

Mecanismos de reporte en redes sociales

Recuerda siempre iniciar tu proceso de reporte de incidentes y violencias de género en línea en tus redes sociales con empatía, sororidad y mucha paciencia. Lo que muy fácilmente hacen los perpetradores con un clic -subir una foto sin consentimiento, publicar un comentario machista y violento, crear perfiles falsos o difundir rumores y chismes- toma jornadas enteras abordar, mitigar e inclusive resolver.

No olvides nunca que tú eres quién decide sobre tu cuerpa digital y tu cuerpa física.

Acá algunos enlaces para reportar contenidos, comportamientos y acciones violentas en redes sociales; recuerda que puedes cambiar los ajustes de idioma para leer los consejos en español.

Twitter:

https://help.twitter.com/es/safety-and-security#ads-and-data-privacy

Facebook:

https://www.facebook.com/help/263149623790594

Instagram:

https://help.instagram.com/165828726894770?helpref=page_content

WhatsApp:

https://faq.whatsapp.com/21197244/?lang=es

Cómo desindexar información de Google:

https://support.google.com/websearch/troubleshooter/3111061?hl=es-419&ref_topic=3285072

Reportar contenidos en YouTube

https://www.protecciononline.com/como-reportar-contenido-ofensivo-en-youtube/

Gracias AK por los contenidos, el apoyo y tu solidaridad.

La vida digital es vida real

Se tiende a creer que lo que pasa en Internet o cómo nos relacionamos con los medios digitales carece de realidad, que lo que ahí pasa pertenece al mundo de la ficción. Sin embargo nuestra vida digital y nuestra vida física, son muy difíciles de separar. 

Pasamos gran parte de nuestro día cambiando de pantalla en pantalla, muchas de las actividades de nuestra cotidianidad se realizan a través de Internet, desde comunicarnos con nuestras amigues, familia, trabajo, entretenimiento, pagos de servicios etc, nuestra vida está atravesada por el mundo digital. 


Lo que pasa en la vida digital se relaciona con lo que pasa en nuestra vida física y viceversa, se retroalimentan todo el tiempo. Un ejemplo de esto se puede ver en los efectos de la violencia digital; la diferenciación de la vida real y la vida digital hace creer que los daños de las violencias que suceden en línea son menos graves que las violencias que se cometen en el mundo físico…nada más lejano a la realidad.  

Los daños de la violencia digital son bastante significativos, en la cuerpa, en la vida, en la forma de expresarse y en el ejercicio de nuestros derechos. En la mayoría de los casos, los efectos de estas violencias repercuten en la vida física. 


En ese sentido, si pensamos el autocuidado como parte de nuestra vida física es importante pensar en incluir la dimensión digital, para esto te recomendamos: 

  • Elimina las aplicaciones que no necesitas o de las que deseas tomar un descanso.
  • Elimina fotos o videos qué no te gusten o crees que ya no necesitas. 
  • Asigna un tiempo para eliminar de tus contactos, amigos, seguidores que no conoces o con los que no te sientas cómoda con la idea de qué ven tus fotos o información.  
  • Deja de seguir páginas o perfiles que comparten contenido violento, o que no son de tu agrado. 
  • Desactiva las notificaciones de las aplicaciones para qué no interfieran con tus momentos de tranquilidad. 

¡Tenemos una cuerpa digital que merece ser cuidado con amor!

Abuso, Acoso y Violencia en línea

Las mujeres y la comunidad LGBTTIQ+ tienen más probabilidad de enfrentar abuso, acoso y violencia en línea. El machismo, la discriminación y otras violencias estructurales encontraron otra vía para expresarse, el espacio digital.


Según varias investigaciones en América Latina el acoso, abuso y violencia en Internet tiene efectos significativos en todos los aspectos de la vida de las personas que las enfrentan. La autocensura, el no sentirse segure de brindar su opinión en Internet o callar su voz para denunciar vulneraciones a sus derechos. Estas afectaciones a la libertad de expresión son algunas de las consecuencias claras de las violencias en línea, pues afectan a la participación de mujeres y personas LGBTTIQ+ en la vida pública. 


El abuso, el acoso y la violencia en línea afectan no solo la salud mental sino también la fuente de ingresos económicos de la población que las enfrenta,  en ese sentido, según la UNESCO (2020) de 714 periodistas mujeres encuestadas, 26% mencionó enfrentar impactos psicológicos de la violencia en Internet, el 17% se sintieron más inseguras como resultado de la violencia en línea, 12% recurrió a ayuda psicológica o profesional en general, 11% perdió su trabajo por el cuadro psicológico diagnosticado, 10% encontró afectada su reputación profesional y 4% perdió el trabajo por temor a la violencia física a partir de lo digital. 


En el ámbito político, la violencia ejercida contra votantes mujeres y candidatas en Internet debilita además el ejercicio de derechos fundamentales y libertades democráticas.  Entre algunas de las violencias qué enfrenta este grupo están las campañas de desprestigio (destinadas a desacreditar a la persona atacada) y difusión de información falsa.  


Las violencias en línea representan una continuidad de la violencia que enfrentan las mujeres y personas LGBTTIQ+ fuera de ella y muchos de nuestros países carecen de estrategias de prevención y respuestas concretas frente a este problema.


¿Qué hacer frente este panorama que describimos?

Cuéntanos qué estrategias aplicar para enfrentar los abusos, el acoso y la violencia en línea. Te escuchamos.


Referencias:

https://espaciopublico.ong/wp-content/uploads/2021/07/Informe_Violencia-digital-de-genero-contra-mujeres-en-Venezuela-Jun2021.pdf

https://espaciopublico.ong/violencia-digital-de-genero-contra-las-mujeres-en-venezuela/#.YU3E63vB8

https://www.alsur.lat/sites/default/files/2021-07/Violencia%20Pol%C3%ADtica%20de%20G%C3%A9nero%20en%20Internet%20ES.pdf

https://www.tedic.org/wp-content/uploads/2021/08/Violencia-Digital-TEDIC-WRO-2021-ES-v01.pdf

Investigación: LMR / Ilustraciones: PP

¿Qué son los primeros auxilios psicológicos?

Imagen: @amplifierart

El propósito de los primeros auxilios psicológicos es acompañar a la persona a procesar su crisis, a encontrar sentido y a cultivar su resiliencia.

Como su nombre lo indican se refieren a una primera instancia de cuidados que pueden recibir las personas una vez que han presenciado una crisis personal o humanitaria, desastres naturales, desastres causados por humanos.

Consiste en el contacto inicial con otra persona, puede ser una aliada, personal de salud, trabajadora humanitaria o social, psicóloga o psiquiatra o personal de rescate. Este contacto se basa en la EMPATIA y el RESPETO por la persona que enfrenta una crisis y tiene como finalidad ACOMPAÑARLA Y APOYARLA a entender lo que está sucediendo.

¿Cómo te encuentras? ¿Cómo te sientes? Estas dos preguntas son la base de lo que las especialistas llaman la ENTREVISTA EMPATICA. Esta conversación tiene la finalidad de poder establecer el contacto, hacerle saber a la persona que no está sola y que si quiere puede hablar, pedir ayuda o comenzar a solucionar lo más inmediato.

¿Cómo podemos ayudarte en este momento? ¿Qué necesitas? ¿Qué deseas hacer ahora? Son algunas de las preguntas que formulamos para poder apoyar a las personas a manejar su crisis, estabilizarse, tomar control de su situación y asimilar lo sucedido.

Es importante recordar que al iniciar una entrevista empatiza se debe establecer que la persona se encuentra saludable, en manejo de sus facultades mentales y fuera de peligro. Estos tres aspectos son muy relevantes ya que el mandato de las personas que proveemos primeros auxilios psicológicos debemos SIEMPRE referir a quienes acompañamos al nivel profesional de apoyo médico, legal, psicológico superior.

El mandato de las personas que proveemos primeros auxilios psicológicos debemos SIEMPRE referir a quienes acompañamos al nivel profesional de apoyo médico, legal, psicológico superior.

Los primeros auxilios psicológicos son el apoyo básico para personas después de una emergencia, no debemos confundirlos con el diagnóstico, el tratamiento o la atención profesional.

En los espacios digitales, asimilar lo que sucede a las personas que enfrentan violencias en línea es doloroso e injusto. Aceptar que las imágenes íntimas de una persona circulan libremente por las redes; entender los alcances de los perpetradores; pensar en cómo hablar con nuestros familiares, amigues o compañeres de trabajo sobre lo sucedido; internalizar la batalla que sigue y cómo queremos enfrentar lo que pasa.

En el pasado, el manejo de emergencias se enfocaba más en esfuerzos de reconstrucción y sanar las heridas físicas de las personas. Fue hasta inicios de los 80s, con la identificación del estrés post traumático que se abrió la puerta a enfoques más holísticos para manejar emergencias mentales. Hoy, en este entorno de violencias de género contra las mujeres, hacemos uso de los Primeros Auxilios Psicológicos para acompañar-nos y hacer frente a los efectos que la violencia provoca en la salud mental.

Se reconoce que la MAYORÍA de las personas no desarrollarán padecimientos mentales graves tras un desastre natural, humano, una emergencia o pandemia. Esto no niega que la persona no sienta dolor, angustia, estrés o cansancio exacerbado y tristeza. La realidad es que con apoyo básico la mayoría de las personas se recuperan poco a poco, fortalecen sus mecanismos de resiliencia y procesan lo sucedido.

¿Qué pasa con el otro 15%? Son las personas con per-existencias -es decir que han experimentado síntomas mentales o psiquiátricos previos, quienes toman medicamentos psiquiátricos, las que genéticamente tienen predisposición -si sus familiares han experimentado enfermedades mentales. Ellas necesitarán el nivel superior de apoyo médico y es la labor de las personas que proveemos los primeros auxilios psicológicos de acompañarles para que lo reciban.

Más del 85% de las personas se recuperarán psicológicamente bien de un desastre, si reciben apoyo básico.

Los primeros auxilios psicológicos suministrados idealmente por pares o miembres de la comunidad para que sean más efectivos. Algunas personas se sienten cómodas con miembres de su comunidad, otras con personas de su entorno social o religioso, otras prefieren recibir estos cuidados de forma anónima y confidencial. Cada una de nosotras elige el espacio y el entorno en el que prefiere recibir la atención y los cuidados, cuándo y con qué frecuencia.

Fuente: OMS,  Primeros auxilios  psicológicos: Guía para trabajadores de campo (2012)