rias jogja

Discriminación, género y salud mental

Texto por LMR

La discriminación por género desempeña un papel fundamental en las diferencias en las tasas de enfermedades mentales. Las mujeres presentan tasas más elevadas de la mayoría de las enfermedades mentales como depresión, que es dos veces más frecuente entre las mujeres; ansiedad, trastorno de estrés postraumático y trastornos alimentarios, que son de 4 a 10 veces más frecuentes en mujeres. 

Mujeres mayores de 16 años que experimentan discriminación de género tienen tres veces más probabilidades de sufrir depresión y desarrollar una peor salud mental en años siguientes.

Un estudio realizado por el University College de Londres en 2019 descubrió que las mujeres mayores de 16 años que experimentaban discriminación de género tenían tres veces más probabilidades de sufrir depresión y desarrollar una peor salud mental en los años siguientes. 

Existe un “vínculo claro y perjudicial” entre la discriminación de género y la salud mental, ya que siembra el miedo, te pone en un estado constante de hipervigilancia que puede conducir a niveles elevados de malestar psicológico y al desarrollo de la ansiedad, falta de confianza, sumado a que las mujeres hemos aprendido a interiorizar la culpa. Cuando recibimos un comentario sexista o discriminatorio, empezamos a dudar de nosotras mismas, pensando que tenemos la culpa. 

Al menos una parte de la razón por la que las mujeres experimentan mayores índices de enfermedades mentales, sobre todo de ansiedad y depresión, puede estar relacionada con la opresión a la que se enfrentan habitualmente, algo contra lo que lucha el movimiento feminista hace bastante tiempo.  Investigadores e investigadoras de la Universidad de Missouri-Kansas y de la Universidad Estatal de Georgia descubrieron un vínculo entre la preocupación por la seguridad física y el malestar psicológico cuando las mujeres sufren acoso sexual, cosificación y violencia

El sexismo generalizado con el que se encuentran las mujeres puede provocar directamente síntomas de enfermedad mental.

Las mujeres siempre son bombardeadas con imágenes de aparente perfección sería sorprendente que no hubiera algún coste emocional, cita de Daniel Freeman

Para darle respuesta a este problema en nuestra región es necesario: 

  • Mayor investigación sobre salud mental desde una perspectiva de género que incluya la experiencia de la comunidad LGBTTIQ+.
  • Mayor socialización de la terapia feminista y analizar la salud mental desde un punto de vista feminista.
  • Acceso a una atención de salud mental de alta calidad que sea asequible, no sólo desde el punto de vista económico, sino también de cercanía. 

Nos merecemos respuestas informadas sobre nuestra salud mental y no etiquetas basadas en estereotipos de género

Referencias:

Why mental health is a feminist issue

Sexism is never casual here’s how patriarchy in daily life affects women’s mental health

Hablemos de Salud Mental

Yo soy muy mía, yo me transformo, soy mariposa, yo me transformo”.

Saoko, Rosalía (2022)

Cuando hablamos de salud mental nos enfrentamos al estigma de sentirnos competentes o incompetentes, la discriminación de aquellos sistemas que dependen de estándares imposibles de perfección y “normalidad”, y el dolor que sentimos cuando nos enfrentamos a las diferentes dimensiones de nuestras cuerpas. En este post hablaremos de estos tres temas importantes y estableceremos la agenda del mes de Mayo, el mes de la Salud Mental; y en preparación de nuestro Vita Fest*

Siempre competente nunca incompetente

Ser competentes implica que algunas de nuestras características y habilidades personales, aquellas que permiten medir la eficiencia de nuestro desempeño en el trabajo son consideradas óptimas. OJO, las competencias no son habilidades, aunque son similares. Las habilidades se aprenden, mientras que las competencias son cualidades inherentes que posee una persona: habilidades de colaboración, conocimiento y habilidad. En entrevistas de trabajo y evaluaciones profesionales, las competencias se utilizan como puntos de referencia contra las cuales se evalúa a las personas. Sin embargo, nuestras habilidades, esas que nos pertenecen nos hacen únicas son objeto de juicio. 

Aquí una de las claves…ser percibida como competente depende del juicio de una persona y de reglas de eficiencia y funcionamiento predeterminadas. Cuando se habla de Salud Mental, la competencia la determinas tú…¿soy la persona indicada para este trabajo?, ¿poseo las habilidades que el trabajo requiere? Y lo más importante ¿en el ambiente de trabajo y con las exigencias que se plantean…veo espacios viables para colaborar, crecer y desarrollarme profesionalmente? Si la respuesta no es afirmativa entonces las competencias de tus empleadores son las que deben ser cuestionadas. ¡Tu salud mental lo vale!

Espacios discriminatorios para las personas neurodivergentes**

El concepto de neurodiversidad reconoce que las funciones cerebrales y las características del comportamiento son sólo indicadores de la diversidad de la especie humana y no diagnósticos que discriminan o estigmatizan. En lugar de pensar que algo va mal si una persona no funciona igual que otra, la neurodiversidad acepta todas las diferencias y considera que todas y todos tenemos derecho a crecer y desarrollarnos en armonía con nuestras capacidades y necesidades. La neurodiversidad también trata estas diferencias de forma más neutral, en lugar de considerarlas intrínsecamente «malas» o problemáticas, y hace hincapié en que la neurodiversidad es beneficiosa. 

Discriminarnos por ser diferentes es una violación a los derechos humanos; de la misma manera que alejarnos del desarrollo profesional cuando expresamos nuestras necesidades mentales y emocionales es simplemente un error. El bienestar de las personas en lo profesional inicia con un paquete de estímulos y prestaciones que protegen, abordan y empoderan la salud mental.

Autocuidado y cuidados comunitarios libres de dolor

Cuidar de nosotras mismas y de las demás personas se ha convertido en el verdadero desafío del mundo post-pandémico. Mucha de la energía que dedicamos a mantener nuestros límites personales y profesionales en espacios laborales, familiares e íntimos se fué a SOBREVIVIR.

Poco quedó en nuestro banco de tiempo para responder de manera empática a la pregunta…¿cómo estoy hoy? 

Nuestras historias y experiencias personales están circunscritas en nuestras cuerpas, mentes y espíritus, no podemos dejar que pase un día más sin reclamar el cuidado, las atenciones y las condiciones que necesitamos para florecer y crecer, no solamente para existir.

En el dolor no hay innovación, creatividad y fuerza; desde el valor que derivamos de las grupas de mujeres y personas afines y aliadas, colectivas, hermanas y amigues es que renovamos nuestra salud mental.

Aboguemos por mejores condiciones para estar mejor y ser mejores en lo que elegimos hacer. 

Como dice la Rosalía, “fuck el estilo”. Nuestras vidas valen mucho más que un trabajo o un currículum.

¡Feliz Mes de la Salud Mental…bebæs!

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* Nuestro festival tendrá lugar de manera virtual los 4 y 5 de Junio. Inscríbete de manera gratuita a nuestra magnífica reunión sorora y comunitaria en https://vita-activa.org/vita-fest/

** El término «neurodiversidad» fue acuñado por la socióloga Judy Singer, que es autista, en 1997. https://psicoamena.com/psicologiadeldesarrollo/ser-neurodivergente/

La trampa del éxito

Post por: NM

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora, conmemorado el 8 de Marzo de cada año, nos invita a reflexionar en torno a nuestro papel en los espacios laborales. En Vita Activa, conjugamos ese rol con nuestra salud mental, para hackear las violencias y compartir consejos para cuidarnos en colectivo. #Noestamossolas.

Cada nuevo espacio que ocupamos en la historia como mujeres e identidades LGBTIQ+, llegó con mandatos basados en el género.

Si yo no puedo con todo entonces Sony un fracaso, me pregunto. Para nada. Nadie puede con todo y nadie parte del mismo lugar

El trabajo no fue la excepción, que además se sumó a  las tareas domésticas y de cuidados, históricamente feminizadas por la división sexual del trabajo. Poco después, se añadieron también las horas de estudio en la escuela y la universidad, cuando las compañeras de la primera ola lograron uno de sus objetivos principales.

Estos lugares de intervención se fueron ampliando para nosotras, y también acumulando. En los primeros siglos del capitalismo, se incorporó la noción del éxito al trabajo, que moldeó esta actividad que tendría que ver en principio con la subsistencia, hasta acercarlo al desarrollo personal.

¿Qué significa realmente el éxito y para qué sirve?

Al preguntarle a cualquier persona del mundo, probablemente la respuesta sería distinta. Parece que el éxito tiene un significado personal para cada quien, dependiendo de su contexto, deseos y necesidades. Sin embargo, su raíz del latín habla de “avance” y también de “llegada”. ¿Llegar?, ¿a dónde?

Sea cual sea el punto de llegada, la meritocracia capacitista unifica la receta: esfuerzo, título universitario, esfuerzo, familia feliz, esfuerzo, trabajo ideal, esfuerzo, cuerpo hegemónico. El éxito es la recompensa del esfuerzo, independientemente del contexto, género u origen, porque según la lógica capitalista: en la libertad del libre mercado, toda persona libre puede alcanzar el éxito.

En el siglo XXI, el modelo de éxito occidental es una mujer jóven, universitaria o profesional, jefa o trabajadora destacada, involucrada en política y en la sociedad, madre comprometida, ama de casa ejemplar y, por supuesto, flaca, espléndida, maquillada y con una sonrisa fresca. Todo junto, claro, porque citando al filósofo y ensayista surcoreano Byung Chul-Han, el verbo “poder” (poder hacerlo todo) es el que rige la sociedad actual, y ya no el “deber”.

La angustia que genera el “no poder”, bajo completa responsabilidad individual y sin asumir que el sistema no está preparado para que todes puedan, es general a la humanidad. Sin embargo, para las mujeres y personas LGBTIQ+, esta “presión por el rendimiento” de la que habla Byung Chul-Han, es mayor: se espera más de nosotras en cada uno de los ámbitos que ocupamos, con menos tiempo y pausas. Esta combinación nos hace más propensas a desarrollar estrés crónico y a alejarnos del ideal del éxito.

¿Cómo afecta esto nuestra salud mental?

Imaginemos esta escena. Una mujer friega el suelo de la casa que alquila, mientras sostiene a une bebé en sus brazos. De fondo se oye un Zoom laboral que exige su atención y también el televisor prendido, que observan madre e hije. Allí, una mujer protagoniza una publicidad de tampones o toallitas, donde se la ve haciendo múltiples tareas, para luego mirar a cámara y decir: “Yo puedo con todo, ¿y tú?”.

No, yo no puedo con todo. Entonces, ¿soy un fracaso? La angustia que sienten las mujeres y personas LGBTIQ+ al no poder alcanzar los estándares inalcanzables y capacitistas es un problema político, que puede manifestarse en depresión, ansiedad y otros síntomas para exteriorizar lo que todes sabemos: nadie puede con todo y nadie parte del mismo lugar.

No sólo el llamado “fracaso” produce estos efectos porque, de hecho, en la sociedad del éxito, llegar puede ser tan decepcionante como no hacerlo. Quienes alcanzan ese objetivo que creían la victoria, que puede ser un trabajo, una casa, una relación, entre otros múltiples hechos según el contexto cultural, encuentran que lo que sigue es más explotación. Y eso puede desgastar incluso lo que nos gusta hacer, o lo que nos hace sentir bien.

Recuerda que eres parte de un colectivo que lucha por definir su éxito desde toda su diversidad. No estás sola.

El éxito, al final, parece ser no sucumbir a la trampa del éxito. Algunas preguntas y tips para deconstruir el éxito pueden ser:

  • ¡Ejerce resistencia con una siesta! Si el objetivo del capitalismo es que las personas produzcamos hasta vaciarnos y luego desecharnos, entonces la resistencia puede ser llevar nuestras tareas de producción junto con descansos y vacíos que nos permitan recuperarnos. 
  • Atrévete a cuestionar el mandato de éxito en tu contexto. Si quitamos el punto de llegada y, en su lugar, le damos un sentido de “camino” a esta palabra, pregúntate: ¿qué guía tus pasos?, ¿cómo caminas este camino?
  • Confía en tu proceso. En contraste con el intento homologador y capacitista del sistema, nuestro proceso personal para asimilar y encontrar nuestro punto de intervención en la realidad demuestra que cada persona es un mundo. 
  • Define tus propias categorías de bienestar. Encontrar nuestras necesidades para estar bien es una etapa clave al reconocernos, y es allí donde encontraremos el punto de llegada. No hay una receta universal: para cada quien, lo que necesita.
  • Apóyate en tus compañeras. Contrario al mandato individualista, cada vez está más claro que ninguna persona se salva sola. En las buenas y en las malas, recuerda que eres parte de un colectivo, que enfrenta esta misma problemática desde toda su diversidad. No estás sola.

Referencias:

Chul-Han Byung, La sociedad del cansancio, Herder, Barcelona, (2012).

El Burnout, ¿por qué afecta más a las mujeres?

Post: LMR

“Si alguna vez te has preocupado por no hacer lo suficiente y al mismo tiempo te has sentido demasiado exigido, eres un ser humano. Si alguna vez has sentido esos síntomas contradictorios del agotamiento y también has sentido que se te prohíbe reconocerlo, probablemente seas una mujer”,  Emily y Amelia Nagoski

Emily y Amelia Nagoski (hermanas gemelas) son dos investigadoras feministas que estudian el burnout (el síndrome del cansancio extremo) y cómo afecta en mayor proporción y de forma diferenciada a las mujeres. Ellas mencionan que la sociedad capitalista y patriarcal en la que vivimos es especialmente dura con las mujeres, de quienes se espera que den, den y den, sin pedir nunca un descanso, con una sonrisa y manteniendo la calma: estándares imposibles de cumplir. La brecha entre lo que hacen las mujeres y lo que la sociedad espera que sean las mujeres es una de las principales causas de agotamiento, esta diferencia genera que  las mujeres sientan constantemente que no son lo suficientemente buenas.

Definido como agotamiento emocional, despersonalización y disminución de la sensación de logro.

Las Nagoski plantean que existe una suposición profundamente incrustada y tácita de que las mujeres deben darlo todo, cada momento de su vida y toda su energía, al cuidado de los demás, esta suposición ve al  “autocuidado” como algo egoísta porque utiliza los recursos personales de las mujeres para promover su bienestar en lugar de usar estos recursos en el cuidado del otro.

Emily Nagoski en su blog contradice otras posturas que creen que el agotamiento extremo o burnout, no tiene solución, ella menciona que esta creencia  es un síntoma de agotamiento, ya que la definición del burnout está formada por el agotamiento emocional, la despersonalización y la disminución de la sensación de logro. Esta última es la razón por la que las personas quemadas sienten que nada de lo que hacen puede marcar la diferencia.

La cura no es la revolución, porque el capitalismo no es un enemigo externo que debamos derrotar y conquistar; no es un virus para nuestro sistema inmunológico colectivo. El capitalismo somos nosotras. Es una enfermedad autoinmune: nuestro propio cuerpo social se ataca a sí mismo”, Emily Nagoski 

En ese sentido, el autocuidado puede tratar algunos de los síntomas del agotamiento, pero no puede curar la enfermedad en sí. Si no es el autocuidado individual, ¿cómo tratamos una enfermedad autoinmune?

La enfermedad del burnout se aborda desde la cuerpa, aprendiendo a no tratar a nuestras partes como el enemigo.

La respuesta a esta pregunta para Emily Nagoski es que para curar la enfermedad del burnout; tenemos que ayudar al cuerpo a aprender a no tratar partes de sí mismo como el enemigo. Para ella la cura del agotamiento no puede ser una fantasía de revolución, ni el autocuidado. La respuesta es simplemente el cuidado como una acción constante; que se refleja cuando todes nosotres nos volvamos hacia les demás con amabilidad y compasión. Cuando vemos el cansancio y el agobio de les demás y les ofrecemos apoyo sin juzgarles, cuando nos damos cuenta de nuestra propia sensación de insuficiencia y nos permitimos que las demás personas sean testigos de ella y nos expresen su amor. 

La “cura” consiste en que cada une de nosotres se niegue a dejar que las fuerzas de la opresión racista, sexista y capitalista nos impidan amar al máximo a los demás. 

En el libro “Burnout: el secreto para desbloquear el ciclo de estrés”, Emily y Amelia Nagoski plantean algunos consejos prácticos para enfrentar el burnout, aquí algunas ideas qué comparten: 

  • Cuando te sientas agotada y abrumada, lo más probable es que lo que necesites sea descansar. No siempre puedes conseguirlo, pero es importante darse cuenta de que el problema no es que tu cuerpo o tu mente estén “fallando”, sino que están hambrientos de descanso. Explora tu entorno en busca de estrategias para añadir un poco más de descanso a tu vida, y pide ayuda.
  • Escucha a tu cuerpo. Aprende qué señales envía cuando está en apuros. Cuando envíe esas señales, confía en él y dale lo que necesita. Esa necesidad suele ser alguna forma de movimiento corporal, conexión amorosa, descanso o autoexpresión creativa.
  • Las mujeres no necesitan más herramientas de productividad, no necesitan más “valor”, necesitan más apoyo. 
  • Resiste el mensaje de que las mujeres tienen que “ser buenas, fuertes y educadas” todo el tiempo, recuerda que somos humanas. 
  • Ve los retos como momentos en los que puedes crecer y aprender. La idea es redefinir el éxito en tus propios términos. 
  • Establece objetivos específicos y personales que sean medibles, estén bajo tu control, sean agradables y puedas alcanzarlos rápidamente. Esto te ayudará a recordar tu propia definición de éxito.
  • Lucha contra la impotencia haciendo algo, lo que puedas. Grita. Camina. Baila. Convierte tu dolor en arte. Organiza tus libros. Demuéstrate a ti misma que eres competente y capaz.
  • Conéctate con personas que te entienden y comprendan los problemas que enfrentas.  

Referencias:  Nagoski, Emily, Burnout: You Don’t Have to Wait for the Revolution, to Feel Better.

Internet segura para todes 

Post por: Angie Contreras @AngieConter @CultivandoAc


Hablamos mucho de lograr espacios seguros, calles, escuelas, instituciones, una vida libre de cualquier tipo de violencia se ha vuelto nuestra bandera y consigna, pero ¿una internet libre de violencia para todas las personas es posible?, ¿seguridad para todes?

En la construcción de Internet nunca nos imaginamos que se utilizaría para seguir ampliando las diferencias, para discriminar, excluir, censurar y violentar a las personas.

Internet se ha construido desde la colaboración de muchas personas, cada quien, desde sus descubrimientos, avances y aportaciones contribuyó para que hoy internet sea lo que es, pero, en el camino nunca nos imaginamos que esta herramienta sería entre todo lo maravilloso –suena un poco romántica esta idea, lo sé- una herramienta que se utilizaría para seguir ampliando las diferencias, no para generar políticas o programas, sino para discriminar, excluir, censurar, violentar a las personas. 

Me preocupa que el mantra y la idealización que hemos hecho de Internet no nos deja ver que ciertas prácticas y conductas heredadas de los espacios offline se sigan reproduciendo en este espacio virtual, ¿se imaginan como sería entonces el metaverso si no hacemos un alto y nos cuestionamos seriamente esto?, ¿cómo pensamos una Internet segura como algo interseccional, corresponsable e incluyente para todas las personas?

Gran reto, ¿no creen?

Podemos empezar a pensar una internet para todas las personas que incluya a las infancias y a las personas adolescentes, a la comunidad LGBTTTIPQ+, a las mujeres, sí, porque también Internet es un espacio de lucha y de reconocimiento de derechos, ¡claro, porque es un espacio público! Y en lo público nunca hemos estado – o no nos han dejado estar-

Quisiera enfocar las siguientes líneas a las infancias y adolescencias. Vamos por partes, debemos partir de tres básicos:

Interseccional, ni todas las personas somos las mismas, ni las problemáticas y necesidades son las mismas, mirar Internet desde la interseccionalidad es reconocer que el acceso, navegación, desarrollo es diferenciado no solo por ser mujer u hombre, sino que también por el nivel económico, color de piel, colonia donde vives, donde te conectas, cuántos dispositivos tienes, tipo de internet, pensar en la innovación, desarrollo tecnológico, normas comunitarias, debe ser pensando desde las diferencias.

Corresponsable, tengo poco definiendo este concepto desde lo digital, para explicarme vayamos a la raíz, la corresponsabilidad es la distribución de tareas y responsabilidades domésticas de forma equitativa y que involucre por igual a todas las personas integrantes del grupo familiar, por que históricamente los roles nos han dicho que nos toca a las mujeres. Con esta idea pensemos en la corresponsabilidad como que la seguridad no solo toca al gobierno, a mamá o a la escuela, les toca a todos los grupos de actores que participan. 

Incluyente, los estereotipos y prejuicios generan discriminación y esta se manifiesta desde la violencia, ser incluyente es pensar en cómo cambiamos el algoritmo, pero también la lógica en cómo nos desarrollamos y convivimos desde Internet. 

Ahora bien, para poder poner la mirada en las infancias y adolescencias debemos quitar la mira adulta, ¿cómo es esto?, podemos verla desde alguna de estas ideas que a continuación expongo, si bien no son todas nos dan un ejemplo de los discursos:

  • Las infancias no entienden nada –no saben nada.
  • Las infancias y personas adolescentes ya lo saben todo porque “le pican al dispositivo”. 
  • Internet y los teléfonos son malos.
  • La violencia que pasa en los espacios digitales como redes sociales y plataformas es una mentira o exageración.

Recordemos, la seguridad digital debe ser visto también desde un enfoque holístico que implica los siguientes principios:

Cómo me cuido yo, qué acciones y qué herramientas puedo utilizar para cuidar mi seguridad digital: tener contraseñas seguras, verificación de dos pasos, entre muchas más.

Cómo cuido a las demás personas, qué acciones puedo hacer para cuidar la privacidad y seguridad de las personas con quien me relaciono.

Cuidar a la otra persona significa no compartir sin su autorización su número de teléfono, correo a quien lo solicita (pregunta primero si lo puedes compartir), si veo alguna publicación que violente a una persona conocida hago captura de pantalla, reporto y aviso, no publicar información personal o sensible sin autorización.

Hago caso a mi instinto, la persuasión o ese poder de convencimiento (para sonar bien profesionales se llama ingeniería social) es lo que usan las personas que quieren cometer un delito o son agresores, te van convenciendo, te hacen sentir miedo, que dudes de ti y de lo que has hecho, se hacen pasar por amistades, alguien que conoces para que caigas.

Reviso y exijo, puede sonar aburrido, pero tenemos que leer las normas de comunidad de cada red social, plataforma o producto que descargamos y sumarnos a exigir que las empresas de las redes sociales mejoren sus procesos de denuncia, respuesta y ayuda a las personas que pasan por violencia digital.

¿Lo necesito?, ¿cuándo descargo una nueva aplicación, aceptamos todos los permisos que nos aparecen? pero ¿en verdad necesito esa app?, ¿en verdad necesito darle permiso a la aplicación para que entre a mis fotos o a mi directorio?

A las madres, padres, tutores, y a quienes acompañan los cuidados y crianzas les digo que no están solos en el trabajo de acompañar la alfabetización y seguridad digital, nadie nos enseña a criar, equivocarse es parte de la crianza, debemos ser pacientes con nosotras y nosotros mismos, preguntar y estar abiertos a aprender, mantener una buena comunicación con las infancias y personas adolescentes, confiar y escuchar mucho. 

Creo que poco a poco vamos pensando y repensando una internet segura para todas las personas, cada grupo como las infancias, adolescencias, mujeres, personas con discapacidad tendrá necesidades específicas que atender y que tendremos que trabajar para lograr ese objetivo, pero de que es posible una internet segura para todes, lo es. 

Una internet para todas las personas incluye a las infancias y las personas adolescentes a la comunidad LGBTTTTIPQ+, a las mujeres.

El lenguaje como herramienta para una internet segura

Post por: Andrea Medina Medina @neapaax de @IntegradosChile y @somosfoich

Mi primer acercamiento a la discapacidad desde el periodismo fue hace poco más de 10 años, cuando comencé a desarrollar la idea sobre cómo internet elimina barreras para las personas con discapacidad y nos hace iguales a todas las personas. Con esa simple premisa comencé a investigar y logré realizar una investigación y un sitio web de noticias para personas con discapacidad. 

El lenguaje puede afectar las interacciones y se puede convertir en una barrera importante para las personas con discapacidad al momento de usar Internet.

Hace 10 años recién comenzaba a educarme sobre la discapacidad (porque ser una persona con discapacidad no significa que una sepa del tema) y aprendí que la discapacidad se genera por las barreras en los espacios físicos y las actitudes de las personas, que generan brechas, inequidades, prejuicios y discriminación, lo que finalmente impide nuestra participación en igualdad de condiciones. 

En mi investigación plantee que el ciberespacio está libre de barreras para personas con discapacidad física, considerando que se eliminan variantes como el cuerpo físico, pasando a un virtual, permitiendo un trato igualitario al no existir espacios físicos, como lugares con escaleras, calles en mal estado, etc., y poder tener un trato en igualdad de condiciones con las demás personas. 

Sin embargo, ya pasados los años, he aprendido más sobre la diversidad dentro de la discapacidad, las implicancias de la discapacidad en nuestra vida, la importancia de la accesibilidad, la autodeterminación, la autonomía y la participación como principios rectores y -por sobre todo- el uso del lenguaje como una herramienta para representar la diversidad. 

He aquí un importante hecho que no aprecié hace 10 años, el lenguaje puede afectar las interacciones y se puede convertir en una barrera importante para las personas con discapacidad al momento de usar Internet. Claro, en esos años era alentador cómo las redes sociales nos abrían el mundo a todas las personas y sobre todo a las personas con discapacidad, que pasamos mucho tiempo en nuestros hogares por la falta de accesibilidad en nuestras ciudades o por la necesidad de asistencia y apoyos para desarrollar actividades. De esta forma, Internet y las redes sociales se volvían una tierra prometida para nuestra autonomía. 

Pero la tierra prometida de los primeros años, se volvió una tierra con matices, claroscuros similares a la tierra física donde habitamos, con espacios seguros, diversos y respetuosos, pero con otros llenos de hostilidad, resentimiento y peligros, que finalmente se convierten en barreras para las personas con discapacidad. 

Sí, porque esta vez no hablamos de barreras físicas, sino de barreras actitudinales, que vuelven a hacer surgir la discapacidad, invadiendo nuestros cuerpos virtuales y dejando una estela en nuestras vidas virtuales, que se traspasa a nuestras vidas físicas y afecta nuestra salud mental. 

Cuando escribí mi investigación hace 10 años, no vislumbré la importancia del lenguaje y la reconstrucción de estereotipos y prejuicios del mundo físico en el mundo virtual. Si bien esto hoy es un problema, no considero que invalide la premisa anterior, sino que más bien actualiza el desarrollo de la idea original, considerando aspectos que han cambiado y evolucionado durante estos años en Internet y nuestras sociedades. 

Las personas con discapacidad buscamos espacios seguros, ambientes donde podamos estar tranquilas y en confianza, sin cuestionamientos a nuestro ser o actuar sólo por tener una condición de salud en particular. Internet nos brinda esto al lograr conectarnos con personas con vidas similares sin importar la discapacidad, pero existen personas que no dan tregua y persisten con la vulneración de nuestros derechos aún en espacios virtuales. 

Existe personas con discapacidad, especialmente jóvenes, que utilizan los espacios virtuales para relatar sus vidas cotidianas y hacer activismo sobre la inclusión de las personas con discapacidad, pero que se ven afectados por comentarios con lenguaje ofensivo, juicios respecto a sus vidas o evidencian prejuicios existentes en el mundo físico en el virtual. Lamentablemente, de esta situación no están ajenas otras personas, como niñas, niños y adolescentes, mujeres, personas de la comunidad LGBTTIQ+, personas indígenas, entre otras que pertenecen a comunidades segregadas. 

Ante este panorama, nuestro deber es afrontar este problema creando conciencia sobre la Internet segura y construyendo ambientes virtuales libres de prejuicios y respetuosos para todos, todas y todes. 

De ahí que debemos volver a lo básico, volver al lenguaje y hacer que sea nuestra herramienta para estas nuevas tareas. Así como el lenguaje es nuestra herramienta para visibilizar a las comunidades segregadas en el mundo físico, hoy debe ser nuestra herramienta para establecer comunidades virtuales seguras, donde prime el trato respetuoso y libre de barreras actitudinales y discriminación.

Las personas con discapacidad buscamos espacios seguros ambientes dónde podamos estar tranquilas y en confianza sin cuestionamientos a nuestro ser o actuar.

El lenguaje es la base de la comunicación, de lo que comunicamos y cómo nos comunicamos, por eso debe ser nuestra herramienta principal para construir una Internet segura para todas las personas. No permitamos que el lenguaje se convierta sólo en manifestaciones de prejuicios, sino que sea la forma como demostramos y validamos la existencia de la diversidad en todos nuestros mundos, el físico y el virtual. 

Seguridad digital con perspectiva de género

Post por:  @luialfaro_  y @monlopez_ de @hijasdeinternet

Internet es un espacio facilitador de derechos humanos, como la libertad de expresión, el libre acceso de información, el derecho a la participación política, entre otros. Cada minuto se publican historias, se comparten fotografías, se expresan ideas y nos conectamos y asociamos con otras personas por este medio. No hay vuelta atrás en esta digitalización acelerada, y tenemos derecho a navegar en una Internet segura. 

Las violencias y ataques que vivimos las mujeres en el plano físico también las trasladan a lo virtual. Las acciones que tomamos para proteger  nuestra integridad digital son un acto de resistencia.

La seguridad digital son todos esos tipos de acciones que podemos hacer para protegernos de riesgos o amenazas en Internet. Esta no es una tarea sencilla, no hay una guía o manual aplicable para todas las situaciones. En particular, las violencias y ataques que vivimos las mujeres en el plano físico también se trasladan a lo virtual.  Las acciones que tomamos para proteger nuestra integridad digital son un acto de resistencia.

Si viviste algún tipo de violencia digital recuerda que no es tu culpa y que no estás sola. Busca redes de apoyo, como amigos, familia o comunidades en Internet (como Hijas de Internet) para hablar sobre cómo te sientes y qué te gustaría hacer al respecto. También puedes acercarte a organizaciones como Vita Activa, Luchadoras o Cultivando Género que acompañan casos de violencia digital. Juntas podemos tomar acciones para estar más protegidas y seguras mientras navegamos en Internet.

Acá describimos algunos ataques a los que estamos expuestas:

  • Ciberacoso

En Internet se reproducen e intensifican las desigualdades de género. Según datos del Módulo de ciberacoso de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las TIC en Hogares (ENDUTIH 2020), en México las mujeres usuarias de Internet declararon haber experimentado alguna situación de ciberacoso en mayor medida que los hombres. Además, el principal tipo de ciberacoso perpetuado contra mujeres es violencia sexual digital. La situación de ciberacoso más común para las mujeres es recibir insinuaciones o propuestas sexuales (36%), mientras que para los hombres es el contacto mediante identidades falsas y la recepción de mensajes ofensivos (37% respectivamente). 

  • Suplantación de identidad

La suplantación de identidad consiste en hacerse pasar por otra persona en Internet. Este tipo de ataques, las formas y sus consecuencias también son diferentes si se analizan con un enfoque de género. La organización civil Cultivando Género A.C. ha acompañado casos de suplantación de identidad de mujeres y adolescentes mujeres en Instagram. Los ataques consisten en sustraer las fotos que publican en sus perfiles personales y hacer sitios webs falsos disfrazados de perfiles de OnlyFans. 

  • Phishing

Es el envío de enlaces falsos, que tienen la apariencia de ser páginas web verdaderas, para robar datos como contraseñas, números de tarjetas de crédito o cualquier tipo de información personal. El año pasado se popularizó un tipo de ataque a través de Facebook Messenger que consiste en la recepción del mensaje “¿Eres tú en este vídeo?” acompañado de un link falso. Este link redirecciona a una página igual al inicio de Facebook y te pide tus credenciales de acceso (correo y contraseña). Si las proporcionas, los atacantes tienen acceso a la información de tu cuenta, como tus mensajes, y la utilizan para perpetuar el ataque. Cultivando Género también ha documentado que este tipo de ataques son dirigidos a mujeres con la amenaza de hacer público contenido íntimo.

La seguridad digital son todos esos tipos de acciones que podemos hacer para protegernos de riesgos y amenazas en Internet.

A pesar de estar expuestas a distintos tipos de violencia digital de género, podemos implementar herramientas que nos hagan sentir más seguras cuando estamos en línea, aquí te dejamos algunas de ellas:

  1. Ponle atención a tus contraseñas. Una contraseña segura debe tener:
  • Más de 15 carácteres (entre más larga mejor). Combina letras, números, carácteres especiales, mayúsculas y minúsculas. 
  • No utilices información personal, como fechas de cumpleaños o el nombre de tu mascota. 
  • Cambia tus contraseñas al menos una vez al año y trata de no repetirlas
  • Tus contraseñas son solo tuyas, no las compartas. 
  1. Verificación de dos pasos. Activar verificación de dos pasos en tus redes sociales, puedes utilizar tu número de celular o correo electrónico. Aquí te dejamos una guía para que sepas cómo activarla en las distintas redes sociales. 
  2. Para combatir el Phishing. Evita abrir links de direcciones desconocidas. Si no tienes certeza de que la fuente es verídica, no proporciones tus datos personales, como contraseñas o cuentas bancarias. Si diste click al enlace e identificas que es falso, cambia tus contraseñas de forma inmediata. 
  1. Modifica las configuraciones de privacidad en redes sociales y en las aplicaciones de comunicación. 
  • Puedes elegir si quieres que tu perfil aparezca en los buscadores. 
  • Revisa tus permisos de ubicación en las aplicaciones que utilizan. Procura no compartir tu ubicación en tiempo real. 
  • Desactiva si quieres recibir anuncios personalizados.
  • Desactiva los permisos de aplicaciones que no utilices. 
  1. Ten cuidado con lo que compartes en redes sociales. Es importante tener control sobre la información personal que publicas. Puedes hacer tu perfil privado o si es público se cuidadosa con la información que compartes.
  • No compartas datos personales, como tu nombre completo o edad. Te recomendamos el uso de seudónimos o sólo compartir uno de tus dos apellidos.
  • Evita compartir fotografías o indicios de la dirección de tu casa o escuela y no compartas información personal sobre familiares y amigos. 
  • Trata de buscar tu nombre en Google periódicamente para que sepas qué información tuya hay pública en la red. 
  1. Si alguien suplanta tu identidad:
  • Bloquea la cuenta que te está suplantando para dificultar que pueda identificar a tus seguidores y ponerse en contacto con ellos. Aquí te dejamos una guía sobre cómo bloquear cuentas en Instagram. 
  • Reporta la cuenta que te está suplantando a la red social y pideles a tus amigos y conocidos que lo reporten. Aquí te dejamos la guía de Cultivando Género sobre cómo reportar casos de suplantación de identidad en Instagram y Wix. 
  • Documenta lo ocurrido, haz capturas de pantalla de los perfiles falsos y de los mensajes que te envíe.

Recursos:

Acompañamiento psicosocial y justicia transformativa

Blog escrito por AK, a quién agradecemos enormemente su apoyo, solidaridad y conocimientos.

En América Latina, el poder que tenemos todas las personas para transformar entornos, contextos y núcleos sociales violentos, discriminatorios o (re)victimizantes se ve coartado por los contextos de impunidad, obstáculos en el acceso a la justicia y apatía instauradas en la sociedad civil de forma amplia.

Vivimos en contextos marcados por la normalización de distintas violencias que inciden en la forma en nos desarrollarnos en el mundo. Estos contextos moldean la manera en que participamos en la sociedad,  incluso pueden limitar las posibilidades para aprender, explorar, disfrutar y conocer(nos). 

Abre posibilidades de transformación de espacios que reproducen y sostienen violencias mediante la reivindicación de la diversidad con dignidad con memoria y participación activa.

¿Qué es el acompañamiento psicosocial?

El acompañamiento psicosocial es una propuesta que, en la búsqueda de justicia, también abre posibilidades a la transformación de los entramados sociales que reproducen y sostienen las violencias, la reivindicación de la diversidad con dignidad, con memoria y la participación activa. Es decir, es una herramienta que nos permite construir una justicia empática y sanadora.

De manera amplia, el acompañamiento psicosocial nutre las posibilidades colectivas para identificar, recuperar y construir proyectos de vida en torno a la dignidad y la justicia. Al ser una aplicación práctica del enfoque psicosocial en la intervención de situaciones donde se manifiesta la violencia sociopolítica, el acompañamiento psicosocial permite identificar y atender los complejos matices de las realidades que las personas atravesamos; con el fin de transitar al desarrollo de respuestas creadas por las personas directamente afectadas: para resignificar, reparar y sanar los impactos que esas violencias han traído en sus vidas y en el desarrollo de sus comunidades.

¿Por qué recurrir al acompañamiento psicosocial?

La intención de autonomía y agencia  que está implícita en las herramientas de análisis y construcción colectiva que ofrece este acompañamiento, permite generar posibilidades de transformación. Estas herramientas reivindican la voluntad de supervivencia, resiliencia y la dignidad de las personas que buscan acceso a la justicia y el respeto de sus derechos humanos.

El trabajo de iniciativas que atienden distintas manifestaciones de la violencia de género (más allá de los entornos digitales) y espacios de apoyo solidario que han logrado trascender las barreras de lo físico por medio de las tecnologías,

– Da testimonio de otras posibilidades para incidir activamente en la transformación de los contextos que habitamos.

– Derriba la ingenuidad del asistencialismo y provoca una empatía consciente, crítica y comprometida.

– Crea rutas hacia el acceso a la justicia, en la manera en la que permite construir posibilidades de autonomía para quienes se nutren de estas propuestas.

– Reconoce la manera en que la acción transformativa y el acompañamiento psicosocial promueven el apoyo mutuo. 

El acompañamiento psicosocial es un espacio en el que cultivamos la potencia de transformación y el poder que todas tenemos para construir sociedades más justas, más diversas, más participativas, libres de violencia.

Sociedades más justas, libres de violencia

Es importante reconocer- que en múltiples sentidos- las personas y colectividades también somos “nodos” de grandes y ancestrales redes sociales a través de las cuales compartimos, construimos y recibimos información, recursos, consejos, conocimiento, estrategias y herramientas para construir otros futuros posibles. Es aquí donde también cultivamos la potencia de transformación y el poder que todæs tenemos para construir sociedades más justas, más diversas, más participativas y más libres (sí, ¡también libres de violencia!).

Los esfuerzos de distintas iniciativas que buscan ofrecer acompañamiento a personas que enfrentan situaciones de violencia son fruto de años de trabajo, construcción de confianza, diseño e intercambio de metodologías y complicidad entre distintas trayectorias de vida que se han encontrado para consolidar plataformas sociales sobre las cuales podemos acceder a otra forma de entender la justicia.

Algunas iniciativas que promueven el acompañamiento entre la sociedad civil desde América Latina son:

Referencias:

Aluna Acompañamiento Psicosocial A.C., Valoración del riesgo en la defensa de ddhh. Guía metodológica desde el enfoque psicosocial, Noviembre 2021. [Texto consultado en diciembre 2021]

Espacios seguros online

Hemos desarrollado una sensación permanente de lucha, nos ponemos alerta como mecanismo de protección; y no es por demás, el último año hemos sobrevivido a mucho: nos hemos enfrentado a la discriminación, a las violencias, a los duelos, al temor y a las enfermedades propias y de otras. Esto nos llevó a un desgaste físico y emocional – en la cuerpa analógica y en la digital. 

Espacios seguros online. Es muy importante que volvamos a aprender el arte de descansar y relajarnos...nos permite aclarar nuestras mentes, enfocarnos y encontrar soluciones creativas a los problemas. Cita de Thich That Hahn

¿Cómo puedo calmar la sensación de alerta que me desgasta? 

  • Identificar -o construir – espacios seguros. Los espacios seguros son entornos positivos que nos permiten sentirnos protegidas de los peligros, además, nos permite desarrollarnos, crecer y pedir apoyo. 

Los espacios seguros se caracterizan por la diversidad, ser inclusivos y no violentos. El cuidado y la ternura hacia nosotras mismas se vuelven parte esencial y nos permiten recuperar fuerzas para enfrentar las interacciones en estos espacios donde la alerta es necesaria.

 ¿Cómo podemos construir espacios seguros online? 

  • Crear espacios seguros empieza por el autocuidado digital, por ejemplo, tomar tiempo para escucharte a ti y tu cuerpa.
  • Reflexionar sobre el contenido que estás consumiendo o los espacios donde te encuentras con otres, participando e intercambiando información.
  • Sentir ansiedad ante una notificación, mensaje o fotografía es una señal oportuna para limpiar nuestro espacio de lo que nos haga tener sentimientos o sensaciones negativas. 
  • Ampliar nuestros círculos de contactos, diversificar las voces que escuchamos y rodearnos de personas y grupas que que nos hacen bien
  • Muchas personas enfrentamos violencias, buscamos y necesitamos espacios seguros. Aunque el tamaño de Internet pueda hacernos sentir solas, aisladas, como las únicas personas que viven violencias, no lo somos. ¡No estamos solas!
  • Respetar mis propios límites me hace sentir valiosa y escuchada.
  • Respetar mis vivencias, experiencias y narrativas, sin minimizar ni exagerar las reacciones que puedo tener ante estas.
  • Evitar replicar las dinámicas de violencia offline, estableciendo acuerdos claros sobre el lenguaje que uso en mis redes. Estos acuerdos deben de ser claros en cuanto a lo que entiendo por consentimiento, confidencialidad e intimidad. 
Construyo espacios seguros online para calmar la sensación de alerta que desgasta a nuestra cuerpa digital.

¿Por qué es importante participar en espacios seguros?

Identificar y participar en la construcción de espacios seguros en internet es una forma de reivindicar el espacio virtual desde la ternura, el cuidado y el autocuidado. 

Nos recuerda que tenemos autonomía y poder, devolviéndonos el sentido de pertenencia y dignidad al tomar un papel activo protegiendo nuestra cuerpa digital; nos hace sentir acompañadas y nos recuerda que podemos sentirnos acuerpadas en línea.

Hacer de internet un entorno seguro para todes, empieza recuperando un espacio a la vez.

Generar un espacio laboral seguro

Texto e investigación: LMR

Un espacio laboral seguro es un lugar o entorno en el que nos sentimos comodes al colaborar con nuestras equipas de trabajo; y en el que no nos sentimos castigades o juzgades al compartir nuestros pensamientos o cuando admitimos los errores que hemos cometido. En un espacio seguro fomentamos el sentimiento y la práctica de la pertenencia. 

Pertenecer es el deseo humano innato de ser parte de algo más grande que nosotras...nuestro sentido de pertenencia nunca puede ser mayor a nuestro nivel de autpaceptación. Cita de Brené Brown

Un espacio seguro es aquel en el que podemos ser nosotres auténticamente, autoaceptándonos y apoyándonos para crecer y elevarnos juntes.


¿Cuáles son los beneficios de contar con un espacio seguro en tu trabajo?

  • Reduce el estrés y el agotamiento: cuando las equipas de trabajo se sienten seguras en el trabajo, es más probable que expresen sus inquietudes desde el principio y pidan apoyo, lo que evita que los problemas menores se conviertan en mayores.
  • Fomenta la innovación: lo cual está conectado tanto a la creatividad como a la posibilidad de tomar riesgos y sentirse segure en tu lugar de trabajo.
  • La retroalimentación se hace fácil: en entornos de poca confianza la retroalimentación honesta puede ser difícil.  En los espacios seguros de trabajo, la retroalimentación sucede fácilmente de manera continua, lo que genera mejores resultados en las equipas.

¿Cómo generar un espacio seguro en tu espacio de trabajo?

  • Muestra compromiso con tu equipa de trabajo: Presta atención cuando tu compañere hable, valora sus ideas y opiniones. Practica la escucha activa. Puedes hacer preguntas para asegurarte de que entiendes las ideas u opiniones de la otra persona. Al participar activamente, se crea un entorno en el que la gente siente que está bien hablar. 
  • Evita culpar por los errores: Cuando algo va mal, se tiende buscar a alguien a quién culpar. Pero, para construir y mantener un espacio seguro en el lugar de trabajo, debemos centrarnos en las soluciones. 
  • En lugar de “¿qué ha pasado y por qué?”, pregunta “¿cómo podemos asegurarnos de que esto vaya mejor la próxima vez? Estas preguntas convierten la responsabilidad en un esfuerzo de grupo, en lugar de señalar a una persona por un error.
  • Promueve el diálogo: Las equipas de trabajo están llenas de personas con diferentes orígenes y perspectivas, fomentar el diálogo sobre esas diferencias ayuda a generar un espacio seguro. 
  • Establece una conexión emocional: La conexión emocional es una fuerza motivacional muy poderosa de nuestro cerebro, ayuda a nuestro equipo a sentirse incluidas, apreciadas y seguras. 
Un espacio laboral seguro es aquel en el que podemos ser nosotras auténticamente, auto aceptándonos y apoyándonos para crecer y elevarnos juntes.

Referencias:
Mental health in the workplace. Psychological safety work