Sin libertad de prensa, la salud mental está en riesgo

Por Florencia Pagola

En América Latina y en el mundo, existen muy pocos estudios y especialistas que investiguen la relación entre la salud mental y el periodismo. Pero los pocos que hay son concluyentes cuando dicen que es una profesión de riesgo para la salud mental de quien lo ejerce. 

Este riesgo puede agravarse cuando una persona, además de ejercer el periodismo, es mujer, LGBTIQ+, afro, indígena o adulta mayor; vive en un país con alta corrupción o bajo un régimen totalitario; ejerce el periodismo en una capital o en el interior del país; si cubre temas de corrupción o la violencia contra las mujeres.     

En el Día Internacional de la Libertad de Prensa, en este artículo se profundizará sobre un tema que poco se habla: por qué está tan descuidada la salud mental en el periodismo y qué estrategias de cuidado se están implementado.

Estudios y especialistas que investigan la relación entre salud mental y periodismo concluyen que es una profesión de riesgo para quien la ejerce. Sin salud integral para les periodistas, no hay libertad de prensa. Más en vita-activa.org

Un problema de salud pública

Desde la Universidad Técnica Particular de Loja en Ecuador, se investigó cómo afectó la pandemia a los grupos de riesgo en la primera línea como el personal de salud o el gremio periodístico. Byron Fernando Bustamante, uno de los investigadores, se dio cuenta que el de periodistas era el grupo más invisibilizado y vulnerable.

La investigación se centró en periodistas de Ecuador, Venezuela y Perú, y demostró que presentan altos riesgos de somatización, ansiedad, insomnio y depresión. Las cifras son alarmantes, según registra este artículo

Hacia el final 2023, Bustamante contó en una entrevista que uno de los factores que genera vulnerabilidad en el ejercicio periodístico es el “trabajar contra el tiempo”, haciendo referencia al deadline o tiempo de entrega de un artículo o reportaje. También el estar expuestos a la “crónica roja”, en relación a los temas policiales o sobre violencia.

Es más, el investigador dijo que el problema con quienes ejercen el periodismo es que, a diferencia del personal de salud que tiene un “sistema que históricamente les protege”, los directivos de medios de comunicación no se están responsabilizando por las afectaciones que tiene el trabajo en su salud mental.

Pero este no es solo un problema de quienes cubren la crónica roja o van a la guerra. María Miret García es una periodista española que dejó de trabajar en más de un medio por ansiedad, y se convirtió en una periodista especializada en salud mental de periodistas. 

Ella contó en el Foro de Crisis Mundiales Pamela Howard de IJNet cómo afecta el estrés laboral en quienes ejercen el periodismo: “Se normalizó que en una redacción todos tomen pastillas para dormir. No se entiende que es un problema de salud mental y un problema de salud pública”. La periodista hizo hincapié en que el estrés de la cobertura diaria, el estrés de todos los días, poco a poco, se vuelve “fulminante”.

García enumeró los factores que más afectan de forma negativa a salud mental a quienes ejercen el periodismo:

  • La alta exigencia laboral.
  • La inmediatez de las noticias o la presión para que el trabajo se haga rápido.
  • La precarización del trabajo periodístico.
  • La falta de buenas condiciones laborales en las redacciones.
  • La falta de apoyo hacia periodistas por parte de los directivos de los medios.
  • La idea extendida del periodista “24 horas” o “todo terreno”.

La salud mental de las periodistas jóvenes

La periodista española aseguró que en la salud mental también hay una diferencia generacional. La generación millenial, a diferencia de las generaciones anteriores, no tiene problema en pedir ayuda y hablar sobre el tema. A finales del 2023, en el marco de la investigación que dio origen a este artículo, se entrevistó a periodistas mujeres jóvenes y latinoamericanas para conocer sus vivencias en torno a la salud mental con respecto a la profesión.   

Francis Peña es una periodista venezolana de 27 años que cubrió política varios años para medios de su país. En algún punto de su carrera se sintió “demasiado cargada” y comenzó a sentir la necesidad de ejercer el periodismo de otra forma que no sea exponiéndose en las manifestaciones y arriesgando su salud. 

Finalmente dejó de hacer diarismo para convertirse en freelance y hacer historias más reposadas. En ese proceso creó el newsletter Una Jeva Normal, que promueve como un espacio seguro donde hablar sobre salud mental desde su experiencia como periodista. Así lo contó: “Tenía el impulso de seguir haciendo periodismo, por lo que creé el newsletter. Lo hice para mí, necesitaba respuestas, no estaba loca y no había botado mi futuro y mi carrera por la ventana. Yo sentía culpa de dejar el periodismo en ese momento”.

Para Peña, las respuestas de colegas periodistas al newsletter fueron sorprendentes. “Tenían el mismo desencanto que yo, esa pesadez de siempre estar cubriendo tristeza y miseria, violación a los derechos humanos. Llega un momento que sientes que es morbo, que para qué lo cubres tanto”. 

Cuando Peña describió los síntomas que le hicieron darse cuenta que necesitaba un cambio en la forma en la que ejercía el periodismo, habló de que se “sentía acelerada todo el tiempo”, porque tenía que estar enterada de todo lo que pasaba en su país. Luego empezó a sentir desinterés por su trabajo, ya no le parecía importante y, más tarde, a sentirse muy cansada. Los típicos síntomas del burnout o síndrome del quemado. 

Indira Rojas, una periodista venezolana que trabaja para un medio digital local, coincidió en que las coberturas diarias son muy duras: “Se han creado en mí miedos y angustias a partir de lo que veo, y una sensación de impotencia de no poder cambiar la realidad en un país donde las instituciones están tomadas”. Ella, que cubre temas relacionados con la violencia hacia las mujeres, dijo que escuchar y ver las experiencias de otras mujeres le impacta como mujer. “Son cosas que me podrían pasar a mí, eso genera miedos, preocupación y ansiedad”, aseguró. 

A sus 33 años, Rojas dijo que no puede llevar una vida independiente y tener una casa propia porque su salario no le alcanza. Ella consideró que uno de los factores que más ha afectado su salud mental es la precarización laboral. “Tener la vida ciudadana que todos perseguimos, tener una casa propia se ha convertido en un privilegio. Eso afecta mi salud emocional y mental”.

El problema es que de todo esto no se habla en los medios latinoamericanos, o no se hablaba. Rojas contó que se formó en medios donde estar más tiempo en la computadora o en la calle te hace mejor periodista. “Un criterio de entregar tu vida y tu tiempo a hacer ese rol, he aprendido que eso nos hace daño para nuestro empleo y vida personal”, agregó. 

Desde Perú, la periodista Elizabeth Salazar compartió una idea similar: “Mi generación es del periodista 24/7 que no se puede desconectar. Que el periodismo es un apostolado y que tenemos una labor por sobre lo que podamos sentir como personas”. 

Para correrse de esta imposición, al igual que Peña, Salazar decidió renunciar a su trabajo como periodista en la redacción de un medio digital de su país y convertirse en freelance. “Quería tomarme tiempo para proyectos, pero también para hacer las pausas que necesitaba, tengo que hacer cosas para mí. Somos humanos, no máquinas de producción de información y eso no nos tiene por qué hacer periodistas de menor calidad”, explicó.

En este proceso, Salazar dijo que cambió sus prioridades, aprendió a escuchar su cuerpo y su mente para saber cuándo necesita ayuda, apoyo y parar

El contraponerse a la idea de que los y las periodistas no son máquinas aparece en quienes hablan abiertamente sobre salud mental. En palabras de Peña, es la necesidad de que los medios y sus directivos “te vean como un ser humano y no una máquina que escribe y cuenta historias todo el día”. Y para García, directamente, “los medios son máquinas de machacar periodistas”.  

La periodista que baila

Nos han acostumbrado a que la identidad del periodista está amarrada a eso, a que eres periodista. Te olvidas que puedes ejercer tu identidad de otras formas. Encontré en la danza una estrategia para ayudar a mi salud mental, me di cuenta que podía ser la periodista que baila y no sólo la periodista”, contó Rojas. 

Las estrategias que llevan adelante las personas entrevistadas para su bienestar emocional y mental son de lo más variadas. Algunas de las que mencionaron son: 

  • Hacer ejercicio físico
  • Tomarse días libres y vacaciones
  • Construir una red de apoyo a la que pedir ayuda y escucha genuina
  • De ser posible, acceder a terapia psicológica 
  • En el tiempo libre, leer artículos/libros o ver películas/series de temas que no necesariamente sean parte de tu agenda, especialmente si son literatura infantil
  • Crear un newsletter sobre periodismo y salud mental. Al igual que Peña, García gestiona una que llamó Almas Rotas.
  • Utilizar herramientas de gestión del tiempo (para el trabajo freelance), hacer pausas durante el trabajo, levantarse de la silla en determinados intervalos.
  • Regular las notificaciones de las redes sociales, incluso desconectarse por el tiempo que sea necesario.
  • Tener una hora límite en el día para finalizar el trabajo y desconectarse.
  • Que las facultades de periodismo y medios de comunicación promuevan la capacitación preventiva para el autocuidado en salud mental y que los medios provean acompañamiento psicológico a sus trabajadores, según el investigador Bustamante.

5 años de Vita Activa, 5 aprendizajes

Post: G.S.

Un 1 de abril de 2019 Vita Activa nacía con una pregunta: ¿Quién cuida a las que cuidan? ¿Cómo está la salud mental de activistas y defensoras de los derechos humanos?

Desde entonces, la organización ha acompañado y recibido acompañamiento de otras acompañantes. Las “Vitas” han sido un apoyo para quienes nos buscan, y también se han dejado atravesar por contradicciones, experiencias y aprendizajes permanentes a partir de cada conversación. 

En los últimos meses, Vita Activa preguntó a su audiencia en redes sociales, a su Consejo Asesor y a sus aliadas cuáles fueron los 5 años lecciones que estos 5 años dejaron.

Aquí puedes encontrar los 5 aprendizajes colectivos más fundamentales y en proceso de transformación, destacados por la comunidad de Vita Activa en redes sociales y a compañeras en el activismo. 

5 años de Vita Activa, 5 aprendizajes.

Aprendizaje N°1: “Si escucho a mi cuerpa, tomo mejores decisiones

Escuchar y atender a la cuerpa “física” significa estar AQUÍ con ella, preguntarle qué necesita en ESTE momento para sentirse calmada, en ESTE contexto, con las posibilidades a mano. Aprender a darle tiempo a esta escucha sin teorizar, es un desafío que implica “simplemente” dejar que la cuerpa sienta lo que está sintiendo, sin juzgarla o ignorarla en pos de “seguir adelante”.

El cuerpo no entiende de conceptos sino de sensaciones”, es algo que suele repetir el terapeuta e integrante de Vita Activa, César Montesano: ¿Qué quiere decir la cuerpa cuando se tensa frente a ciertas situaciones, cuando se le dificulta dormir o concentrarse, cuando quiere escapar del presente? ¿Cómo se deja que fluya el movimiento (o quietud) que la cuerpa propone en este momento?, ¿se está alimentando bien?, ¿se está expresando?, ¿está descansando y disfrutando?

Aprender a estar en el presente no es fácil y no siempre es posible controlar todas las variables. Volver al centro y sentir lo que la cuerpa comunica es un ejercicio constante. Pero es el primer paso para tomar decisiones más acertadas y seguras. 

Aprendizaje N°2: “Descansar es resistir

No sólo desde afuera se nos exige NUNCA PARAR. Se aprende a asociar el valor propio a la “productividad”, a la “eficiencia”. Se aprende a sentir culpa incluso en nuestros momentos de ocio y dispersión. 

Suena intuitivo, pero descansar y bajarle al ritmo de trabajo es parte de lo que hace a las personas sentirse más conectadas y, por lo tanto, ser más creativas. Vale preguntar a quién le pertenece la creencia de que sólo es valiosa una persona que está llena de tareas y actividades. Y un buen comienzo es explorar con qué emociones se encuentra cuando se está “haciendo nada”.

“No somos heroínas siempre, ni le debemos pruebas a nadie de que todo lo podemos solas. No somos lo que producimos. No tenemos que ganarnos nuestros descansos. El descanso es un derecho que nos pertenece, aunque a veces no podamos ejercerlo en este mundo hostil”.
Aprendizajes de Vita Activa

Y entonces, ¿cómo se hace? Una propuesta es aprender a marcar los límites sin culpa, cuidar a qué/quiénes se le dedica la energía, descubrir qué actividades sirven a cada persona para descansar y agendar tiempos concretos a respetar para ponerlas en práctica.

En este video Lu An Méndez, miembra del Consejo Asesor de Vita Activa, cuenta cómo vive este aprendizaje.

Aprendizaje N°3: “Mi vida digital también es real. Las tecnologías y la virtualidad afectan mi cuerpa y mi territorio

Todos los datos que constituyen la identidad de cada persona en línea, todo eso que forma parte de ella en las plataformas digitales y los sentires que vienen de sus interacciones, del contenido que consume y de la hostilidad o libertad que percibe del ambiente digital, forma parte de lo que se denomina la “cuerpa digital”. 

La vida en línea es igual de real que la vida fuera de las plataformas. Por ello tiene sentido que lo que pase allí afecte, que las redes que allí se tejen sean igual de importantes para la cotidianeidad que las físicas. Y también que las violencias digitales tengan impactos reales. Estas siguen las mismas lógicas y las más afectadas son mujeres y personas LGBTIQA+, periodistas y activistas de los derechos humanos.

Las tecnologías no son neutrales. En general no consideran el impacto ambiental material que generan en los países de los cuales se extraen las materias primas para su creación. Por ejemplo, las Inteligencias Artificiales están atravesadas por sesgos de quienes las programan y reproducen sus prejuicios y violencias. Para ello, es necesario ponerle ojo a las estrategias para generar autonomía y seguridad digital.

Aquí te dejamos algunos tips de seguridad digital con perspectiva de género.

Aprendizaje N°4: “Pedir ayuda es un acto de valentía. Nadie se salva sole

Las mujeres y personas LGBTIQA+ suelen estar siempre disponibles para apoyar a otras en apuros. Pero ¿por qué cuesta tanto admitir que también están sobrepasadas y necesitan ayuda? Se ha instalado el discurso del autocuidado como un deber individual, lo que las deja aisladas, responsabiliza de todo el malestar y resta potencia

Un aprendizaje en práctica continua es que las redes de apoyo salvan, porque sanar es un acto colectivo. Si una persona sana la relación con el trabajo, por ejemplo, podrá apoyar a otras en su proceso, y viceversa. En este sentido, el autocuidado es fundamental, pero es insuficiente a nivel estructural. 

Como la sociedad funciona como un micelio, todas las personas están conectadas y, por eso, Vita Activa propone apuntar a los cuidados comunitarios: “Yo te cuido, tu me cuidas, nos tenemos. Juntas somos más fuertes“.

Si te interesa profundizar más en este tema, te dejamos esta reflexión.

Aprendizaje N°5: “Un ‘¿cómo estás hoy?’ puede cambiarlo todo

En las empresas, organizaciones e incluso en espacios de activismo, se suele privilegiar el hacer, el concretar y el producir en detrimento del sentir, el habitar, el experimentar. En estos lugares se pasa gran parte del tiempo, por lo cual, aplicar la escucha y presencia activa podría ser la primera semilla para que allí florezca la seguridad y la contención comunitaria.

En Vita Activa se practican círculos de cuidado. Son reuniones en las que las integrantes de la organización se permiten conectar, compartir cómo cada una aprende, se equivoca y vive la labor y el activismo. 

En la práctica esto implica un cambio de mentalidad y de dinámicas a las que quizás no se han tenido acercamiento antes, pero está comprobado que en espacios donde una persona se sienta segura y escuchada, se reducirá su estrés y agotamiento y además se facilitará la retroalimentación y la innovación

¿Te animas a tomar y adaptar lo que te resuene de estos aprendizajes?

Vita Activa es una línea de ayuda para mujeres y personas LGBTIQA+, periodistas, activistas y defensorxs de los derechos de género, del trabajo, de la madre tierra y de la libertad de expresión.

Si necesitas acompañamiento, contáctanos:

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Todo lo que tienes que saber de #VitaFEST2023

📢 Estamos muy felices de anunciar que el 8 de diciembre llega #VitaFEST 2023 💜 Festival virtual de cuidados comunitarios para la innovación digital antipatriarcal, trans-incluyente y antirracista.

¿En este contexto? Sí. En este mundo en llamas, donde el neoliberalismo ganó las elecciones presidenciales en Argentina, hay incendios forestales en Bolivia y calor extremo en Brasil, la democracia que pende de un hilo en El Salvador, la guerra en Medio Oriente, el caos en el ecosistema digital donde la seguridad y la autonomía digital están en peligro de extinción…

En esta coyuntura, decidimos encontrarnos en el #VitaFEST2023 en Argentina. Posicionadas de forma presencial y virtual, nos encontramos para problematizar la existencia de una inteligencia artificial feminista, la desinformación de género y los bienestares digitales.

Necesitamos apuntar nuestra mirada a la construcción de un futuro digno y colectivo, en el que quepamos todes.

¿Qué es? Festival para la innovación digital antipatriarcal, trans-incluyente y antirracista. En la mesa en Buenos Aires o en una sala en Zoom, nos reunimos para colectivizar los aprendizajes de nuestras organizaciones trans y ciberfeministas, junto con activistas de América Latina y el Caribe.

¿De qué va el VitaFest este año? La cita es sobre resiliencia digital. Últimamente se ha puesto el foco sobre el impacto que podrían tener el avance de la inteligencia artificial, la existencia de las zonas grises en el manejo de los datos digitales, y la proliferación de las fake news en nuestras democracias Latinoamericanas. Desde los feminismos interseccionales creemos que recién estamos rascando la superficie.

¿Cómo son las políticas y las innovaciones que necesitamos para defender los derechos humanos digitales? ¿Cómo evitamos que las tecnologías acentúen las desigualdades ya existentes en nuestras sociedades? ¿Qué cuidados comunitarios nos proponemos?

✍️ Regístrate aquí para ingresar y recibir al final, una sorpresa…🎁

📅 Aparta la fecha: Diciembre 8, 2023

¿De qué tratarán los paneles?

Panel 1: Inteligencia Artificial y Feminismos Latinoamericanos

Conversaremos sobre el auge de la inteligencia artificial en Latinoamérica y la mirada imprescindible del transfeminismo interseccional en torno a la autonomía y soberanía de los datos y su papel en la erradicación de violencias de género. ¿Cuáles son los retos, desafíos y proyecciones para el desarrollo de una inteligencia cibertransfeminista latinoamericana?

Panel 2: Desinformación, mala información y bienestares digitales

La desinformación es un fenómeno cada vez más común que nos atraviesa en tantas formas como sus diversas maneras de manifestarse. ¿Cómo inciden la desinformación y quienes la ejercen o luchan contra ella en nuestra presencia, permanencia y reivindicación de nuestras voces en el debate público y bienestar en lo digital? 

¿Quiénes pueden participar?

Convocamos a mujeres y personas LGBTIQ+, periodistas, activistas y defensoras de los derechos de género, del trabajo, de la madre tierra y de la libertad de expresión. Activistas y hacktivistas en ciberfeminismos y tecno feminismos. Víctimas del conflicto sociopolítico y de género. Círculos de mujeres y artistas digitales con perspectiva de género. Y  a todas las personas interesadas e involucradas en salud mental, inclusión y el respeto por los derechos humanos: ¡Bienvenides!

¿Cómo asistir a VitaFest 2022?

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Sobre nosotras

Vita-Activa.org, es una línea de ayuda para mujeres y personas LGBTTIQ+, periodistas, activistas y defensoras de los derechos humanos que enfrentan violencias de género en línea, estrés, ansiedad, cansancio crónico, trauma y dolor. 

Nuestros servicios en español e inglés son gratuitos, confidenciales y anónimos. Proporcionamos primeros auxilios psicológicos y digitales, manejo holístico de la crisis y toma de decisiones estratégica. 

Encuéntranos en apoyo@vita-activa.org (Español) y support@vita-activa.org (English) | @VitaActivaOrg | +52155-8171-1117 (Whatsapp, Signal, Telegram)

Extractivismo de datos, una mirada feminista

Post L.A.M

¿Qué es el extractivismo de datos?

¿Qué es el extractivismo de datos?, ¿Cómo se relaciona con el de recursos naturales? Más en vita-activa.org

Cuando escuchamos la palabra extractivismo pensamos en la extracción de los recursos naturales, un modelo económico y político que causa mucho daño al medio ambiente, que necesita grandes cantidades de bienes comunes, como el agua, y que afecta de múltiples formas a las comunidades que viven cerca de donde se realizan las prácticas extractivas, como por ejemplo a través de la violencia sexual y del desplazamiento masivo de comunidades.

Este extractivismo tiene como base al sistema capitalista y establece una división internacional del trabajo que asigna a unos países el rol de importadores de materias primas para ser procesadas y a otros el de exportadores; esta división es beneficiosa para el crecimiento económico de los primeros, pero no toma en cuenta los terribles daños generados en los países de donde se extrae la materia prima (Fundación Rosa Luxemburgo, 2013).

¿Por qué entonces hablar sobre el extractivismo sobre nuestros datos personales? 

Paola Ricaurte menciona en “Descolonizar y despatriarcalizar las tecnologías” (2022) que “el extractivismo en los territorios, aunque en primera instancia hace alusión al despojo de los recursos naturales, en última instancia significa sacar de su lugar, descolocar, privar a las comunidades de las formas de sostenimiento de la vida (organización comunitaria, saberes ancestrales, tecnologías, cosmovisiones, espiritualidades, semillas originarias, prácticas para afianzar el tejido social, formas de construir el sentido de lo común e imaginarios de futuro)”.

Con el paso del tiempo y el desarrollo de las nuevas tecnologías, es fundamental comprender el extractivismo como un proceso asociado con el despojo de los cuerpos-territorios tanto en su sentido material como inmaterial y relacional porque los bienes comunes amenazados no son solamente los que se toman de la tierra (Ricaurte, 2022), sino los que se toman de nosotres y nosotras.

Cuando hablamos del extractivismo de datos entonces nos referimos a un proceso global donde se extraen grandes volúmenes de datos de las personas (datos relacionados a la esfera más íntima de nuestra vida y de nuestra subjetividad) para las ganancias económicas de grandes empresas tecnológicas internacionales a costa de nuestra seguridad y de la libertad para decidir sobre nuestra autonomía en internet .

Además que para almacenar estas grandes cantidades de datos se necesita construir infraestructura necesaria para los mismos y se realiza extracción de recursos naturales junto con el uso de bienes comunes como el agua.

“Bajo el impulso de crear más datos, tecnologías más potentes, más veloces, más capaces, extraen los recursos naturales necesarios para su producción, incrementan el consumo energético y de agua y violentan comunidades que habitan los territorios en los que se encuentran estos recursos” (Ricaurte y Ciacci, 2021. Citado en  “Descolonizar y despatriarcalizar las tecnologías”)

Maximilian Jung afirma en 2023 en el blog “El capitalismo digital es una mina, no una nube”  que las grandes empresas que se apropian, agregan y venden los datos que extraen deciden sobre qué datos “merecen la pena” recopilar, cómo se almacenan, etiquetan y analizan, muchas veces sin consentimiento informado. También dice que si la violencia de la recopilación de datos replica las prácticas del  colonialismo histórico, la masa de datos capturados y comercializados, en particular a través de su procesamiento algorítmico automatizado, profundiza las formas actuales de opresión racial, de género y de clase.

Con el extractivismo de datos, el capitalismo ha invadido nuestra autonomía e intimidad: reduciéndonos a fuentes de información que puede ser extraída. Información que hace parte de nuestra subjetividad, creatividad, expresión en el mundo y forma de resistir.

Qué podemos hacer: el consentimiento

“Los datos como modelo de negocio = el consentimiento como lucha desigual de poder”
(Peña y Varon, 2019)

EnEl consentimiento de nuestros cuerpos de datos lecciones de las teorías feministas para hacer cumplir la protección de datos” (traducción propia) escrito por Paz Peña y Joana Varon se explica que nosotras, como consumidoras de servicios de muy pocas empresas que tienen el monopolio de las herramientas de comunicación y las redes sociales, se nos priva del “no” cuando nos enfrentamos a los términos y condiciones de dichas plataformas. 

Nos vemos obligadas a tomar una opción binaria demasiado simplificada entre estar de acuerdo o en desacuerdo, mientras que lo último significa la exclusión digital, porque no podremos acceder a estas herramientas o plataformas. 

Las autoras apuntan que este tipo de consentimiento se trata de una mirada individual basada en el “supuesto de que todas las personas somos autónomas, libres y racionales con capacidad de consentir, sin tener en cuenta las dinámicas de poder desiguales”. Es decir que el consentimiento debe tener una mirada interseccional y accesible que tome en cuenta las distintas formas de desigualdad que impactan en nuestra vida en todas sus formas, también en el ámbito digital.

En el texto se plantea una mirada feminista de la comprensión del consentimiento significativo que podemos aplicar a la captación de datos personales. Según esta mirada, el consentimiento debe ser: 
a) Libre, incluyendo la posibilidad del “no” o del “solo sobre algunos elementos”
b) Claro, es decir que puede ser comprendido o entendido, 
c) Informado, plenamente consciente de los usos e implicaciones que este tiene. 
d) Actual, puede retirarse y modificarse en cualquier momento.
e) Específica para una situación determinada y por tanto un cambio en la situación o en las políticas de uso, así como sobre cualquiera de los elementos centrales de la relación con la plataforma, requerirá actualizar/validar nuevamente el consentimiento.
d) Retractable.

Joana Varon y Paz Peña concluyen que si estamos dispuestas a darle sentido al consentimiento para la recopilación y el procesamiento de datos, al menos necesitaríamos pensar y diseñar tecnologías que permitan una expresión material de todas las características del consentimiento que mencionan los debates feministas. Lo que es más importante, necesitaríamos considerar que no existen normas universales si hay diferentes condiciones de poder frente a quienes dar consentimiento. 

¿Qué tal si empezamos por revisar a qué estamos diciendo que “sí” respecto de nuestra cuerpa digital?

Referencias: 

Clichés del positivismo tóxico

Post G.S.

Los feminismos vienen hablando de las prácticas de autocuidado desde hace muchos años, pero la pandemia fue una gran alerta a nivel global: nos hizo poner el foco en la salud mental de urgencia y en las estrategias que podríamos poner en marcha para sustentar individual y colectivamente nuestro bienestar.

Ejercicio físico, socialización, buen descanso, baños calientes, comidas instagrameables y rutinas de cuidado facial. Se comenzaron a difundir todo tipo de actividades que supuestamente tendían a fomentar paz y equilibrio físico, emocional y psicológico.

De repente, estábamos hablando del autocuidado en todas partes, como si estuviera al alcance y facilidad de todas y todes. Y con esta difusión y simplificación masiva de consignas llegaron imposiciones asociadas a  los clichés en el discurso del positivismo tóxico

Una mujer piensa: "Es mi culpa por no practicar el autocuidado y no ser positiva" mientras que la abruman frases como: "Tu destino sólo depende de ti", "Si lo crees, lo creas", "La que quiere, puede". Más en vita-activa.org.

Este plantea que siempre debemos mantener una actitud optimista (o positiva) y negar o minimizar cualquier emoción o experiencia negativa. No importa lo que la vida nos ponga enfrente: sonrisa, ya pasará. 

Paradójicamente, este tipo de pensamientos hacen que no podamos enfrentar realmente el problema detrás de nuestra falta de bienestar integral y nos culpabiliza por no mantener acciones de autocuidado. Esto provoca que nos aislemos y reinvindica la individualidad. La receta perfecta del capitalismo: quedamos aisladas, culpables y engañadas “o lo haces y lo tienes todo o tienes nada” una visión radical del bienestar

Desde Vita Activa te invitamos a  desarmar algunos clichés del positivismo tóxico para sacarlo de nuestras mentes y espacios. ¿Te animas a soltar cargas? Lee lo siguiente en voz alta:

1 – Yo pude, tú puedes, todas podemos:

Este cliché fortalece la idea de que hay actividades que, como una receta o una fórmula mágica, nos sirven a todas las personas por igual. Pero no. Desde la interseccionalidad entendemos que “las opresiones trabajan juntas en la producción de injusticia” y que, por lo tanto, todas nuestras experiencias y nuestras vulnerabilidades son distintas. Las estrategias que cada une deberá poner en marcha, son variadas. No nos funcionan a todas por igual y, a veces, algunas sencillamente no nos funcionan. 

Tu punto de partida y tu parámetro no son les otres, tu experiencia y tu vulnerabilidad son válidas.

2 – Si queremos, podemos: 

Está muy arraigada también la idea de que, simplemente con voluntad, todas podemos. ¿Acaso significa que, si a veces fallamos en poner mis límites, es por flojera? ¿O que hay un interruptor de voluntad que todavía no encontramos para encender el modo autocuidado? Claro que no. Está bien no poder. Quizás justo ese día no tuvimos la energía suficiente. Tal vez si mañana lo intentamos de nuevo, podremos. Pero está bien si hoy no. 

El peso de las opresiones que cargamos es real y hay muchos más factores que tu propia voluntad que determinan la facilidad o dificultad con la que alcanzamos alguno de nuestros objetivos.

3 – Somos las dueñas de nuestro propio destino, que sólo depende de nosotras: 

Esta premisa es peligrosa, porque no nos deja ver los privilegios que vivimos al interior de nuestras grupas y de nuestras organizaciones. La creencia de que cada quien se salva sola, moldeando su propio camino con herramientas individuales, no nos llena ni nos convence. Por aquí apostamos más a generar redes, compartir aprendizajes y apoyarnos en la comunidad para resistir. Mostrarnos vulnerables y sanar en conjunto. Confiamos en los cuidados colectivos.

Nuestro trabajo y retar las opresiones sistémicas es en manada.

¿Ves? No estamos solas, ¿qué otras ideas del positivismo tóxico te animas a cuestionar?

Vita Activa es una línea de ayuda para mujeres y personas LGBTIQ+, periodistas, activistas y defensorxs de los derechos de género, del trabajo, de la madre tierra y de la libertad de expresión. Si necesitas acompañamiento contáctanos:

apoyo@vita-activa.org (ESP) | support@vita-activa.org (ENG)

@VitaActivaOrg | #VitaActivaOrg | www.vita-activa.org +52155-8171-1117 (Signal, Whatsapp, Telegram)

REFERENCIAS

Video de la psicóloga y sexóloga Alexandra Amorós: ¿Qué es la positividad tóxica? 

Positividad tóxica: ¿qué es y cómo podemos evitarla? 

Si el autocuidado nos hace tan bien, ¿por qué es tan difícil mantenerlo? 

Autocuidado y cuidado colectivo, prácticas de resistencia en tiempos violentos – Pikara Magazine 

Experiencias de autocuidado,cuidado colectivo y sanación en las prácticas feministas. Daniela Fontaine López Calala Fondo de Mujeres 

Del autocuidado a los cuidados comunitarios como resistencia

“La vida depende de los cuidados. Son fundamentales para la supervivencia de la humanidad y del planeta”
Kathleen Lynch en “Los cuidados, el capitalismo y la política

Post L.A.M.

El 24 de julio es el Día Internacional del Autocuidado. En Vita Activa caminamos juntas hacia los cuidados comunitarios, como una lucha colectiva que pone a los cuidados en el centro.

El capitalismo es un sistema político y económico que pone al centro las prioridades del mercado sin considerar las diversas desigualdades que atraviesan a las personas. Tampoco evalúa maneras de reducir y eliminar estas brechas, por lo cual, es problemático que se norme la organización de la sociedad sobre esta lógica. Se privilegia el individualismo, la competencia, la productividad extrema, el egoísmo, la explotación y la acumulación insostenible por sobre la necesidad de cuidado de las personas. Por todo esto, pensar colectivamente un sistema de cuidados es rebeldía anticapitalista.  

Para el movimiento feminista, el cuidado es una forma de resistir y de luchar frente a la avalancha capitalista: con el cuidado le decimos a este sistema económico y social que el descanso importa, que el trabajo colectivo es más importante que la competencia, que nuestro ser no se limita a lo que producimos, que tenemos sueños propios y no los que el capitalismo nos impone, le gritamos que: ¡los cuidados son indispensables para la sostenibilidad de la vida! 

24 de julio - Día Mundial del Autocuidado
En un sistema de explotación, el autocuidado es una forma de resistencia y de lucha.

Como las compañeras de Surkuna -Centro de Apoyo y Protección de los Derechos Humanos- lo mencionan en su texto Autocuidado y Cuidado Colectivo: desde el cuidado feminista es importante  identificar nuestro cuerpo como un lugar de experiencia, donde nuestra historia, contexto, memoria, subjetividad y opresiones se encarnan y necesitan de cuidado. Reconocer al cuidado como una práctica que nos permite romper la individualización que el capitalismo nos impone, transforma aquello en una colectivización de las experiencias, desprivatizando el cuerpo y reflexionando sobre las formas en las que los contextos históricos, políticos y económicos afectan los modos de experimentar el mundo.

Cuidar y cuidarnos entre nosotras y nosotres  es indispensable para habitar el mundo. Solo nosotras y nosotres entendemos cómo estas desigualdades, injusticias y opresiones ocupan un lugar en nuestro cuerpa. Es una experiencia personal porque venimos de historias, contextos y lugares distintos, así como también lo es el reconocimiento de lo que necesitamos para vivir y no solo sobrevivir. Identificar estas desigualdades y transformar el discurso en nuestras narrativas es nuestra lucha.

Además, podemos trasladar estos cambios a los tratos que tenemos con otres, incluso en este entorno capitalista. Por ejemplo en nuestra forma de llevar adelante el teletrabajo, las maternidades/paternidades, en el reconocimiento de las labores de cuidado del hogar,  o en nuestras interacciones sociales, románticas y sexo-afectivas, todo esto nos ayuda a establecer límites o acciones de acuerdo a lo que nosotras y nosotres creemos, basando las decisiones que tomamos en nuestro autoconocimiento y no en las expectativas o imposiciones ajenas.

Sin embargo, la resistencia al capitalismo no es un trabajo individual, sino colectivo; sanar nuestras heridas provenientes de los sistemas de opresión, la lucha y la resistencia se hace en manada, poniendo en práctica una ética del cuidado. Formamos parte de grupos sociales que nos acompañan en los procesos de sanación, en los activismos, en la lucha por nuestros sueños, como los grupos que formamos con nuestras amigas y amigues.

Somos parte de una comunidad desde la cual se pueden generar cuidados como forma de resistencia. Para sostener estas redes de cuidado necesitamos también de prácticas que cuiden de ellas. En Vita Activa  reconocemos el cuidado comunitario como una serie de acciones colectivas enfocadas a mantener y mejorar la salud y el bienestar grupal mediante la construcción de un presente y un futuro que beneficia y mejora las condiciones de vida de nuestra comunidad.

El cuidado es una forma de resistir y de luchar frente a la avalancha capitalista. ¿Por qué hacerlo solas? Juntas somos más fuertes.

En el cuidado colectivo ponemos al centro la construcción de un horizonte que beneficie a todas y todes les integrantes. Creemos que solas y soles no podemos sanar y resarcir los daños que las violencias nos generan, recurrimos a la comunidad para cuidar de nuestra cuerpa digital y física, nos acompañamos y sostenemos para sanar.

Los cuidados comunitarios reivindican valores y prácticas como la solidaridad, reciprocidad, igualdad y la redistribución equilibrada de las tareas de cuidado

Lograr materializar esta redistribución en línea y en el espacio físico mejora nuestro bienestar social y no deja a nadie afuera” (“Persistir y resurgir”, Vita Activa, 2022).

Podemos empezar entonces por preguntarnos: ¿Cuáles son las desigualdades que nos atraviesan y qué estamos haciendo para reivindicar los valores de los cuidados comunitarios en nuestro día a día?

No estamos solas. Vita Activa es una línea de ayuda para mujeres y personas LGBTIQ+, periodistas, activistas y defensorxs de los derechos de género, del trabajo, de la madre tierra y de la libertad de expresión.

apoyo@vita-activa.org (ESP) | support@vita-activa.org (ENG)
@VitaActivaOrg | #VitaActivaOrg | www.vita-activa.org +52155-8171-1117 (Signal, Whatsapp, Telegram)

Referencias: 

Presencia 2023: nuevas acompañantes

Vita Activa busca perfiles para entrenar e incorporar como acompañantes a su línea de ayuda. Si te interesa la salud mental, el apoyo emocional, la seguridad digital y los primeros auxilios psicológicos; si te involucran los temas de derechos humanos, género, las interseccionalidades y naciste y/o vives en Perú, Guatemala, Ecuador, Chile, Brasil o en algún país del Caribe te invitamos a postular.

Presencia 2023. Convocatoria NUEVAS ACOMPAÑANTES

Si resultas seleccionada, participarás del entrenamiento virtual de Vita Activa que tendrá lugar durante septiembre y octubre de manera quincenal los lunes a las 16 horas CT. Luego del mismo, te incorporarás como acompañante.

En en el entrenamiento Presencia de Vita Activa aprenderás a:

  • Escuchar empáticamente.
  • Acompañar a personas que necesitan apoyo.
  • Compartir consejos básicos de autonomía digital.
  • Practicar el autoapoyo y los cuidados comunitarios.

En la línea de apoyo de Vita Activa acompañamos a mujeres y personas LGBTIQ+, periodistas, activistas y defensores de los derechos de género, del trabajo, de la madre tierra y de la libertad de expresión que enfrentan estrés, trauma, crisis, cansancio crónico y/o violencias de género.

¿Te animas a formar parte de nuestra equipa?

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Dudas o comentarios: apoyo@vita-activa.org

Cierre de la postulación: 31 de julio 23:59 CT
(FÉ DE ERRATAS: Por un error de tipeo, en el formulario figuraba “31 de agosto”. Hemos extendido la convocatoria hasta el domingo 27 de agosto. Sentimos mucho el malentendido)

En la línea de apoyo de Vita Activa acompañamos a mujeres y personas LGBTIQ+, periodistas, activistas y defensores de los derechos de género, del trabajo, de la madre tierra y de la libertad de expresión que enfrentan estrés, trauma, crisis, cansancio crónico y/o violencias de género.

Lo que aprendimos en RightsCon

Post L.A.M, C.S.P. y E.L.C.

En 2023 y luego de la pandemia, RightsCon volvió a la presencialidad la primera semana de junio en Costa Rica y Vita Activa se hizo presente. Este es un encuentro en el que convergen organizaciones sociales, empresas y plataformas sociales, representantes políticos, líderes sociales, periodistas y activistas para conversar sobre derechos humanos en el ecosistema digital.

Este espacio permitió hilar diversas constelaciones entre temáticas y actores de todo el mundo para sostener debates importantes en torno a: economía, inclusión y seguridad digital, educación popular y comunitaria, artivismo, desinformación, discursos de odio en Internet, impacto de la tecnología en el medio ambiente y, por supuesto, la prevención, acompañamiento y atención de violencias digitales desde perspectivas transfeministas.

Conocimos los rostros de un sinfín de aliadas y aliades que construyen espacios digitales seguros, resilientes y cuidadosos. Quienes llevan muy en alto la bandera de difundir y amplificar una verdadera Internet transfeminista.

Para nosotras fue una experiencia inconmensurable haber compartido con tantas personas y organizaciones llenas de ideas y dispuestas a ser generosas con sus tiempos y conocimientos. Nuestro paso por Rightscon nos permitió divisar el rostro análogo de un sinfín de alianzas que trabajan en construir espacios seguros, resilientes y cuidadosos en los entornos virtuales. Quienes llevan muy en alto la bandera de difundir y amplificar una verdadera Internet transfeminista.

Como parte de Vita Activa organizamos, moderamos y apoyamos en distintas actividades:

  • Tuvimos el honor de moderar el MeetUp Latinoamérica, un espacio divertido para reconocerse, tejer redes entre los países de la región y romper el hielo. Fue una experiencia retadora por la cantidad de participantes, el objetivo de Vita Activa estaba relacionado con que las personas puedan conocer sobre su trabajo profesional, pero también  pudieran compartir aspectos que hacen parte de su identidad y  su historia. Así pudieron conectar de una forma un poco más profunda: somos más que nuestros trabajos, somos cuerpos, corazones y luchas encarnadas.
  • Estuvimos presentes en el Young Leaders Summit, una plataforma de jóvenes que buscó compartir experiencias en torno a los ofrecimientos, beneficios y problemáticas de las tecnologías en la era digital. Aprendimos sobre la data ética, la atención a juventudes y niñeces, entre otros temas. 
  • Y como un cierre poderoso, hicimos parte del diálogo “Toma un profundo respiro: estrategias para apoyar la salud mental  de periodistas bajo un ataque digital”. Allí, compartimos el norte de Vita Activa: la centralidad de nuestro bienestar emocional y la importancia de fortalecer la conciencia individual y colectiva sobre lo qué nos atraviesa día a día.

Tejimos relaciones y conversaciones, escuchamos organizaciones y aprendimos de las trayectorias, prácticas y experiencias de colectivas que durante mucho tiempo han contribuido a visibilizar las barreras y dificultades expresadas en Internet. Así como también de quienes amplifican y despliegan herramientas técnicas, digitales, psicoemocionales para habitar las plataformas sociales en las coporalidades diferenciadas de mujeres, cuerpas no masculinizadas, disidentes sexo genéricas, cuerpas racializadas, migrantas, indigenas, campesinas periodistas, activistas, lideresas sociales, defensoras ambientales y creadoras de contenido.

Nuestras voces gritaron: la Internet NO es neutral, lo digital es real, las tecnologías no son ajenas al reflejo de una sociedad educada desde lo patriarcal, el capitalismo, el racismo, el colonialismo y el extractivismo.

Todas ellas extienden sus labores en lo digital y encuentran allí un espacio de ambivalencia: un medio para publicar y ejercer la participación política, la libertad de expresión y también un lugar en el que se difunden en la velocidad de la luz, agresiones, estigmatizaciones y violencias interseccionadas por sus identidades conjugadas con sus importantes labores.

Lo cual nos lleva a resonar con parlante que: la Internet NO es neutral, lo digital es real, las tecnologías no son ajenas al reflejo de una sociedad educada desde lo patriarcal, el capitalismo, el racismo, las huellas de la colonialidad y prácticas extractivistas, las violencias experimentadas en lo virtual son efecto de estas características dinamizadas y es importante un trabajo integral para contrarrestarlas. 

Con alegría y profunda emoción, les queremos contar que RightsCon, fue un medio para reconocernos entre acompañantes, activistas, investigadoras y formadoras digitales transfeministas de América Latina. ¡No estamos solas! Este fue un espacio para abrazarnos con fuerza, verbalizar nuestra admiración recíproca, darnos calor y enlazar el fuego que llevamos dentro. El encuentro con tantas compañeras y compañeres nos hizo reflexionar sobre la importancia de compartir experiencias y saberes del trabajo que realizamos de una forma horizontal y cuidada, ver como otras organizaciones han trabajo frente a un problema sirve mucho para reflexionar cómo complementar esta respuesta en nuestros contextos. 

La conexión con tantas amigas y amigues nos llenó el alma de buena energía para el retorno a nuestro hogar, tenemos más ideas, preocupaciones y motivaciones, estamos seguras que la lucha y la resistencia se hace de forma colectiva. Desde Vita Activa el cuidado colectivo está al centro de nuestro trabajo y celebramos que este encuentro, haya sido testigo de una semilla que empezó a crecer sin pausa. 

Desde Vita Activa el cuidado colectivo está al centro de nuestro trabajo y celebramos que este encuentro haya sido testigo de una semilla que empezó a crecer sin pausa.

Nos agrupamos con organizaciones como Luchadoras de México, Karisma de Colombia, MariaLab y Red Transfeminista de cuidados digitales del Brasil, Código Sur de Mesoamérica, Navegando Libres de Ecuador, Hiperderecho y Ruge Hermana de Perú, InternetBolivia.org entre otras juntanzas para gestar una red de acompañantes de la que más adelante les seguiremos compartiendo… ¡Un sueño compartido! 

Gracias a todas las personas que pudimos abrazar, saludar, reconocer, reir. Algunas de las Vitas nos hemos conocido presencialmente por primera vez y eso es otra historia de mucho amor y compañerismo. De seguro nos estaremos viendo pronto en otros espacios para seguir confabulando, para hacer bulla, agruparnos y seguir trabajando por una Internet segura para todas, todes y todos.

Internet, teletrabajo y capitalismo

Post L.M.

El acceso a Internet es un derecho y, por lo tanto, se supone, de acceso universal. Sin embargo, para garantizar el acceso igualitario aún existen diferencias significativas en el uso, apropiación y participación en la creación de tecnología por parte de mujeres y personas LGBTTIQ+, pasando de considerarlas consumidoras a creadoras.  El acceso a Internet también es habilitador del ejercicio de otros derechos como el de la libertad de expresión, el acceso a la información, a la educación, el derecho al trabajo e incluso a la protesta y la participación política. 

El acceso a Internet es un derecho universal, en teoría. Pero aún existen grandes diferencias en el uso, habilidades y participación por parte de mujeres y personas LGBTTIQ+.

La pandemia ha acelerado la necesidad urgente de entender al internet como un espacio cívico y de vida personal y laboral, profundizado desigualdades grandes de acceso y ejercicio de derechos a través de Internet, agrandando la brecha digital de género en la mayoría de sus dimensiones. 

Entre sus principales manifestaciones se encuentra el trabajo en línea -conocido como “teletrabajo”-, que para muchos sectores de la población luce como algo beneficioso, porque se puede trabajar desde diferentes lugares del mundo, administrando los tiempos con mayor flexibilidad, entre otros. 

Sin embargo, para las mujeres que se hacen cargo de las tareas de cuidado, además de actividades de participación política, liderazgo y crianza; el trabajo remoto ha sumado una o dos jornadas de trabajo extras. Cualquier persona, empresa u organización que utilice la modalidad de teletrabajo, debe hacerlo desde una perspectiva feminista para garantizar que sea ético y sostenible en el tiempo; para ello necesita considerar las siguientes ideas:

  • Trabajar desde casa no reduce las tareas de cuidado no remuneradas que realizan las mujeres. Para otras poblaciones, sobre todo las que enfrentan barreras sociales, el trabajo en línea ha afectado la posibilidad de descansar; es decir, dejar de trabajar y tomarse un respiro durante las horas laborales. Para quienes tienen trabajos en línea, la oficina está en casa y desconectar supone un gran esfuerzo, lo que puede llevar a un desequilibrio poco saludable entre la vida laboral y personal con nuestros dispositivos. La virtualidad no es sinónimo de disponibilidad 24/7.
  • Después de la Covid-19, el agotamiento o burnout ha aumentado y quizá esté relacionado con las nuevas dinámicas de trabajo. Las personas que trabajan desde casa caen en la trampa de no tomarse tiempo libre para recargar energía.  También ha difuminado la línea que separa el trabajo de la vida familiar, personal, del disfrute y de la vida social. Es como si trabajando en línea no se pudiera bajar el interruptor y apagar la jornada laboral. De ahí viene el agotamiento que cada vez es más grande. Idear formas de incorporar en las rutinas espacios de descanso, autocuidado y buenas prácticas de cuidado comunitario es clave para garantizar el bienestar de las personas y la sostenibilidad en la lucha de sus causas.
  • El agotamiento también está relacionado con el capitalismo. Este sistema internalizado nos hace creer que no importa lo que se haya conseguido en el horario laboral,  siempre hay “más” por hacer. La velocidad es la nueva normalidad. Existe una presión constante para hacer más, más rápido y mejor. Y a medida que aumenta la carga de trabajo, también lo hace el nivel de estrés. Cuando se nos ha incorporado tanto al capitalismo, tendemos a creer falsamente que las personas que se toman un tiempo libre para relajarse, descansar o balancear su vida, están fracasando o dejando las tareas difíciles para que las haga alguien más. Esto nos convierte en personas tristes, con desesperanza, con ansiedad e irritabilidad, pero trabajando todo el tiempo. Tal cual el capitalismo nos quiere. Incorporar nuevas formas de valorar y medir el éxito en el cumplimiento de objetivos es posible y necesario; la eficiencia no puede ser el inicio y fin último de ningún espacio laboral.

Descansar es resistir, tomarte un respiro es resistir, cuidar de tu cuerpo y de tu mente es resistir, resistir al capitalismo. 

Construir espacios donde podamos sentir afecto y validación de nuestras amistades es un acto de resistencia al capitalismo, y así dejamos de sostener nuestra identidad ligada sólo al trabajo que hacemos. No somos nuestro trabajo. No somos nuestra productividad. 

Si bien gracias a Internet podemos trabajar desde cualquier lugar, no olvidemos que antes de la pandemia usábamos más Internet para divertirnos, ver nuestras series favoritas, armar nuestra playlist, compartir memes con amistades, contactar con nuestros seres amados que viven lejos, conspirar con las compas.

Internet también es un espacio para el goce y disfrute, no solo para el trabajo. 

Internet también es un espacio para el goce y disfrute, no solo para el trabajo. 

Referencias:

PROFUNDIZACIÓN DE LAS BRECHAS DE DESIGUALDAD POR RAZONES DE GÉNERO: EL IMPACTO DE LA PANDEMIA EN LOS CUIDADOS, EL MERCADO DE TRABAJO Y LA VIOLENCIA EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE 

– ¿Es agotamiento o capitalismo interiorizado?

– Destapar la crisis. Trabajos de cuidados en tiempos de coronavirus

– ¿Esto es todo lo que hay? Por qué el agotamiento es una promesa incumplida

– “No merezco estar quemado”. Cómo el capitalismo complica el descanso